Muchos fanáticos y amantes de los fierros esperan ansiosamente el rugido de los motores que se preparan a participar del TC 2000. Pero no es el caso de las palomas, que verán momentáneamente invadido su hábitat por los ruidos estruendosos de los autos de carrera.
"Obviamente el ruido afecta a todos los seres vivos, incluso a las plantas. En este sentido estimamos que las palomas se alejarán momentáneamente del lugar, pero de ninguna manera van a abandonar su nido", explicó Carlos Zapata, subsecretario del Ambiente de la Municipalidad de Santa Fe en diálogo telefónico con El Litoral.
Frente a la pregunta de si los ruidos molestos podrían desorientar a las aves y llevarlas a volar sobre el circuito, con el consecuente peligro de que alguna se cruce en medio de la pista, Zapata aseguró: "En primer lugar no se van a desorientar porque son palomas que están acostumbradas a vivir en el centro de la ciudad, donde los ruidos son habituales; no son palomas del monte. Además, el animal busca evitar el ruido, por lo que se va a alejar de la zona de la carrera".
Asimismo el funcionario detalló: "De todas formas hemos tomado la precaución de poner alrededor del circuito las mallas de alambre a una altura considerable para que, en caso de que alguna paloma sobrevuele la pista, no lo haga a baja altura".
Por último, Zapata remarcó que "durante las tareas de limpieza de la pista, hemos puesto especial énfasis en que no queden restos de granos ni cereales para que ninguna paloma se sienta atraída".