Los industriales admitieron hoy que si la tendencia a la baja del dólar se prolonga en el tiempo, "estamos ante un nuevo escenario económico".
"La baja del dólar es una preocupación, pero no es sólo de la UIA, es en general para todo lo que es la política macroeconómica de la Argentina", sostuvo José Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la UIA.
El industrial recordó que "el tipo de cambio competitivo es uno de los pilares del crecimiento de los últimos años. Quizás es un tema coyuntural, porque sabemos que antes los problemas de los últimos días tan serios que se vivieron, también hubiesen sido problemas para la previsibilidad de la economía, una disparada del dólar", subrayó.
En tal sentido, de Mendiguren advirtió: "Si es (la tendencia a la baja del dólar) una contención para haber evitado eso, es una cosa, pero si es una tendencia a mantenerse en el tiempo creo que estamos ante un nuevo escenario económico".
Más adelante, alertó sobre la temida "bicicleta financiera". En este sentido, explicó que "hoy se pueden comprar dólares a fin de año a 3,16 ó 3,15 pesos y colocarse a las altas tasas de interés que hoy se están pagando".
"Esto, sin riesgos y sin ninguna actividad productiva, le da una renta que cuadruplica la tasa de interés internacional en dólares. La historia Argentina dice que cuando aparecieron estos negocios, tan simples y sin riesgos, fue muy difícil mantener la inversión productiva", agregó.
"Es un tema que preocupa", indicó el vice de la UIA, quien destacó que "si esto ha sido una respuesta importante a lo que había sucedido en medio de la crisis con el campo, cuando surgió la posibilidad de que el dólar se dispare a 3,40 pesos, lo que hubiera sido más grave; o si es una demostración de que el Banco Central tiene la posibilidad clara de poder intervenir, está bien".
No obstante, advirtió que "si es una tendencia es más preocupante", porque remarcó que "el tipo de cambio competitivo fue el pilar más fuerte de crecimiento de la Argentina en los últimos años". Además, subrayó que "tuvo una importancia decisiva en que Argentina haya crecido a estos niveles y acumulado 50 mil millones de dólares de reservas, y superávit fiscal y comercial permanentes".
Puso de relieve que "hoy se puede comprar dólares a futuro a 3,15 pesos, colocarse en depósitos en tasas de 22 ó 23 por ciento, y obtener una renta en dólares que cuadruplica a la internacional sin hacer nada".
Remarcó que "en un momento en que se necesitan fuertes inversiones productivas, alternativas de este tipo son lo más peligroso".
Así, concluyó que "hoy no se necesita enfriar la economía, sino calentar la inversión", e insistió que para ello, bajar el dólar "es muy peligroso".
El dólar se mantenía hoy en $ 3,04 para la venta, un nivel que no alcanzaba desde el 26 de diciembre de 2005, y podría pasar la barrera de los tres pesos, apuntaron los analistas.
Desde la crisis de 2001, hubo una devaluación de 204 por ciento y una inflación de 150%, según estimaciones privadas o mediciones provinciales (la oficial es de 110%), sostuvo el diario El Cronista Comercial. La sensación de los consumidores, que ya ignoran los datos del Indec, es que ambos valores están muy parejos.
Debe señalarse que el cambio nominal tendría un valor de $ 1,40 si se lo ajusta por los precios, el mismo establecido en 2002 cuando Jorge Remes Lenicov, entonces ministro de Economía de Eduardo Duhalde, abandonó la convertibilidad.
Sin embargo, los salarios no suben a la par de los precios y los exportadores sienten el impacto que el sistema de retenciones tiene sobre el cambio real efectivo, además de la diferencia favorable que tiene el peso respecto del euro y el real brasileño.
Esto explica el regreso de la invasión de importaciones masivas en el mercado local (indumentaria, celulares y bienes de capital). Por eso, industriales y exportadores reclaman una devaluación al Banco Central (BCRA) que, por el contrario, seguirá acumulando reservas y bajando la cotización para castigar a quienes apostaron al dólar hace dos meses, cuando llegó a $ 3,22.
Si se confirma el 0,6 por ciento de inflación previsto en los despacho oficiales para junio, el índice de precios al consumidor promedio del segundo trimestre registraría un descenso de 0,2 punto porcentual respecto del inicio del año.
El Indec estimó que la suba de precios mensual en el primer trimestre del año fue del 0,8 por ciento en promedio, frente al 0,6 por ciento que habría registrado el segundo, proceso que no se verificaba desde mediados de 2006.
Con números más elevados, las consultoras privadas ratifican la tendencia. Para el primer trimestre del año Ecolatina calculó una inflación "real" de 2,2 por ciento; el estudio Castiglioni & Tiscornia 1,7 por ciento, y M&S (Melconian y Santángelo) 2,3 por ciento. Para el lapso abril-junio proyectan 2 por ciento; 1,5 por ciento y 2 por ciento, respectivamente.
Los economistas adjudican la desaceleración a que en cierta forma la suba de precios recortó la demanda, en particular de consumo, al limitar el poder adquisitivo.
Bancos de
primera línea a nivel mundial pronostican una gran crisis financiera global a muy corto plazo. El crecimiento a la baja e inflación al alza conforman una combinación peligrosa que puede llevar a la economía mundial a un largo letargo. Los expertos subrayan que hay aún demasiadas incógnitas y los analistas aconsejan carteras defensivas para afrontar los próximos meses.
El piso.
"El piso del dólar puesto por el Banco Central será de $3", pronosticó el economista Miguel Bein. "Cuando el BCRA vuelva a su rol de "comprador neto" en el mercado cambiario, mantendrá la divisa por encima de $ 2,99. El constante retroceso del dólar fue una medida que toma el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para "quitarle incertidumbre a los mercados" ante el conflicto del campo, añadió.
Según trascendió
esta mañana, el Ministerio de Planificación, que lidera Julio De Vido, estaría a punto de introducir reducciones al esquema de alícuotas con las que se grava a la exportación de crudo patagónico. La medida, según se admitió, respondería a la necesidad de incentivar la inversión, en momentos en que el barril de crudo patagónico perdió valor frente al WTI, por su alto contenido de azufre.