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Edición impresa del 14/06/2008 | Campolitoral

Región: REG-08
Producción de frutas y verduras en la costa
Hortalizas, entre luces y sombras
En medio de verdaderas postales naturales, productores hortícolas de la zona se debaten entre las bondades medioambientales y los vaivenes económicos que perjudican la actividad. Una recorrida por las quintas de un productor de Santa Rosa de Calchines permite tomar el pulso que tuvo el tramo final de una cosecha y redescubrir el potencial de un cultivo que se afianza: la frutilla.

Exequiel Kay

Aquel turista que emprende un apacible viaje por la Ruta Provincial Nº 1 atravesando un paisaje encantador a la altura de Santa Rosa de Calchines, podría jurar que la producción de frutas y verduras es una actividad floreciente. Pero como dice el refrán, no todo lo que brilla es oro en la horticultura de la región.

Las bondades que ofrecen el suelo y el clima de la zona permiten observar la expansión de una diversidad de producciones interesante. Sin embargo, aunque sin dejarse ganar por el pesimismo, los productores padecen como en otros cordones verdes del centro santafesino, los vaivenes de la economía para un tipo de producto que de por sí presenta características particulares.

Con esa impronta ambigua, entre las ganas de producir y las preocupaciones del mercado, parece desarrollar su actividad Elvio Berlier, quien posee su campo unos metros antes del ingreso sur de la localidad de Santa Rosa de Calchines. Junto a sus hermanos, con la tradición familiar a cuestas, ha demostrado que a pesar de todo, se puede crecer y superarse.

Riego por goteo por aquí, riego por aspersores por allá, ajíes, chauchas, pimientos, berenjenas, llaman la atención delante de un manto verde claro de lechuga que tendrá un triste final: a sólo dos pesos (sí, dos pesos), la jaula de doce kilos, su salida de la quinta será improbable y morirá ante el paso implacable del arado.

Pero al levantar la vista hacia el otro lado del camino unos surcos bien uniformes invitan a creer: ya se observan los plantines de frutilla que empiezan a levantarse con la esperanza de ser primicia en unos meses. Es la apuesta que se viene en la costa gracias a las características de su suelo, agua y clima.

Su producción

"La producción se ajíes se desarrolló sobre el mulching (así denomina a la técnica que permite por medios orgánicos o inorgánicos como las láminas de polietileno- proteger los suelos en favor de los cultivos) que habíamos utilizado el año pasado para la frutilla. Aprovechamos todo aquello que está instalado para esta plantación" explicó Berlier al pie de su quinta. La superficie de ají ha sido una cuarta hectárea. Mas allá, tres cuartas ha. de pimientos, dos ha. de berenjenas. Todo se reparte en esas más o menos cinco hectáreas que fueron suelo de las frutillas en 2007.

Y también la lechuga crespa que, duele decirlo, será un desperdicio. "Las ciudades de Santa Fe y Rosario consumen esa clase de lechuga. Y es lamentable de contar esto pero es así: no podemos vender una jaula de doce kilos a un importe de dos pesos la jaula cuando en las verdulerías un kilo sale de tres a cinco pesos" expresó con bronca y amargura. No es para menos: 12 kilos por 2 pesos.

Molesta al productor esta brecha enorme entre uno y otro extremo de la cadena. Que de las quintas a poco más de 15 centavos el kilo, pase a 3 o 4 pesos en la góndola para los castigados bolsillos del consumidor, representa un dudoso paso por una cadena de comercialización que no parece ser compleja y pone los nervios de punta. "¿Quién controla los precios en verdulerías?" se pregunta con evidente malestar Berlier.

En su quinta tiene para "hacer" unas 1.000 jaulas, de las cuales 700 ya están perdidas porque no se pudieron comercializar y las otras 300 que cree, no podrá vender. "No se justifica llevar la producción hasta el mercado para venderla a dos pesos. Es más gasto llevarla que dejarla en el campo" sentenció. Pero más indigna saber cuanto cuesta producir una jaula. "Sembramos poco más de una hectárea. Pagamos plantines, invertimos en tiempo y riego, en fertilización y fumigación. Calculo que producir una jaula de lechuga tiene un costo aproximado de 5 pesos".

La esperanza

La superficie sembrada sobre mulch (entiéndase, acolchado, manta o cobertor) son 10 hectáreas, unas seis de hortalizas y las cuatro restantes de frutilla, un cultivo que parece ser una esperanza en la zona. "Arriesgué el año pasado con frutillas porque se sabe que en la zona se pueden aprovechar unos quince días de ventaja por temperatura de suelo y ambiente respecto de Coronda" reveló.

La ecuación permite cosechar unos días antes que aquel tradicional mercado frutillero y llegar a la venta con una primicia en este cultivo. "Nos permite tener una rentabilidad importante" resumió, respecto de la cosecha en los primeros días de julio.

Y la frutilla hace punta en esta senda de posibilidades que dejan atrás las sombras enumeradas al comienzo, en particular con la lechuga. Pero la decisión está apoyada en la inversión. Berlier se ha desarrollado con precisión en el riego por goteo, cuyas mangueras pueden observarse entre la lámina de polietileno y sus grifos ubicados al pie de los surcos.

"La técnica del mulching y riego por goteo es reciente para nosotros. Implementamos esto el año pasado cuando sembramos frutillas. Las ventajas son importantes: se puede manejar con más facilidad la humedad, también los fertilizantes y los fungicidas" explicó el propio productor, quien sostiene que hablar de horticultura en la actualidad sin un riego por aspersión como mínimo, es imposible.

El destino de la producción es particularmente Santa Fe, aunque también en menor medida Buenos Aires y Bahía Blanca. Rumbos concretos de una actividad que vive día a día, sin mayor planificación como reconoce este productor, puesto que las cambiantes condiciones del mercado impiden pensar y proyectar. El imperativo es producir con una expectativa a veces incierta al no tener incumbencia en el comportamiento de los precios. En definitiva, producir entre luces y sombras.

Tradición hortícola

Son tres hermanos dedicados a este rubro. Continuaron la trayectoria productiva de su padre que hoy los observa desde sus 76 años. Don Berlier comenzó con hortalizas y floricultura, particularmente, gladiolos, hasta que los bajos precios obligaron a dedicarse exclusivamente a las verduras. "Mi viejo nació en 1932, empezó a producir a los 18 años aproximadamente, así que estoy hablando de una labor que comenzó en el año 1950 y hoy nosotros seguimos sus pasos" contó con orgullo Elvio.





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