El primer europeo en dejar testimonio escrito de sus viajes en el Río de la Plata fue un italiano, Antonio Pigafetta, embarcado en 1519 con la expedición de Magallanes por expreso pedido de Carlos V. Habiendo desembarcado donde es hoy Brasil, escribe: "Todo esto lo adquirimos de los habitantes del país en condiciones muy favorables: por un anzuelo de pescar o por un cuchillo, nos daban seis gallinas; por un peine, dos patos; por un espejito o unas tijeras, tanto pescado que era más del que diez personas pudieran comer...". Así nos informa Gustavo Giovagnoli en "Viajeros", un libro que reseña y comenta las impresiones que fijaron los extranjeros que recorrieron nuestra tierra, desde los primeros viajeros, como el citado Pigafetta, Luis de Miranda de Villafañe (1540) y Ulrico Schmidl (1564); siguiendo por el período de la primera colonización en la zona del Río de la Plata y el Alto Paraná, con textos de Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1542) y Pedro Hernández (1568); los piratas y corsarios en el Río de la Plata (Francis y John Drake, Thomas Cavendish y otros), y así sucesivamente hasta llegar a nuestro tiempo, con los diarios de Gombrowicz, los 70 y la violencia política; el Proceso de Reorganización Nacional y la guerra de Malvinas contada por los ingleses; la década menemista vista por la periodista británica Miranda France; la crisis de 2001 y las repercusiones en el exterior (con textos de Vargas Llosa, Julio María Sanguinetti, Felipe González, entre otros).
El libro de Giovagnoli se suma a la amplia bibliografía que ofrece el tema (en las que, sin duda, se destacan los dos tomos de "Viajes y viajeros en la literatura del Río de la Plata", de José Luis Víttori), con comentarios y breves citaciones que tienen el cariz de amenas presentaciones y motivos dignos de ser tomados como material de reflexión para entender el porqué de nuestras cíclicas desventuras y de nuestro destino, prometedor y desencantado a la vez. Publicó Sudamericana.