Opinión: OPIN-03
Al margen de la crónica
La Legislatura abierta

La crisis política del 2001 resumida en el slogan "que se vayan todos" no pasó desapercibida para el poder político en Santa Fe y entre las medidas adoptadas en aquel entonces por la Cámara de Diputados fue el empezar a reconocer a escritores y músicos santafesinos. A tal efecto se dictaron resoluciones para nominar año a año, en cercanías del Día del Escritor o del Día de la Música a un destacado para recibir el reconocimiento en el marco de una sesión especial. Por supuesto, que con el premio enseguida empezaron los codazos de la política para la designación, peleas que en algunos casos llevaron a diferir los actos en algunas semanas. Pero más allá de esta anécdota, la Cámara empezó a tener vasos comunicantes con la sociedad más allá del tratamiento de cada tema en particular.

Antes, la apertura había sido hacia las escuelas de la provincia mediante el programa "Diputados por un día" donde desde hace años, semana a semana, alumnos de cursos superiores de establecimientos de la provincia protagonizan debates en el propio recinto conducido por algún legislador.

Pero desde hace tres años, la Legislatura empezó a tener una especie de "fiebre" por sesiones especiales ya sea para reconocer la actividad de algún santafesino, la tarea deportiva de otra, la trayectoria, etc. Ya a esta altura parece no haber límites y las sesiones especiales se han transformado en un apéndice de la reunión semanal de la Cámara.

En las últimas semanas fueron reconocidos los deportistas santafesinos que irán a los Juegos Olímpicos, se realizó un homenaje a Ernesto Che Guevara por sus 80 años y como nacido en Rosario y esta semana fue el turno de reconocer los 90 años de la reforma universitaria mientras que para la semana próxima se reconocerá como escritores destacados a Rogelio Barufaldi, Hugo Gola y Hugo Padeletti y todavía está pendiente el reconocimiento a los santafesinos que sobrevivieron y a los que murieron en el crucero General Belgrano el 2 de mayo de 1982.

Este jueves, mientras Diputados discutía ardorosamente la entrada en vigencia del Código Procesal Penal, desde los pasillos llegaban los sonidos de trompeta. Es que el recinto del Senado se estrenaba como escenario para un recital de jazz.