Agencia Télam - De la redacción de El Litoral
Boca sacó a relucir nuevamente en Brasil sus pergaminos coperos de los últimos años al vencer a Cruzeiro, en Belo Horizonte, por 2 a 1, para lograr el pasaporte a los cuartos de final de la Libertadores. El defensor del título puso de manifiesto una vez más en suelo brasileño que el certamen continental parece estar hecha a su medida, ya que más allá de la diferencia de goles, estableció una amplia superioridad sobre los locales en el juego a lo largo de los dos cotejos (el primero fue de los "xeneizes" por 2 a 1).
Las dimensiones del estadio Mineirao (110 metros de largo por 75 de ancho) no fueron obstáculo para que los boquenses manejaran el ritmo y los tiempos del partido, anticipando la clasificación ya en el primer tiempo, que terminaron ganando por 2 a 0. Los brasileños hegemonizaron la propiedad del balón hasta los 20 minutos, aunque ese dominio se esterilizaba cuando llegaban al borde del área grande. Por eso, a Boca no le costó mucho cambiar las características del partido a partir de que Sebastián Battaglia y Fabián Vargas se hicieron fuertes en la recuperación y Jesús Dátolo empezó a juntarse con Juan Román Riquelme por izquierda para crear juego.
Entonces, los embates de los locales se tornaron cada vez más esporádicos y esto le permitió a la defensa "xeneize" ganar en consistencia. Lo que restaba para los de Carlos Ischia era acertar en alguna respuesta "filosa". La primera de esas oportunidades la tuvo Palacio antes de la media hora, pero volvió a definir imperfectamente cuando dispuso de un inmejorable mano a mano con el arquero Fabio. Sin embargo, a los 36 minutos y con más dificultades ya que debió enfrentar la marca de Jonathan, el bahiense enganchó de izquierda a derecha tras una habilitación de Dátolo y clavó el balón en el ángulo izquierdo.
Y otra vez Dátolo, luego de combinar con Riquelme, le puso la pelota en la cabeza a Palermo a los 43 minutos para que el "Titán" también volviera a convertir como su colega Palacio. El panorama para el segundo tiempo lucía, entonces, inmejorable para los argentinos, ya que podían disponer de tiempo y espacio a placer, jugando con la desesperación irremediable y las urgencias lógicas de su adversario. Pero innecesariamente, Boca terminó metiéndose muy atrás.
El retraso de Boca en la cancha le facilitó al Cruzeiro tener algunas llegadas con buenas chances ante un dubitativo Mauricio Caranta, hasta que a los 11 minutos, Wagner enganchó de aire un centro y con una tijera de derecha clavó el balón en el ángulo derecho. Los minutos subsiguientes fueron de zozobra para la defensa de Boca, que sobre los 20 "padeció" un cabezazo del boliviano Marcelo Moreno en el poste izquierdo, tras un preciso centro del mediocampista autor del gol.
Pero después de esa acción, los locales parecieron desmoralizados (debían convertir cuatro tantos para pasar), ya que se les había escapado una buena ocasión para achicar el recorrido a una clasificación que surgía más lejana en la medida que transcurrían los minutos. Y entonces Boca, con los últimos restos físicos de Dátolo y Riquelme (hizo expulsar a Ramires), terminó manejando la pelota y dándole tranquilidad a la última línea.
Cruzeiro 1
Boca Juniors 2
Cruzeiro: Fabio; Jonathan, Thiago Heleno, Giovanny Espinoza y Marquinho Paraná; Fabricio, Ramires, Charles y Wagner; Guilherme y Marcelo Moreno.
D.T.: Adilson Batista.
Boca: Caranta; Maidana, Cáceres, Morel Rodríguez y Monzón; Vargas, Battaglia y Dátolo; Riquelme; Palacio y Palermo.
D.T.: Carlos Ischia.
Goles: en el primer tiempo, a los 36 min. Palacio (B) y a los 43 min. Palermo (B). En el segundo tiempo, a los 11 min. Wagner (C).
Cambios: en el segundo tiempo, antes de comenzar, Marcinho por Guilherme (C); a los 15 min. Apodi por Jonathan (C); a los 25 min. Ledesma por Vargas (B) y Henrique por Charles (C); a los 38 min. Boselli por Palermo (B) y a los 41 min. González por Dátolo (B).
Incidencia: a los 37 min., se fue expulsado Ramires (C).
Estadio: Mineirao.
Árbitro: Carlos Chandía (Chile).
Carlos Ischia, el entrenador de Boca, aseguró que siempre estuvo tranquilo respecto de la clasificación de su equipo a los cuartos de final de la Copa Libertadores "por cómo se había jugado el partido de ida con Cruzeiro. Se ganó bien ante un gran rival como Cruzeiro porque el equipo se mostró muy sólido. Después del partido de ida me quedé muy tranquilo, porque sabía que acá podíamos clasificarnos sin inconvenientes", explicó Ischia apenas consumado el triunfo por 2 a 1 en el estadio Mineirao.
"Cuando manejamos la pelota con tranquilidad anduvimos bien y creamos muchas situaciones. Y para los que dicen que a Rodrigo Palacio le cuesta definir, cuando llegan partidos decisivos él siempre convierte", resaltó.
El técnico aseguró sentirse "feliz dirigiendo a Boca. Pero esto sigue. Dimos un buen paso, pero falta mucho para la Libertadores y también para el campeonato local. Ahora viene Estudiantes en el Clausura y Atlas en la Copa. Parece que nuestra zona en la Libertadores no era tan sencilla, porque los dos que clasificamos ya pasamos a cuartos. No será fácil jugar con ellos, porque con Miguel Brindisi nos conocemos mucho", enfatizó el técnico.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) inhabilitó ayer por 30 días al estadio de Boca Juniors, como consecuencia de la agresión sufrida por el asistente uruguayo Pablo Fandiño en el partido de ida contra Cruzeiro, con lo cual sólo podría jugar en La Bombonera -sí podrá ser utilizado para las competencias nacionales- si es que llega a la final del certamen continental. Así, el elenco "xeneize" deberá hacer de local en otro estadio ahora que avanzó a los cuartos de final de la Copa, tal cual lo informó Eduardo Deluca, el secretario de la Conmebol, quien de ese modo desdijo al vicepresidente de ese organismo, el uruguayo Eugenio Figueredo, ya que este dirigente había dicho que no podía disputar ningún partido allí de lo que resta del torneo internacional.
San Pablo, de Brasil, superó anoche a Nacional, de Uruguay, por 2 a 0 y avanzó a cuartos de final de la Copa Libertadores de América. El conjunto paulista venció en el cotejo desquite de una de las llaves de octavos jugado en el estadio Morumbí. El cotejo de ida había registrado un empate en blanco. Los goles del elenco "tricolor" fueron obra del peligroso Adriano y Dagoberto, (38m. PT y 44m. ST, respectivamente). Los brasileños se enfrentará con sus pares del Fluminense.