AFP/EFE
La Organización Afgana de Derechos Humanos denunció hoy que unos diez niños de entre nueve y trece años permanecen encarcelados desde hace varios años en la base aérea estadounidense de Bagram, al norte de Kabul.
El director de la organización no gubernamental (ONG), L. Gul, aseguró a EFE que los niños están retenidos sin cargos en un centro de detención a causa de un "posible crimen" que habrían cometido sus padres contra las fuerzas de la coalición lideradas por EE.UU..
"No creo que niños de nueve o diez años puedan llevar a cabo actividades terroristas o antiestadounidenses", dijo Gul, quien añadió que su organización también tiene informaciones que apuntan a que los niños han sido objeto de abusos.
Fuentes de la coalición de EE.UU. contactadas por EFE rechazaron hacer comentarios al respecto.
Según el Ministerio Afgano de Justicia, unos 200 niños se hallan detenidos en centros penitenciarios.
Un reciente informe difundido por Unicef y la Comisión Independiente Afgana de Derechos Humanos asegura que los niños bajo arresto se enfrentan a la violación de sus derechos en forma de maltrato, falta de acceso a la educación y a servicios sanitarios básicos.
El estudio se apoya en datos recogidos durante más de un año en 22 provincias afganas.
La responsable de Unicef en Afganistán, Catherine Mbengue, aseguró que "se necesita más inversión para evitar que los niños entren en conflicto con la ley", además de "continuar ayudando a los niños que ya están detenidos".
Los talibanes probablemente intentarán aumentar su presencia en el norte y el oeste de Afganistán, mientras continúan con sus combates en el sur y el estado, advirtió el Pentágono en su primer informe al Congreso norteamericano sobre la seguridad en ese país.
""Los talibanes desafiarán el control del gobierno afgano en áreas rurales, especialmente en el sur y en el este. Asimismo, los talibanes probablemente buscarán aumentar su presencia en el oeste y el norte", indicó el informe.
""Para el primer trimestre de 2008, la amenaza más significativa en el este y norte del país provenía de los jefes de la guerra, criminales y traficantes de drogas", destacó el texto de 72 páginas.
A pesar de los reveses causados en 2007 a los insurgentes por los soldados de la OTAN y las fuerzas de seguridad afganas, ""los talibanes pueden querer seguir aumentando la magnitud y ritmo de sus ataques en 2008", estimó el departamento de Defa.
El grupo más duro de la milicia islámica, que fue sacada del poder en Afganistán por la coalición liderada por Estados Unidos en 2001, se reagrupó desde entonces ""fusionándose como una insurrección resistente".
A pesar de la presencia de unos 70.000 soldados, la fuerzas talibanas siguieron creciendo en los dos últimos años y Afganistán sufrió en 2007 los peores niveles de violencia en varios años, cuando 6.500 personas murieron en ataques suicidas y por bombas en las carreteras, entre otras causas.
El claro aumento del número de bombas artesanales ilustra esta tendencia: Estados Unidos identificó en 2007 un récord de 2.615 bombas instaladas al borde de las rutas, contra 1.931 en 2006.
Alrededor de 106 soldados extranjeros murieron en Afganistán desde enero, la mayoría víctimas de esos artefactos explosivos, según cálculos de la AFP basados en los comunicados militares.
Los talibanes redoblaron la intensidad de sus ataques desde hace dos años, a pesar de la presencia de 70.000 soldados de dos fuerzas internacionales, una de la Otan y otra bajo mando estadounidense.