Juliano Salierno
La hermana del carnicero de Alto Verde acusado de matar a un vecino el año pasado, contó a El Litoral en qué situación ha quedado la familia del detenido, luego de que la Justicia lo procesara por el delito de "homicidio agravado". La familia debió abandonar el barrio, y se quedó sin casa porque se la incendiaron en señal de venganza.
La Sala III de la Cámara de Apelación Penal confirmó este año el procesamiento para Carlos Santiago Gutiérrez, un carnicero de 32 años, que el 25 de noviembre de 2007 mató a Marcos Jonatan Romero, de 26 años, e hirió al hermano de 13 años.
Gutiérrez regresaba a su casa con sus hijos y un amigo, cuando Romero, que estaba armado los increpó. Si bien dijo que tiró para defender a su familia, el juez de Instrucción Primera, Pedro Guevara, entendió que no hubo "legítima defensa" y lo procesó como presunto autor del delito de "homicidio agravado por el empleo de arma de fuego", y por el de "abuso de arma" en el caso del muchacho que quedó herido.
El agresor, que había quedado tendido en los pasillos de la manzana 3 del distrito costero, ingresó al Cullen la tarde del incidente, con un disparo de arma de fuego en la pierna izquierda, a la altura de la canilla.
Gutiérrez no intentó ocultar lo que hizo, sino que por el contrario, brindó detalles de los hechos a la policía. Reconoció como suya la escopeta calibre 16, marca Sole, que por cierto tenía la numeración intacta y estaba a su nombre. Según dijo, la utilizaba para la caza, especialmente la del carpincho.
En su defensa, el abogado Martín Risso Patrón, sostuvo ante la Cámara que "el juez (Guevara) no ha tenido en cuenta que (Gutiérrez) obró en legítima defensa o en exceso de la misma". No obstante, así como el juez Guevara, tampoco los vocales que integraron la Sala III -Eloy Suárez, Pedro Sobrero y Daniel Rucci- aceptaron la versión del imputado.
Margarita Gutiérrez, hermana del detenido, relató la historia de penurias por la que atraviesa la mujer de Carlos y sus tres hijos, que quedaron literalmente en la calle. La esposa, de 37 años, no tiene trabajo y su historia personal hace que pocos estén interesados en contratarla. Los chicos son de 12, 9 y 4 y están yendo a la escuela N´ 941 de La Guardia, donde asisten al comedor escolar.
"Viven en una piecita precaria", en la casa de mi suegra, en La Guardia, contó Margarita. "Ni siquiera le dieron un corte de rancho para poder tener su propio espacio", reclamó.
La mujer destacó que ya fueron varias veces las que pidieron ayuda a los asistentes sociales de Promoción Comunitaria de la provincia, sin mayores novedades. La única que les brindó un poco de apoyo fue la asistente de "La Costerita", en La Guardia, que les entregó un bolsón.
Además de pedir ayuda para sus familiares, Margarita imploró a la Justicia que revea la situación de su hermano. Ella asegura que Carlos no es una persona violenta y que ese día vio amenazada a toda su familia. Contó que sus hermanos varones -los Gutiérrez son tres varones y una mujer- se dedican a la casa de nutrias, patos y carpinchos y que para eso tenía la escopeta.
En cuanto a la situación legal del acusado, será el turno del juez de Sentencia de la Quinta nominación, Enrique Álvarez, el encargado de definir si lo condena o no.