Me parece una excelente noticia que la UNL haya decidido reabrir el comedor universitario y que la resolución coincida con el 90 aniversario de la Reforma Universitaria. Con el afecto de siempre y en homenaje a la memoria, una simple observación les hago a los amigos de la FUL: al comedor universitario no lo cerró la dictadura militar, lo cerró el gobierno peronista de entonces. El ministro de Educación que arbitró estas disposiciones se llamaba Ivanissevich. Pocas veces en la historia de la educación argentina hubo una gestión educativa tan oscurantista y reaccionaria. Ivanissevich se jactaba de haber sido nombrado por el propio Perón y no mentía. También se jactaba de su amistad con Evita y de haber escrito la letra de la Marcha Peronista.
Para 1975 estaba en condiciones de exhibir otros orgullos. Ottalagano, un fascista recalcitrante fue designado rector en la UBA. No terminaron allí las novedades. Se nombraron celadores peronistas para controlar el acceso a las universidades; celadores con autorización para detener y torturar en las dependencias de las facultades,
En Santa Fe, el rector de la Universidad responsable del cierre del comedor fue Celestino Marini. No era un fascista, pero lo cierto es que la firma autorizando el cierre del comedor la puso él. A Marini lo sucedió García Martínez que sí era fascista. En el acto de asunción celebrado en el Paraninfo lo plagió a Millán de Astray y gritó "'Viva la muerte, abajo la inteligencia". El cierre del comedor fue acompañado luego de las cesantías de docentes, la clausura del Instituto de Cine y la cárcel a infiltrados y subversivos. Cuando los militares llegaron el 24 de marzo de 1976 la tarea más importante estaba hecha.
Rogelio Alaniz