Opinión: OPIN-04 Desaparecen los pingüinos

"Cada vez hay menos pingüinos en la Argentina". Así rezaba el titular de una nota incluida en la edición de ayer del matutino capitalino Crítica de la Argentina, que dirige Jorge Lanata.

Más adelante, se podía leer que el resultado de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington mostraba que la cantidad de aves disminuyó a causa "de los cambios climáticos y a los producidos en los océanos del mundo por la actividad humana".

"La población de estos animales cada vez es menor en una colonia de cría clave en la Argentina, debido al cambio climático, la contaminación y otros factores", advierte la publicación que cita a la profesora Dee Boersma como responsable del estudio; la investigadora hace 25 años que trabaja y analiza la pista de la colonia de cría de pingüinos de Magallanes que es la más grande del mundo, en Punta Tombo, en la costa atlántica de Chubut.

"Desde 1987, la zona ha registrado una reducción del 22 % en la población de estos pingüinos", se leía en Crítica, que continuaba explicando, según los dichos de Boersma, que "los pingüinos son centinelas del medio ambiente marino, y al observarlos y estudiarlos los investigadores pueden aprender sobre el ritmo y la naturaleza de los cambios que están ocurriendo en los océanos sureños".

Aparentemente, en el hemisferio sur se reconocen 17 especies de pingüinos; pero a esta altura de las circunstancias los argentinos todos estamos en condiciones de afirmar que existe una más para sumar: denominada "la especie K". Proviene de la provincia de Santa Cruz y desde diciembre está instalada cómodamente en Capital Federal; a la pingüina le gusta lucir plumajes carísimos y el macho es bastante desprolijo, casi cómico.

La cuestión es lograr saber si esta "especie K" correrá la misma suerte que los otros pobrecitos que viven en Chubut. Aparentemente, hace unos ciento y pico de días dieron un paseo por el campo y el medio también les resultó bastante adverso.