Agentes de la Policía santafesina que buscan a Gisela Romero, una joven de 22 años de edad que desapareció misteriosamente el 13 de junio en San Javier, apresaron al compañero de su hermana en el marco de un procedimiento practicado anoche en aquella ciudad costera, pero lo más llamativo del asunto es que, durante la madrugada, el detenido sería identificado como Claudio R., un proxeneta que tenía pedido de captura por su presunta responsabilidad en el asesinato del agente Santillán, alevoso crimen perpetrado en el barrio San Lorenzo, un año atrás.
Al parecer Claudio R. había visitado la casa de la joven desaparecida y se hallaba en compañía de otro joven y dos adolescentes, de 14 y 16 años de edad, cuando el automóvil Crysler Neón de color celeste que conducía fue interceptado por una patrulla del Comando Radioléctrico, en jurisdicción de la Unidad Regional XIV. Ahora, para ser llevado ante el juez que investiga el asesinato del policía Mario Santillán el detenido será traído a nuestra ciudad en las próximas horas.
La captura practicada anoche abre un abanico de conjeturas, pero permite entender por qué la madre de otra jovencita desaparecida en la zona de la costa dijo ayer en la Defensoría del Pueblo que teme que su hija Daiana Valdez, de 16 años de edad, pueda haber caído en manos de una red prostibularia y permanezca retenida contra su voluntad, en algún sitio alejado de Colonia Francesa, su pueblo natal.
Nada permitiría por el momento asociar la captura de Claudio R. -de 31 años de edad- con la desaparición de Gisela y mucho menos con la suerte corrida por Daiana, pero es altamente sugestivo que aparezca ahora, sorpresivamente, en este contexto. A Claudio R., detenido anoche en averiguación de antecedentes, lo requería el juez de instrucción de 8a. Nominación únicamente por hallarse involucrado en la investigación del crimen del agente Santillán.
Santillán, como se recordará, murió a la una de la mañana del 7 de junio de 2007 cuando una banda en la que formaban no menos de una docena de delincuentes lo rodeó y acribilló a balazos en calle Entre Ríos al fondo, lugar donde junto a un camarada vigilaba una obra de cableado que había iniciado la EPE, al oeste de la planta urbana. En la escena los peritos de la policía científica recogieron más de treinta cápsulas servidas.
Gisela Romero, hermana de la compañera de Claudio R., fue vista por última vez el 13 de junio cuando se retiró de la misma casa que anoche visitó el hombre en compañía de otro hombre y dos menores, de 14 años una de ellas. La madre de Gisela no puede aceptar que ella dejara voluntariamente su casa, abandonando a su hijita, una bebé de poco más de dos años de vida.
José Luis Pagés