"Te juro hijo querido, que mientras Dios me dé vida, voy a luchar para que tu memoria no quede en el olvido", escribió la mamá de Alvaro Costa, el profesor de Filosofía asesinado en 2006, en su casa de barrio Candioti.
Lidia Sacavino expresó todo su dolor de madre en esas líneas, que por segundo año consecutivo dedica al hijo ausente. Pero además, la mujer que viajó a Santa Fe desde su casa en Carlos Paz esta semana, visitó los tribunales locales. Allí habló con las autoridades que entienden en el caso.
"En esta causa pasaron tres jueces", cuestionó Lidia. El caso cayó en el Juzgado de Instrucción Primera, que por entonces se encontraba vacante. Actualmente el juez titular es el ex fiscal Pedro Guevara, quien ayer se reunió con la señora Sacavino para evacuar sus dudas y responder a los reclamos.
Para la madre de la víctima no se trató de una muerte de características "pasionales", como se sostuvo en un principio, sino que "a mi hijo lo mandaron a matar", dijo.
La afirmación es en base a "mi percepción de madre", aclaró, antes que a pistas firmes. Aunque tras la intervención policial quedó claro que en el lugar del hecho sólo faltaba "el CPU con el disco rígido".
Alvaro Marcelo Costa era un conocido docente de Filosofía que trabajaba en distintos establecimientos educativos de Santa Fe. Tenía 46 años, y vivía solo, en su casa de calle Chacabuco al 2100, en barrio Candioti.
El 21 de abril de 2006, con las primeras horas de la noche, la policía fue hasta su domicilio dado que alguien de su entorno denunció la ausencia desde hacía algunos días.
Cuando los agentes tocaron a la puerta constataron que estaba abierta, sin llave. Entraron, y en el interior, tendido sobre un colchón atado de pies y manos, estaba el cadáver del profesor.
Según determinaron los forenses que realizaron la autopsia, el crimen habría ocurrido el 18 de abril, unos tres días antes del hallazgo. A Costa lo golpearon en la cabeza, luego fue estrangulado y asfixiado.
"El juez Guevara me atendió muy deferentemente y pidió el expediente", explicó la madre. Ocurre que al no haber detenidos -los sospechosos detenidos fueron liberados-, el caso pasó la Oficina de Causas NN, donde también la recibió la fiscal María del Carmen Bertone.
Según presumen en el círculo íntimo, el profesor "le abrió la puerta a una persona que conocía". Alvaro llegaba muy tarde de dar clases y la noche en que lo mataron, a las 11.30, hubo una llamada desde su casa a un remís.
En cuanto a la falta de testigos, Lidia asegura que "no quieren decir nada porque tienen miedo, porque no hay protección".
En ese sentido se refirió a otros casos que ocurren en la ciudad, porque "acá no es sólo el homicidio de mi hijo, sino de tanta gente que queda en el olvido. Quién sabe la cantidad de expedientes que tienen sin resolver", manifestó.
"Saber quiénes lo mataron, no va a amortiguar mi dolor, pero exijo justicia", arremetió su madre, lo mismo que sus dos hermanas, sus amigos y quienes lo conocieron por amistad o trabajo.
La Sociedad Argentina de Profesores de Filosofía Filial Santa Fe realizará un acto mañana, a las 10.30, en la Biblioteca Popular Emilio Zola, de calle Marcial Candioti 2800, donde quedará inaugurada una sección con todos los libros que pertenecían al profesor Alvaro Costa y que fueron donados por su familia.
"A dos años del brutal asesinato del docente, aún no se han encontrado culpables ni se ha avanzado en la investigación del hecho que conmocionó a toda la ciudad, especialmente a docentes y estudiantes", expresa el parte de prensa difundido por la filial Santa Fe de la Sociedad de Profesores de Filosofía.
Además de inaugurarse la sección con los libros pertenecientes al profesor Alvaro Costa y que quedarán a disposición del público en general, los familiares brindarán información acerca de la causa judicial.
Juliano Salierno