| |
Los equipos de rescate sacaron hoy con vida a una niña de 11 años que llevaba 68 horas sepultada entre los escombros de una escuela en Yingxiu, epicentro del sismo que el lunes devastó el suroeste de China.
Unos 70 padres estaban esperando alrededor de los restos de la escuela primaria en esta ciudad de la provincia de Sichuan, cuando los equipos de rescate oyeron la voz de la niña.
""íEs maravilloso, está viva!", dijo un testigo del rescate.
Los equipos de socorro examinaron los escombros y extrajeron a la niña, que estaba semiconsciente, y la sacaron en una camilla.
Antes de trasladarla a un centro médico, le dieron agua, le tomaron el pulso y le pusieron un desinfectante en el cuerpo.
Por el momento, sólo fueron encontrados dos supervivientes en la escuela de Yingxiu, donde había más 500 estudiantes cuando el sismo sacudió la provincia.
La localidad, que contaba con 6.000 habitantes antes de la catástrofe, está casi totalmente destruida. Aislada del resto de la provincia, el único acceso es un camino de montaña, que con las fuertes lluvias se ha vuelto casi impracticable.
En tanto, el vicegobernador de la provincia china de Sichuan, Li Chengyun, confirmó hoy la muerte de 19.509 personas a causa del terremoto de 7,8 grados de magnitud registrado el pasado lunes, aunque en otras instancias oficiales se considera que la cifra final de fallecidos podría superar los 50.000.
El nuevo parte eleva en más de 5.000 la última cifra oficial de víctimas mortales del fuerte seísmo registrado el lunes y sus posteriores réplicas, según Li.
Las autoridades provinciales lograron hoy persuadir a alrededor de 10.000 supervivientes del terremoto para que no abandonen la zona, tras extenderse el rumor de que las fuentes que suministran el agua de Chengdu, capital provincial, quedaron contaminadas tras el seísmo.
Los responsables de seguridad pública de Chengdu desmintieron los rumores de que la planta química número uno de Dujiangyan, localidad devastada por el temblor, explotó en el siniestro y comenzó a emitir gases letales, de modo que el agua potable de la capital estaba contaminada, lo que sembró el pánico entre la población.
Asimismo, el gobierno chino hizo hoy una petición pública de emergencia para conseguir aparatos detectores de movimiento humano, martillos o palas para ayudar al rescate de las víctimas del seísmo, el peor de las tres últimas décadas en China.
Los 130.000 militares y fuerzas de seguridad que trabajan en estos momentos en la zona del siniestro utilizan sus propias manos para excavar entre los escombros en los que miles de víctimas permanecen sepultadas.
Parte de las tropas tratan de reparar los daños provocados en 391 presas y embalses extendidos por Sichuan, dos de ellas de gran tamaño.
En este sentido, el ministro chino de Recursos Hidrográficos, Chen Lei, dijo hoy que es vital prevenir desastres secundarios y controlar posibles inundaciones en presas, plantas hidroeléctricas y diques.
Los peligros potenciales en las instalaciones pueden analizarse por imágenes captadas vía satélite, indicó Chen, quien destacó que la planta hidroeléctrica de Zipingpu, cercana al epicentro del seísmo, y que presentaba "un gran peligro" según Xinhua, ya está segura tras haber sido reparada hoy.
Las autoridades chinas han subrayado que "a cada momento" se reciben donaciones para los damnificados del terremoto que ya suman los 100 millones de dólares.
China considera que no necesita expertos extranjeros para tareas de rescate y de ayuda humanitaria e insiste en pedir donaciones monetarias y materiales.
Éste es un mensaje parecido al que está emitiendo la Junta Militar de Birmania, país arrasado por el ciclón Nargis, que ha causado al menos 32.000 muertos y 34.000 desaparecidos, según datos oficiales birmanos, aunque organizaciones internacionales calculan en 1,5 millones los damnificados.
"Sentimos en nuestro corazón el sufrimiento de Myanmar, país vecino y hermano, y esperamos que la comunidad internacional pueda proporcionarle ayuda respetando su deseo", afirmó el portavoz chino del Ministerio de Asuntos Exteriores, Qin Gang.
