Regionales: REGI-03
111º aniversario de su fundación
De Colonia Ella a ciudad de Malabrigo
Los festejos que marcaron la jerarquía de ciudad de Malabrigo aquel 18 de junio de 1987, con la presencia del gobernador José María Vernet, están vivos en el recuerdo de sus habitantes. Era presidente comunal Carlos Alfredo Spontón, quien, a partir de ese momento, se transformó en el primer intendente de la flamante ciudad.

A principios de los años '90 del siglo XIX, los rieles fueron abriendo camino a la comunicación, monte adentro del Chaco santafesino. En ese contexto, se instalaron numerosas estaciones, que generalmente marcaron el punto de origen de muchos pueblos y ciudades de los que hoy constituyen la realidad geopolítica de la provincia. Tal es el caso de la Estación Malabrigo del Ferrocarril Santa Fe, habilitada al servicio hacia 1890 sobre el ramal que, originado en la capital provincial, se bifurcaba en Vera rumbo a Reconquista, buscando el nordeste santafesino.

Poco tiempo después, llegó a esta zona Federico Carlos Sigel, en virtud de la compra de diez leguas de campo que había concretado la empresa de la cual formaba parte Bauer y Sigel, sociedad que se disolvió en 1892. En el reparto de bienes, a los Sigel les correspondió el área que hoy conforma la pujante comunidad de Malabrigo y su colonia aledaña.

Justamente, los mencionados campos dieron pie para que el emprendedor y visionario sancarlino concretara la fundación de esta ciudad.

"Es que él, sin dudas, advirtió un futuro promisorio para estas tierras feraces, con la ventaja de tener el ferrocarril en marcha, sumada a la relativa proximidad del puerto Malabrigo sobre el río Paraná, al cual se accedía desde la vecina Colonia Romang", evaluó su nieta Clelia Hilda Sigel, cuando en 1982 escribió, para el I Congreso de Historia de los Pueblos de Santa Fe, el primer trabajo sistemático sobre el pasado malabriguense.

El ingreso de esta familia a la Argentina se dio en agosto de 1859, procedente de Wilhelm (Württemberg) Alemania, en el proceso colonizador de San Carlos. Hijo del alemán Juan Sigel y de la suiza Rosa Sutter, el fundador de Malabrigo nació en San Carlos Sud el 26 de julio de 1867 y cursó sus estudios en Esperanza. Tan sólo contaba con 30 años de edad cuando suscribió el acta fundacional del Pueblo y Colonia Ella, en su estancia, acompañado por autoridades regionales, familiares y vecinos.

"En la Estación Malabrigo, departamento de Reconquista, jurisdicción de la provincia de Santa Fe y establecimiento de campo de Federico Carlos Sigel se reunieron los vecinos que suscriben y por ante mí y en presencia del Jefe Político del departamento, don Ezequiel del Rivero y su secretario don Juan Lemos, se dio por inaugurada la Colonia y Pueblo de Ella", en virtud del decreto del excelentísimo gobierno de la provincia.

"Para los efectos consiguientes, firman los expresados con los vecinos existentes en el lugar indicado, a los diez y ocho días del mes de junio de mil ochocientos noventa y siete, por ante mí que doy fe. Firmado: Federico Carlos Sigel, Ezequiel del Rivero, Juan Lemos, Pablo Valdez, Antonio Valli, H. Albariño, Carlos Sigel, Florencio del Rivero, José Silvestre, J. Cisterna, Victorio Moglia, Luis Becechini, M. Fernández, Teófilo Sager, Gottfried Schoenenberger, G. Rebollo, Antonio Pinto, (hay dos firmas ilegibles).- Ante mí, Pedro E. Nickisch, Escribano Público".

En homenaje a su hija

Ciertamente que, para poder arribar a esta instancia decisiva, el fundador debió realizar múltiples gestiones ante el Poder Ejecutivo santafesino. Por ese entonces gobernaba la provincia el doctor Luciano Leiva, acompañado por el vicegobernador Eliseo Videla junto a los ministros Francisco Ortiz, Pedro Alcácer, Juan Cafferata, Manuel Gálvez, Remigio Molinas y Eugenio Alemán, el fundador de Vera. Una vez que se hubieron cumplimentado las normas inherentes al acto fundacional, las autoridades provinciales aprobaron el trazado del pueblo y colonia, que Federico Carlos Sigel denominó Colonia Ella en homenaje a su primogénita.

Ese prolijo trabajo fue realizado por el agrimensor Domingo Orlandini y, entre los primeros habitantes de la novel población, la historia rescata los nombres de Federico, Marta, Juana y Carlos Sigel; Teófilo, Alberto y Juan Sager; Pablo y Anastasio Valdez; Federico y Alberto Affolter; Gottfried Schoenenberger, Guillermo Bauer, Rodolfo Kiener, Angel Centis, Juan Kees, Samuel Grossembacher y Guillermo Mooney, en el marco de una nómina que es bastante más extensa. Los festejos que marcaron la jerarquía de ciudad aquel 18 de junio de 1987, con la presencia del gobernador José María Vernet, están vivos en el recuerdo de los malabriguenses. Era presidente comunal Carlos Alfredo Spontón, quien, a partir de ese momento, se transformó en el primer intendente de la flamante ciudad. La jerarquización se hizo por Ley Provincial Nº 9927. Fue un día histórico para esta comunidad, que entre 1898 y 1912 había tenido jurisdicción comunal compartida con Berna. En ese año logró autonomía gubernamental con la creación de su propio distrito, siendo Juan O'Connor su primer jefe de comuna.

