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La tan esperada ayuda internacional comenzó a llegar hoy en cuentagotas a Birmania (Myanmar), donde unas 22.500 personas han muerto y otras 41.000 siguen desaparecidas a causa del ciclón tropical Nargis, pero no se descarta que las cifras de víctimas se disparen y lleguen hasta los 63.000.
Las enfermedades, la escasez de alimentos y la falta de agua potable se han convertido en las mayores amenazas para el millón de personas damnificadas en el sur del país, según las agencias de ayuda humanitaria.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) indicó que los informes preliminares que le llegan de las zonas afectadas apuntan a que la cifra final de muertos superará los 22.500 registrados hasta ahora.
Los medios de comunicación birmanos, todos controlados por el Estado, no han variado en todo el día los datos de 22.500 muertos y 41.000 desaparecidos que anunciaron la víspera.
El PMA ha constatado que al menos un millón de personas se han quedado sin hogar desde que el ciclón tropical Nargis pasó por el sur de Birmania (Myanmar) entre el 2 y el 3 de mayo pasados.
En tanto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) instó a la Junta Militar birmana a agilizar los trámites burocráticos y le recordó que los niños son, en estas situaciones, los más vulnerables a males como el dengue, cuyo caldo de cultivo es el agua estancada.
Los brotes de cólera o de diarrea crónica, como consecuencia de aguas contaminadas por las decenas de miles de cadáveres que se están pudriendo en el calor y la humedad tropical, son otros riesgos que apuntan los expertos para los aproximadamente 24 millones de personas que se calcula habitan en las áreas afectadas.
"Se trata de un momento crítico para la población vulnerable de Myanmar, hay que presentar soluciones en los próximos días o miles de personas más morirán", dice un informe de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (Ocha) de la ONU.
Las autoridades birmanas finalmente dieron hoy la autorización para que se repartan 800 toneladas de arroz que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) tenía almacenadas desde hace días en Rangún.
La especulación y la escasez han desorbitado los precios de los artículos de primera necesidad, que se pagan tres, cuatro o cinco veces más caros que hace una semana.
La respuesta de la comunidad internacional, alguna con condiciones, como Estados Unidos, que pide a cambio la entrada en Birmania de sus expertos, ha cubierto con creces el fondo de urgencia de cuatro millones de euros (6,2 millones de dólares)
solicitado por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR).
La Unión Europea (UE) ofreció dos millones de euros (3,1 millones de dólares); el Reino Unido, 10 millones de dólares (6,44 millones de euros); EE.UU., tres millones de dólares (1,93 millones de euros); Holanda, un millón de euros (1,55 millones de dólares); Canadá, casi dos millones de dólares (1,29 millones de euros); Dinamarca, 2,1 millones de dólares (1,35 millones de euros), por citar algunos de los datos que maneja la Ocha.
Conseguida la financiación, ahora hay que superar el escrutinio escrupuloso que las autoridades birmanas obligan a pasar a toda persona que requiere un visado de entrada al país, para evitar que ingresen activistas democráticos o periodistas "incómodos".
Los cooperantes que han logrado pasar a Birmania y han llegado a las zonas devastadas informan de montañas de cadáveres y destacan la desesperación de los supervivientes, que se sienten abandonados.
Por otra parte, las autoridades de Birmania, criticadas por no haber tomado medidas preventivas frente al ciclón Nargis, aseguran que avisaron a su población con tres días de anticipación, declaró hoy un representante de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Sin embargo, este organismo especializado de Naciones Unidas "no ha podido corroborar esa información con fuentes independientes", explicó el director de la División de Reducción de Riesgos de la OMM, Dieter Schiessl, en una conferencia de prensa en Ginebra.
Según Schiessl, el jefe de la Dirección de Meteorología e Hidrología de Birmania, Tun Lwin, afirma que los medios locales -radio, televisión y diarios- difundieron desde el 1º de mayo información alertando sobre el paso del ciclón, y que ese tema ocupó las primeras páginas de los diarios.
La Junta Militar que gobierna Birmania mantiene al país aislado desde hace décadas, lo que hace sumamente difícil que la ONU u otros organismos internacionales puedan saber lo que realmente ocurre allí.
40% son niños
El 40% de los muertos o desaparecidos en Birmania tras el paso del ciclón Nargis son niños, estimó hoy en Londres la ONG internacional Save The Children.
""Es una carrera contrarreloj y ahora nuestra prioridad son los que han quedado", indicó Andrew Kirkwood, responsable de Save The Children en Birmania. ""Necesitamos de forma urgente ayuda para localizar a los niños y a las familias sobrevivientes", aseguró. ""Cerca del 40% de la gente que vive en la zona del delta son niños menores de 18 años y tememos que el 40% de los muertos y desaparecidos, sean niños", dijo.
EFE-AFP-Télam