"El ejército ayuda al pueblo", dijo ayer la cadena china de televisión CCTV, al mostrar imágenes de soldados repartiendo comida y botellas de agua.
El gobierno chino anunció que acepta la entrada de un equipo de rescate de Japón a la zona de la provincia de Sichuan.
El anuncio se produce después del éxito de la visita del presidente de China, Hu Jintao, a Japón, que podría ser el primer país cuyo personal es aceptado para colaborar con las fuerzas armadas chinas en tareas de ayuda y rescate.
Solamente algunos estadounidenses que estudian o trabajan en la provincia de Sichuan fueron aceptados para ayudar al personal sanitario chino, informó la cadena de televisión CCTV, que publicó sus fotografías en un hospital improvisado en la localidad de Beichuan.
Por otra parte, la Comisión Regulatoria Bancaria de China ordenó hoy a los bancos abrir una vía que llamó "verde", para recibir las donaciones en metálico para ayuda humanitaria y de socorro a las víctimas del terremoto registrado en Sichuan el lunes.
Las entidades también deberán eliminar los gastos bancarios de transferencia de las sumas recibidas, simplificar los trámites de recepción del dinero y asignar cada céntimo a su objetivo, según el comunicado publicado en su portal de Internet por la Comisión.
El portal de Internet del Ministerio de Comercio anunció la promesa de 50 millones de dólares en efectivo y 10 millones de dólares en material de emergencia procedente de Arabia Saudí.
También se publicó hoy que el gobierno de Alemania anunció una primera entrega de 500.000 euros a la Cruz Roja alemana para que se los entregue a su homóloga de China.
Varios estudiantes de una escuela de Mianyang, cerca del epicentro del terremoto que el lunes devastó la provincia china de Sichuan, cantaron canciones pop bajo los escombros durante las 40 horas previas a su rescate, según informó hoy el diario Beijing News.
La historia de Li Anning, una joven de 16 años, y sus compañeros, es una de las experiencias personales, en este caso con final feliz, que subyacen del peor movimiento telúrico sufrido en China en más de 30 años.
El pasado lunes, a las 14.28 hora local, Li se encontraba en plena clase de geografía cuando estanterías y pupitres comenzaron a temblar en una de las aulas del Instituto N´ 1 de Beichuan, en el epicentro del seísmo.
"Nuestra clase en el cuarto piso empezó a temblar y casi inmediatamente, el quinto, el cuarto y el tercer piso se desplomaron al mismo tiempo", explicó Li horas después de ser rescatada ayer miércoles.
Tras el desconcierto inicial, y con una tenue luz, Li se aferró al brazo de su compañero de pupitre Li Yuanfeng.
"Tomé una de sus manos, llamándole, pero no respondía. Al principio, podía sentir su mano templada, pero pronto se enfrió", explicó Li al periódico, en el escalofriante relato del fallecimiento de su amigo.
Pasadas 10 horas del terremoto, Li consiguió establecer contacto verbal con otras tres compañeras y juntas comenzaron a darse ánimos para superar la situación.
Aunque ni puede recordar quién de ellas arrancó, Li señaló que al poco tiempo todas estaban cantando canciones pop, esperando pacientemente la llegada de alguien que las rescatara.
"Una de las frases de la canción "Fairytale' de Michael Wong, que reza "Escribamos juntos nuestro final' nos dio fuerza y confianza", indicó Li, quien todavía recuerda sus propios gritos de dolor mientras era rescatada con vida de las ruinas y trasladada en camilla.
En estos momentos, Li se recupera de sus heridas en el Hospital Central de Mianyang, ciudad situada a unos 160 kilómetros al noreste del epicentro, en el distrito de Wenchuan.
El principal edificio de su escuela se vino abajo en el terremoto, sepultando a alrededor de 1.000 estudiantes y profesores bajo los escombros, de los que muy pocos han sobrevivido hasta el momento.
AFP-EFE-Télam