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AFP
Los dirigentes de la Unión Europea (UE) emprenden el lunes una semana de consultas que culminarán con una cumbre transformada en reunión de crisis el jueves y el viernes, para determinar si el Tratado de Lisboa puede salvarse tras el ""no" irlandés.
Los ministros de Relaciones Exteriores de la UE mantendrán mañana en Luxemburgo la primera reunión de los 27 tras el duro golpe que representó el referéndum irlandés del jueves.
Pese a una agenda de por sí cargada, deberán discutir las consecuencias de este tercer ""no" en tres años a proyectos de reforma institucional diseñados para facilitar las tomas de decisiones en una Unión ampliada. Será también la oportunidad de interrogar a su homólogo irlandés, Michael Martin, sobre las posibles soluciones tras este rechazo.
Pero ""las discusiones no deberían ir más lejos, no se le pedirá nada preciso", subraya un diplomático europeo. ""La gente está todavía demasiado aturdida por la decisión irlandesa, hay que esperar que se recupere la claridad", explica el eurodiputado centrista británico Andrew Duff, especialista de cuestiones institucionales.
En espera de la cumbre, el 19 y 20 en Bruselas, y de la verdadera discusión con el primer ministro irlandés, Brian Cowen, para saber si es posible organizar una nueva consulta en su país, se intensificarán los contactos bilaterales entre algunos países clave.
El jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, que ve su presidencia de la UE a partir del 1º de julio sacudida por el ""no" irlandés, se reunirá mañana con dirigentes checos. Su objetivo es asegurarse de que, pese a las afirmaciones contrarias que el presidente Vaclav Klaus hizo el viernes, ""se comprometen a proseguir su proceso de ratificación", explicó el alto diplomático.
El ""no" irlandés es ""una victoria de la libertad y de la razón sobre los proyectos elitistas artificiales y la burocracia europea", dijo Klaus en un comunicado que considera que el Tratado de Lisboa está ""acabado" y que ""ya no es posible proseguir su ratificación".
La canciller alemana Angela Merkel se reunirá por su parte con el primer ministro polaco, Donald Tusk, que quiere ""a todo precio evitar un desarrollo de una Unión Europea de dos velocidades".
La prácticamente totalidad de los dirigentes europeos -con Sarkozy y Merkel a la cabeza- afirmaron que el proceso de ratificación del tratado debe continuar en los nueve países que todavía no lo han aprobado.
España, acérrima partidaria de la construcción europea, debería ratificar definitivamente el Tratado en setiembre tras una primera votación a finales de junio en el Congreso de los Diputados.
El secretario de Estado español para la Unión Europea, Diego López Garrido, consideró, en declaraciones publicadas hoy por el diario El País, que el Tratado europeo de Lisboa ""se va a aplicar aunque sea con unos meses de retraso", pese al ""no" irlandés.
""Debemos tomar con seriedad el voto irlandés, pero no es posible que algunos millones de irlandeses decidan por 495 millones de europeos. Decir que el pueblo está en contra de la unificación europea es insensato", juzgó por su parte el ministro de Interior alemán, Wolfgang Schauble, en declaraciones publicadas por el diario dominical Welt am Sonntag.
""No pienso que la unificación europea fracase a causa del referéndum irlandés", insistió.
Una ratificación rápida por parte de Gran Bretaña, donde la Cámara de los Lores debe votar el miércoles el Tratado en última lectura, ""devolvería un poco la moral" a Europa, considera Andrew Duff.
Los dirigentes europeos apuestan así por la arriesgada solución de aislar al ""no" irlandés siguiendo adelante con el proceso de ratificación, lo que no les dejaría otra opción a los irlandeses que votar de nuevo.
Sin salida
El primer ministro irlandés, Brian Cowen, afirmó hoy que no hay una solución ""evidente" para la crisis institucional planteada a la Unión Europea por el rechazo de los electores irlandeses al Tratado de Lisboa.
""Mi trabajo es garantizar que nuestros intereses no sean socavados, preservarlos, defenderlos (...), para tratar de buscar salidas que no me parecen evidentes en lo inmediato", dijo Cowen a la radio pública RTE.
En el referéndum del jueves, los irlandeses rechazaron el tratado de Lisboa por 53,4% contra 46,6% de los votos, en una decisión que se convirtió en un quebradero de cabeza para los 26 socios de Irlanda en la Unión Europea.