Con su habitual ironía, Marcial habla de las mujeres en la presidencia de la Nación. -Tuvimos dos: una se llama Isabel, la otra se llama Cristina, me parece que la causa feminista se merece representantes mejores.
-En este país, los que están siempre bien representados son los gorilas -contesta José a boca de jarro-; como dijera un amigo, no sé si el peronismo existe, pero los que siguen existiendo son los gorilas.
-La existencia de los gorilas es una prueba de la existencia del peronismo, uno no puede vivir sin el otro -digo, sabiendo que ingreso en un tipo de discusión esencialista que no lleva a ninguna parte.
-No nos vayamos por las ramas -advierte Abel.
-Es que los gorilas obligatoriamente necesitamos de las ramas para desplazarnos -corrige Marcial.
-Yo no me meto con las mujeres en general -reflexiona Abel-, pero está claro que esta mujer en la presidencia fue un error, un error del marido que lo pagaremos todos.
-De todos modos -desliza Marcial-, hay que admitir que la chica se ha dado sus gustos.
-Nunca un gobierno democrático fue tan atacado -pondera José-, nunca un presidente fue tan asediado a los dos meses de llegar al poder.
-Ustedes no llegaron al poder hace dos meses, ustedes llegaron al poder hace casi cinco años y ahora están pagando el precio del desgaste y de las constantes metidas de pata -le digo.
-Lo original, de todos modos, es que ahora el sillón de Rivadavia tiene dos pisos -comenta Marcial-, sería interesante saber quién se sienta arriba y quién se sienta abajo.
-Lo original es el retorno de lo anacrónico -corrige Abel-, el gobierno cree o dice creer que está luchando contra la oligarquía y en realidad los primeros oligarcas son ellos.
-Yo no le tengo miedo a lo anacrónico, a lo que le tengo miedo es al fascismo, le tengo miedo a las SS de D'Elía y Pérsico -reflexiona Marcial.
-Los fascistas son los militares que quieren regresar a 1976 y que apoyan el paro del campo -dice José-, para después agregar: que yo sepa, la oligarquía siempre estuvo en la Sociedad Rural, los terratenientes siempre se negaron a pagar impuestos y apoyaron todos los golpes de Estado gorilas.
-Hoy, la riqueza en la Nación no pasa por la Sociedad Rural y la riqueza en el campo tampoco pasa por allí -observo.
-La Sociedad Rural hoy se parece a un club social integrado por socios con apellidos y sin plata -señala Marcial.
-Son tan gorilas -vocifera José- que ya ni siquiera la oligarquía existe.
-La oligarquía existe, pero no es la misma y, además, está con el gobierno -señala Abel.
-La defensa que el gobierno hace del "pueblo" es tan sincera como su repentina conversión a favor de los derechos humanos -contesta Marcial.
-Todo lo que hacemos nosotros siempre está mal -se queja José-, pero ustedes llegan al gobierno y se terminan escapando por los techos.
-Yo no sé por dónde se va a escapar Cristina -contesta Abel con un guiño de ojo-, pero si esta buena señora sigue equivocándose así, no llega a fin de año.
-¿Es una amenaza golpista? -pregunta José.
-No es una amenaza, es un diagnóstico -señala Marcial.
-Hasta ahora, que yo sepa, los únicos que abandonan el poder son los radicales -contesta José.
-No comparto, concluye Abel.
Erdosain