DyN
La novia de Rodolfo Barreda, condenado a prisión perpetua por matar a toda su familia en 1992 y que lleva 13 años preso, concurrió esta mañana a los tribunales para ratificar el ofrecimiento de acoger en su casa al dentista si le otorgasen la prisión domiciliaria.
Fuentes judiciales confirmaron que Berta André se presentó esta mañana en la Cámara Penal platense y ratificó que está dispuesta a hacerse cargo de la guarda de Barreda en su domicilio de la calle Vidal al 2300, en el barrio porteño de Belgrano.
Barreda tiene concedido el beneficio de la prisión domiciliaria por el Tribunal de Casación bonaerense porque cumple con el requisito legal de ser septuagenario, tiene 73 años, pero la concreción de ello depende de que la Cámara convalide el sitio al que irá a parar.
De todos modos, el fiscal General de Casación, Carlos Altuve, reclamó el freno de la salida de Barreda con los argumentos de que la prisión domiciliaria era para los procesados y no para los penados, como el odontólogo, y advirtió que el tribunal no había consultado la opinión al Ministerio Público en este caso.
La impugnación del fiscal deberá ser ahora remitida a la Suprema Corte bonaerense.
Lo mismo opinó el juez Eduardo Carlos Hortel, presidente del tribunal que en 1995 condenó a prisión perpetua a Barreda por los asesinatos de su esposa, su suegra y sus hijas, al advertir que si le conceden el beneficio "se viola el principio de igualdad" porque "hay personas en la misma situación (que Barreda) y no están en prisión domiciliaria".
Barreda y el defensor propusieron el viernes a los jueces de la Cámara varios lugares a los que el dentista podría ir a vivir, algunos de ellos en la Capital Federal y otros en el interior de la provincia de Buenos Aires, confiaron fuentes judiciales a DyN.
Habrá que esperar ahora a los resultados del informe ambiental sobre cada uno de esos sitios que realizarán los peritos para ver cuál elegirían los jueces como el apropiado.
No obstante, falta el informe psicológico que emitió el Servicio Penitenciario Bonaerense, aunque las fuentes confiaban en que daría positivo.
El 15 de noviembre de 1992, en su casa del centro de La Plata, Barreda mató a escopetazos a su esposa Gladys Mac Donald, de 57 años; su suegra, Elena Arreche, de 86, y sus dos hijas, Adriana, de 24, y Cecilia, de 26.
Y aunque en un primer momento quiso hacer creer que se había tratado de un robo, las pruebas terminaron comprometiéndolo y confesó el múltiple homicidio días después. Desde entonces está en prisión y en 1995 la Justicia lo condenó a reclusión perpetua, aunque uno de los miembros del tribunal -María Clelia Rosenstock- votó en disidencia por considerarlo inimputable.
"Lo volvería a hacer porque vivía en un infierno y me tenían loco", dijo públicamente Barreda ya en prisión donde -según el Servicio Penitenciario Bonaerense- su conducta intramuros "ha sido excelente".