Télam
Un fiscal de La Plata pidió una pena de 49 años de prisión para un hombre acusado de matar a golpes a una niña de 11 años, que previamente había sido violada y quemada con cigarrillos, en el año 2003, informó hoy una fuente judicial.
La pena fue requerida para Adán Garabento, de 45 años, quien es juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal IV de La Plata por los delitos de homicidio simple, abuso sexual reiterado con acceso carnal y agravado por convivencia y privación ilegal de la libertad calificada.
En el marco del juicio, que culminará el próximo martes, el fiscal Carlos Gómez pidió para el acusado la pena de 49 años de prisión.
El hecho que se imputa a Garabento ocurrió el 20 de febrero de 2003, en la localidad de San Miguel del Monte, cuando el hombre llegó al hospital local con la niña de 11 años en brazos y dijo que se había caído y golpeado la cabeza contra una moto.
La niña ya estaba muerta y la autopsia reveló que presentaba fractura de maxilar derecho y que, de antigua data, tenía el tabique nasal también fracturado, hematomas en los muslos y quemaduras de cigarrillos en las piernas, estómago y senos.
Además, tenía en su espalda lesiones que revelaron que había sido golpeada con un rebenque, había perdido varias piezas dentales, tenía los labios partidos y le faltaban mechones de cabellos.
Una fuente judicial relató que una perito forense que analizó el cuerpo de la niña afirmó, con horror, que la menor "había sido penetrada anal y vaginalmente, con inusitada virulencia", y que además "presentaba desgarro desde el pubis hasta el colon, lo que asemejaba un empalamiento en un adulto".
"Esa profesional dijo que en 25 años de carrera no había visto nada tan tenebroso, por las lesiones que presentaba la niña, que parecía que hubiera sido embestida por un tren", precisó la fuente.
Garabento había viajado a fines de 2002 a la provincia de Entre Ríos, para pasar las fiestas con familiares y al regresar a Monte trajo consigo a la niña de 11 años y una hermana de ésta de 15 años, con el objetivo de darles una vida mejor que la de extrema pobreza en la que vivían.
Ya en su casa de Monte, según la acusación, el hombre ató de pies y manos a las dos hermanas y así las mantuvo casi dos meses, golpeando a ambas y abusando sexualmente con violencia a la menor de ellas.
El imputado habló ayer durante el juicio, pero sólo afirmó que es inocente y que cree en Dios.