De la Redacción de El Litoral
Cuánto nos gusta a los santafesinos sentarnos al aire libre a disfrutar de unos mates, un café o una cerveza si la temperatura asciende.
Una de las alternativas para acomodarse en una silla es la peatonal San Martín. ¿Quién no organizó alguna vez una tarde de compras con amigos para terminarla con un liso o un helado en alguna de las alternativas de bares y heladerías que ofrece el paseo peatonal?
Un claro ejemplo es lo que ocurre en la esquina de San Martín y La Rioja: allí -si se contempla desde el norte hacia el sur- hay a mano derecha un bar y luego una heladería; en el centro, hay dispuestas mesas y sillas de ambos locales más un puesto de venta de diarios y revistas, y a mano izquierda el andamio colocado para reparar la iglesia Nuestra Señora del Carmen.
Si se observa la circulación de peatones en ese sector en horarios pico de la semana o un viernes, se nota que transitar es casi imposible. La gente se amontona de ambos lados y, en definitiva, se pierde el sentido del paseo -siendo en realidad una recorrida- y también de los locales comerciales, porque se entiende que a nadie le gusta sentarse a disfrutar de un café y ser prácticamente arrastrado por la masa de caminantes.
Por supuesto que la disposición de mesas y sillas sobre la peatonal está legislada, ya que se trata del uso de un espacio público. Por eso existe el Reglamento General para el Uso y Ejercicio de Actividades en el Área peatonal San Martín, creado por la ordenanza 11.317 del año 2007.
La norma establece que la peatonal es un espacio de uso público donde se prioriza la presencia, transitabilidad y bienestar del peatón, siendo las actividades autorizadas por la ordenanza consideradas como complementos al objetivo principal.
"Una de las actividades permitidas, entre otras, es la colocación de mesas y sillas y sombrillas en bares, confiterías, heladerías y similares, conforme a lo normado (...)", determina la ordenanza.
Los propietarios de los locales deben solicitar la autorización para colocar dicho mobiliario a la Asociación de Amigos de Calle San Martín y a la Dirección de Control Municipal, que disponen de inspectores para que fiscalicen que se cumpla la legislación.
Entonces, la ordenanza establece que en "ningún caso excederá el espacio permitido ni podrá superar el área central". También está detallada la altura y el ancho de las sombrillas y colores aprobados.
El número máximo de mesas y sillas autorizadas, a colocar en el exterior de cada uno de los locales, no podrá ser superior al 50 % del mobiliario similar dispuesto en el interior del negocio.
Además la norma indica que "los sectores habilitados son los comprendidos dentro de la proyección de los límites del local interesado o los locales linderos que lo autoricen por escrito".
En sentido transversal deberá dejarse liberada una franja de 1,50 m para la circulación de personas, distancia medida desde la línea municipal -que es considerada el límite exterior del local. A partir de dicha línea, se podrá ocupar con mesas y sillas un espacio que no debe superar las ocho losetas.
La legislación también se ocupa de la distribución de mesas y sillas en las intersecciones de las distintas calles y cortadas con la peatonal, donde se podrá avanzar también hasta 1,50 m desde la intersección de la línea municipal con la línea de la ochava.
La ordenanza 11.317 tiene consideraciones particulares para bares que estén ubicados frente a otros bares, los que están obligados a dejar entre ambos una circulación central de 2,80 m o siete losetas. Lo mismo se determina para los que estén enfrentados en diagonal.
En los casos en que exista mobiliario o equipamiento urbano como bancos, farolas, canteros, puestos de ventas, monumentos, mástiles o cualquier otro elemento que obstaculice el tránsito peatonal, las unidades no podrán colocarse a una distancia menor de 1,50 m. La medida se mantendrá para escuelas, institutos de enseñanza, bancos, embajadas y templos.
La fuente de "Los niños cazadores" es una réplica en mármol del original ejecutado hacia 1680, en plomo, por el artista francés Pierre Mazeline y fundido luego en bronce en 1688. La plástica obra de Mazeline integra una monumental composición ideada por el Arq. Claude Perrault (1613-1688) para ornamentar los jardines del palacio de Versalles. El diseño incluye veintidós pares de pequeñas fuentes que flanquean la denominada Avenida del Agua (L'Allé d'Eau), paseo que remata en una enorme fuente dominada por la escultura de Neptuno, dios de los mares en la mitología clásica.
A comienzos del siglo pasado, esta exquisita réplica llegó a Santa Fe y fue ubicada en un sitio muy próximo a la articulación de los bulevares Gálvez y Pellegrini, por entonces un gran eje transversal de la ciudad que se expandía al norte y que desprendía un inconfundible aroma francés. Luego, la pieza se trasladó a San Martín y La Rioja, donde hoy sufre la asfixia espacial que le producen mesas y sillas, cerco que impide que los paseantes se arrimen y disfruten de una escultura de alta calidad.