Agustina Mai[email protected]
Son las tres de la tarde de una tarde fría. Con la llegada de los Doctores Jurujujaja -Chumbita (Guillermina Pijuán), Nusenuse (Dolores Pijuán), Chipinapa (Mariela Flores), Unqunqua (Hugo Rossi) y Caju (Sebastián Mariani)- los colores y los gritos cobran protagonismo en la puerta del Hospital Iturraspe. Ellos son clowns hospitalarios que, bajo la coordinación del psicólogo Sebastián Mariani, intervienen en forma voluntaria en Oncología Infantil desde fines de enero. Con tantos globos, alegría y carcajadas, el frío comienza a disiparse.
La idea de intervenir como clowns hospitalarios nace a raíz de la enfermedad de Salvador, hijo de Guillermina Pijuán: "Como mi hermana y yo animábamos fiestas infantiles, cada vez que Salvador tenía que internarse, nos disfrazábamos y lo acompañábamos con globos y títeres", relata la actriz.
A partir de esta experiencia Guillermina se dio cuenta de que Salvador no tenía un recuerdo doloroso de las internaciones. "Él tiene conciencia de que estuvo enfermo y de que tuvo que pasar por muchas cosas, pero también sabe que se divertía en el sanatorio. Nosotras nos encargábamos de eso", asegura su mamá.
Con la película "Patch Adams" -interpretada por Robin Williams- como referente, la idea fue tomando forma. Comenzaron a investigar y en 2006 convocaron a su amigo y psicólogo Sebastián Mariani. Él viajó a Brasil y tomó contacto con los Doctores de la Alegría, una ONG que trabaja con el humor como terapia desde hace varios años. "A partir de este encuentro, empecé a pensar las posibilidades de articular el lenguaje de lo artístico con una situación de internación", explica Mariani.
Producto de varios encuentros, discusiones e investigaciones, elaboraron un proyecto que fue presentado en varias instituciones y organismos públicos. Finalmente consiguieron un espacio en el Hospital Iturraspe, donde intervienen como clowns hospitalarios desde enero de este año.
Cuatro de los Doctores Jurujujaja trabajan vestidos de payaso. En tanto, Sebastián cumple el rol de civil, es decir, no se disfraza y es el que tiene el primer contacto con los enfermeros: "En una planilla anoto el nombre del niño, su edad, la patología, la medicación que está tomando y su estado de ánimo. Después les paso esa información a los payasos para que sepan con qué se van a encontrar cuando entren a la habitación", comenta Mariani.
"Algunos chicos ya los conocemos porque hemos intervenido más de una vez. Eso nos permite fortalecer el vínculo y está buenísimo, pero también se nos hace muy difícil, porque es imposible que no te llegue lo que les pasa", relata Guillermina.
Una vez en la habitación, el trabajo es "muy intuitivo": "Nunca vamos con nada armado, sino que surge de lo que los chicos quieren y necesitan. En un lugar en el que no deciden nada, porque los pinchan, les hacen análisis, nebulizaciones, quimioterapia, etc., nosotros les damos un espacio de libertad y decisión. Ya sabemos que la risa hace bien, pero nuestro principal interés es que el niño no pierda la fantasía ni el juego en ningún momento y, mucho menos en una situación de internación", asegura Pijuán.
En tanto, el psicólogo explica: "Tomamos la intervención como una dramatización de la situación hospitalaria. Es un concepto que viene del teatro y que consiste en humanizar la situación objetivada de hospitalización y mostrarle a los chicos, desde el lenguaje del payaso, que su paso por el hospital es una necesidad vital".
Guillermina recuerda el caso de un chico con leucemia que se negaba a comer: "Recurrimos a las herramientas del clown: con mímicas jugamos a tomar el té. íÉl lo jugó y comió medialunas imaginarias!".
"Como en todas las instituciones de salud, cualquier persona que viene de afuera es vista como un extraño y más si viene disfrazada de payaso", asegura Sebastián.
Por su parte, Pijuán considera que la relación con los médicos "no es muy estrecha porque cada vez tratamos con un médico distinto", pero destaca que "siempre tienen buena predisposición". "Los enfermeros y enfermeras son los que más se relacionan con los chicos y disfrutan mucho con nuestra presencia porque les gusta verlos reír. Ya tomaron conciencia de que a los chicos les hace bien", sostiene la actriz.
"Nuestra meta es que este proyecto se transforme en una ONG y que el grupo se agrande. Pensamos incluir psicólogos, doctores, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales y artesanos, en un trabajo interdisciplinario. El espíritu del clown es muy amigable, todo es posible y todos están invitados", explica Mariani.
En tanto, Pijuán concluye: "Estamos organizándonos para capacitar clowns para hospitales. Se va a abrir el juego para llegar a más lugares. No por ser clown uno puede intervenir en un hospital. Hay que aprender muchísimas cosas: a ceder y entender que uno no es la estrella".
Contacto
Los "Doctores Jurujujaja" trabajan de manera voluntaria y financian ellos mismos todo el material necesario para intervenir con los chicos: globos, títeres, maquillaje y vestuario. Los interesados en colaborar con la tarea de este grupo se pueden comunicar con Sebastián Mariani al (0342) 154-764030 o vía e-mail a [email protected].
Si bien los clowns hospitalarios se diferencian de los payamédicos porque no son profesionales de la salud -como médicos y estudiantes de medicina-, ambos persiguen objetivos similares.
Desde el punto de vista del abordaje escénico, tanto unos como otros apuntan a contribuir a la salud emocional del paciente; dramatizar -concepto derivado del teatro- el medio hospitalario, con el fin de humanizar una situación objetiva; tener en cuenta los aspectos sanos de la persona internada, y ofrecer momentos de distracción en una situación tan compleja como lo es una internación.
El acto de reírse implica un incremento de las endorfinas, que son las hormonas responsables de disminuir el dolor y la ansiedad, así como de generar una sensación de bienestar. Las endorfinas también cumplen una función muy importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad.
Lo más interesante es que, como se trata de sustancias químicas naturales, producidas por el propio cuerpo, no tienen ningún efecto secundario y los resultados son muy recomendables.