Trabajo.

Es que en estos días del 111º aniversario, Malabrigo transita por la senda progresista que trazaron su fundador y los primeros pobladores, gracias al mancomunado esfuerzo de sus autoridades, instituciones y habitantes en general. Ese tesón les significa ocupar hoy un sitio de relevancia en el contexto regional y provincial, donde Malabrigo generó un importante espacio.

Origen de la toponimia

Cuando los visitantes llegan por primera vez la zona, generalmente se ven sorprendidos por este topónimo. ¿De dónde proviene este nombre? ¿Quién lo inventó? ¿Cómo va a ser "mal abrigo" una zona tan linda y hospitalaria como esta?, suelen ser los interrogantes más comunes que formulan. No todos pueden dar una explicación correcta, y pertinente será pues adentrarse en el pasado. "El nombre Mal Abrigo o Malabrigo es tan viejo como la historia de nuestro "Chaco santafesino'", solía decir el recordado historiador reconquisteño, profesor Manuel H. Roselli.

Rescatando esa toponimia, es oportuno recordar que la comunidad de Romang nació con el nombre de Colonia Mal Abrigo, dado por su fundador Teófilo Romang, pero muy pronto incorporó su actual denominación. De igual modo tuvo este nombre la estación fluvial utilizada por aquellos colonos sobre el río Paraná. El puerto Mal Abrigo fue el punto concentrador de cargas y pasajeros, hasta bien entrado el siglo XX. También hay una isla entre Santa Fe y Corrientes que lleva esta toponimia. Claro que a todos, el arroyo Malabrigo, les gana por lejos en derecho de antigüedad sobre esa denominación.

Al igual que en otras localidades donde la estación ferroviaria tenía un nombre y la traza urbana otro distinto, también la co-existencia de los topónimos Malabrigo y Colonia Ella, configuraron una ambigüedad que debió resolverse mediante un instrumento legal. En realidad, el lenguaje popular siempre aludió a Malabrigo al referirse a esta localidad, en tanto lo de Colonia Ella sólo estuvo reservado a documentos y notas oficiales.

En ese marco, el 24 de octubre de 1964 se promulgó la Ley Nº 5700 que estableció definitivamente el nombre de Malabrigo. Casos similares habían ocurrido en poblaciones vecinas: Vera (Jobson), Calchaquí (Luis D'Abreu) y Garabato (Villa Anello), donde finalmente prevaleció el nombre conferido por los empresarios del ferrocarril. Ello, tomando en cuenta que esta compañía generalmente utilizó para sus estaciones los topónimos vinculados a la región donde estableció sus emplazamientos. Además, estos nombres por ser primigenios, siempre tuvieron mayor asidero en el uso corriente, como lo demuestran los casos conocidos en la región.

La ancestral citricultura

Desde que se tenga memoria, la actividad citrícola ha sido el sello distintivo de esta comunidad enclavada en el extremo sudoeste del departamento General Obligado. Es que el tema es de antigua data, porque sus orígenes se ubican a principios del siglo XX, con los colonos y sus quintas para consumo familiar.

La calidad de la fruta y la facilidad con que prosperaban los plantíos, no pasó desapercibido para los visitantes. Esto hizo que muy pronto las mandarinas comenzaran a ser buscadas desde localidades vecinas, como Vera y Reconquista lo que generó la necesidad de abastecer esa creciente demanda, y es aquí donde aparece el nombre de Antonio Valli como autor del primer emprendimiento citrícola a escala, con una quinta implantada en 1910. Luego se fueron sumando otras tan prestigiosas como las quintas de las familias Stoppel y Carreras, y de allí en más en forma creciente hasta llegar a la realidad de los tiempos que corren.

Bajo la intendencia de Carlos Spontón hubo un resurgir de la especialidad, a la par que nació la Fiesta Provincial del Citrus. Esa tarea fue profundizada durante el gobierno municipal de Omar Zampar.

Mediante la implementación de un proyecto citrícola realizado en su momento por el actual gerente de la Cooperativa Agropecuaria de Malabrigo Limitada, ingeniero agrónomo Gerardo Juan Macín, surgieron nuevos emprendimientos en el rubro.

"Es importante en esto el apoyo que brinda la cooperativa a los citricultores. También desde el gobierno municipal, estimulamos y propiciamos la citricultura, como una producción que tiene que ver los albores de nuestra ciudad", destacó el intendente Amado Abel Zorzón, al hablar de la importancia que tiene este rubro, como carta de presentación y referencia de Malabrigo en cualquier punto del país.

Por Darío Orlando Sager