César Miño
Con una producción que poseyó los argumentos necesarios como justificar el éxito alcanzado, CRAI venció a Santa Fe Rugby Club por 31 a 27, adjudicándose de esa forma la Copa Sanatorio Santa Fe, instituida para esta primera versión del superclásico local de la temporada.
En la agradable tarde de la víspera, el tradicional encuentro repitió el muy buen marco que lo entorna cada vez que se reedita, pero además tuvo un desarrollo que sin dudas resultó de lo mejor que se ha podido observar en nuestro medio en lo que va del Regional del Litoral 2008 , organizado en forma conjunta por las Uniones Rosarina, Santafesina y Entrerriana de Rugby.
Porque más allá de las imperfecciones propias de todo inicio de competición, ambos dejaron lo mejor de sí en pos de una victoria anhelada, la que inexorablemente se direccionó hacia el equipo que fue más inteligente y certero, en un contexto donde las equidades estuvieron una vez más a la orden del día.
Pese a que en el inicio CRAI pareció posicionarse mejor, bastó que corriesen los minutos para que el juego se fuera transformando en una especie de test, en el que las cuestiones tácticas y los sistemas defensivos prevalecieron en forma nítida.
Dentro de ese marco, el patrimonio de la pelota favoreció al anfitrión, que como en el grueso del desarrollo, no logró darle un destino lo suficientemente apto como para vulnerar la solidez de la defensa adversaria.
Sin embargo, bastó que el elenco visitante descubriera un primer "resquicio" a partir de una pelota recuperada, para que la precisión en el handling y la incontenible potencia y velocidad de Francisco Escobar Cello pergeñaran el primer ensayo del partido, cuando apenas habían transcurrido una decena de minutos.
La respuesta local no demoró, ya que en el punto de inflexión de la etapa, Francisco de Biaggio rubricó uno de los tantos empujes coordinados de un scrum que se transformaría en elemento de vital importancia para las aspiraciones del anfitrión.
Pero siete minutos más tarde, el fullback de CRAI volvió a zambullirse en el ingoal local, tras una impiadosa carrera de más de media cancha, que no hizo más que comenzar a erigirlo en la gran figura del partido, dentro del rendimiento ideal del resto de los backs visitantes.
Con los elementos capitales del juego decididamente expuestos, CRAI comenzó a sentirse más cómodo y tras una buena acción colectiva, sumó de a tres merced a un certero drop de su apertura; a lo que Santa Fe Rugby respondió con el segundo ensayo, nacido desde la fortaleza de un mauling ofensivo.
Por último, cuando en el segundo minuto de tiempo extra Pedro Benet acertó su primer penal (había marrado uno factible con el marcador en blanco), la igualdad en 13 tantos con la que se cerró el primer tiempo, pareció un justo premio para el gran esfuerzo compartido, más allá de las diferentes virtudes y defectos de unos y otros.
Fiel a lo que suele ocurrir en este tipo de clásicos, el segundo tiempo arrancó prolongando la titánica lucha por la obtención y el control de la pelota, en la que ninguno de los protagonistas escatimó entereza. Sin embargo, la capacidad en el manejo de las situaciones factibles, fue lo que permitió atravesar la casi imperceptible línea que suele diferenciar el camino hacia el éxito o la derrota en estas circunstancias.
CRAI no sólo fue el más astuto y preciso en ataque, sino que también enarboló un plausible orden defensivo colectivo. Esto facilitó seguir sumando vías kicks (dos penales) y sobremanera, a través de un ensayo espectacular, en el que tras una verdadera lección de handling, Escobar Cello ejecutó el pase final que dejó el camino expedito para que Juan Manuel Fernández cumpliera con el trámite de apoyar bajo los postes adversarios, desatando un pletórico y merecido reconocimiento de toda su gente.
Cinco minutos después, Juan Manuel Martínez presionó en forma impecable y tapó un kick que derivó en la inmediata recuperación de la pelota y en una corrida que sólo se detuvo en la meta rival. A doce minutos del final, CRAI se imponía por 31 a 20, dejando la sensación que ya se sentía "propietario" del primer superclásico versión 2008.
Sensación que logró mantener aún en inferioridad numérica (por varios sin bin) y en situaciones donde Santa Fe Rugby Club lo apremió a través de la superioridad impuesta en el scrum, desde la que también había nacido el tercer ensayo local, apoyado nuevamente por Francisco De Biaggio, que junto a su hermano Nicolás, Mariano Cabal y Pedro Benet, resultaron ser de los mejores del anfitrión.
Algo similar ocurrió en el quinto minuto de tiempo extra, haciendo posible que try-penal mediante, la actitud del perdedor también se viera recompensanda por un doble punto bonus, surgido de haber marcado cuatro tries y haber acotado la diferencia final a 4 puntos.
En síntesis, fue un buen partido: intenso, correcto y emocionante. En el que, amén de las impericias que habitualmente existen en los albores de la temporada, quedó en claro que vencedores y vencidos están capacitados para erigirse en protagonistas. Sobre todo, si logran encontrar el equilibrio en el funcionamiento de los diferentes estamentos que conforman sus respectivas estructuras de juego.
El match se disputó en la cancha principal de Sauce Viejo, ante un excelente marco de público, con el referato del entrerriano Manuel Aybar.