Mónica Ritacca - [email protected]
"La queja es el deporte nacional: hay que patearle la pelota al otro. Siempre nos estamos lamentando, como si las cosas que nos pasaran fueran obra y gracia del destino". Esta frase es del humorista tucumano Alberto Calliera, quien asegura que las contradicciones de nuestra sociedad muchas veces le sirven como elementos para materializar su arte.
La queja, se podría decir, es algo que convive entre nosotros y forma parte de nuestras vidas. Así, no sorprende escucharlas sobre lo fea que se ve la ciudad, lo mal que conducen los santafesinos, las tareas que faltan hacer... Ahora bien, entre queja y queja, ¿no deberíamos hacer un mea culpa antes de abrir la boca? Como ejemplos, vale la pena mencionar a aquellas personas que cuestionan a los conductores de motos que transitan sin casco pero no se fijan que ellos lo hacen sin el cinturón de seguridad, aquellos que se muestran en contra de la ocupación de los espacios públicos pero se sientan muy cómodamente a disfrutar de un café en una mesa ubicada en el medio de la peatonal San Martín, o aquellos que se quejan de tener que esquivar cada dos metros la caca de los perros pero pasean a los suyos sin ningún tipo de recaudos.
El tema de la basura no es ajeno a lo que podríamos denominar como la patología social de quejarse. Es que los reclamos en torno a ésta abundan en el ejido urbano santafesino y, muchas veces, quienes los manifiestan no tienen en cuenta que pudieron haber sido los generadores del problema.
Sacar la basura en el horario establecido Äes decir a las 21 si la recolección es nocturna o a las 7 si es matutinaÄ debería ser una práctica habitual del ciudadano, sin embargo las calles de la ciudad denotan todo lo contrario. Para comprobarlo sólo basta con dar una vuelta a la manzana a cualquier hora del día y poner especial atención en las veredas, donde seguramente habrá más de una bolsita de polietileno esperando que alguien se la lleve. Ahora bien, ¿somos verdaderamente conscientes de lo que genera esa bolsita sacada fuera de horario?
Consultado por El Litoral, el subsecretario de Ambiente de la Municipalidad, licenciado Carlos Zapata, manifestó que al sacar la basura fuera del horario establecido se corre el riesgo de que ésta sea recolectada de manera informal o quede a merced de animales sueltos.
"No respetar el horario para sacar la basura no sólo contribuye a la contaminación de la vía pública sino que también provoca la obstrucción de desagües pluviales, porque es arrastrada hacia las bocas de tormenta, y un encarecimiento en el proceso de recolección y disposición final, porque debe ser juntada por otro tipo de recolector que no está programado para eso", señaló el funcionario. Y agregó: "Los recolectores formales, que son los trabajadores de las empresas Cliba y Urbafé, son quienes deben levantar la bolsa y tirarla adentro del camión. Pero cuando la basura está desparramada, seguramente porque fue sacada fuera de horario, no la juntan. Entonces, es el barrendero manual el que lo hace y la embolsa para que luego se la lleve el camión".
Carlos Zapata remarca que para tener una ciudad más limpia no es tanto lo que se le pide al vecino. "Con sacar la basura a la hora establecida alcanza", dijo. Y acotó: "Si tuviese que darle otras recomendaciones, le diría que en lo posible coloque un cesto elevado en la puerta de su domicilio, que cierre bien las bolsas, que trate de reducir la cantidad de residuos... Pero con que saque la basura a la hora que corresponde nos basta porque estaríamos solucionando el 90 % del problema".
Para dimensionar la gravedad de esta inconducta ciudadana, el funcionario municipal comentó lo que sucedió el 5 de junio pasado, cuando se celebró el Día del Medioambiente. "Para conmemorar la fecha, decidimos hacer una plantación sobre calle Iriondo, que es la continuación de Facundo Zuviría, desde la rotonda de Don Bosco hasta Gorriti. Pero previamente a la forestación tuvimos que limpiar la zona y despejarla de las 50 toneladas de basura que había desparramada. Evidentemente, el vecino no percibe la dimensión del problema que sobre el circuito desencadena una bolsa de residuos sacada a la vereda fuera del horario indicado", señaló.
Resta decir que el costo de esta situación no sólo es ambiental, también lo es en términos económicos. Por ello, Carlos Zapata remarcó la importancia de que se empiece a tomar conciencia sobre lo que implica sacar la basura a cualquier hora para que nuestra ciudad esté en mejores condiciones. "Desde el municipio, apelamos a la buena voluntad de los vecinos, que son los mismos que después nos convocan para que les limpiemos los desagües o realicemos tareas de limpieza en las calles".
Cobertura
Toda la ciudad cuenta con el servicio de recolección de residuos, el cual está a cargo de las empresas Cliba y Urbafé. Los horarios matutinos y vespertinos, según explicó el licenciado Carlos Zapata, "no son un capricho sino que tienen que ver con todo el mecanismo de tratamiento que se les da a los residuos una vez que fueron recolectados por el camión". Cabe señalar que el microcentro posee un servicio especial de recolección, donde un camión rondín lo recorre permanentemente.
Inconductas
Desde el domingo pasado El Litoral pone la lupa donde hay una inconducta ciudadana. Como reconocen ciudadanos, funcionarios y entendidos, resulta difícil tener un inspector para cada uno de los vecinos de Santa Fe para saber qué hacen mal, qué ordenanza se violenta o qué corresponde hacer en determinadas circunstancias. Nos quejamos de la ciudad y muchas veces el reproche está fundado. Pero en otras oportunidades debemos pensar qué estamos haciendo para mejorar la calidad de nuestra convivencia. Este es el sentido de la serie de Patologías Urbanas.