aires: AIRES-01
Emociones en el río Uruguay
Concordia dorada
Una llamada y fue suficiente: cargamos los equipos de pesca y en la noche armamos viaje, los que hacemos Aires de Aventura y dos amigos, Ricardo y Julio.

Por Fabio Serafini y Germán Zuazquita

Salimos temprano para aprovechar el día: eran 290 km los que separaban a Santa Fe de este privilegiado pesquero, pero la densa niebla retrasó nuestro viaje. Ya en Concordia, allí nos esperaba Eduardo Toller, "Cacho", un Guía y amigo, que nos había llamado diciendo que a pesar del frío se estaban dando piques de Dorados muy lindos.

Al llegar al Club de Pesca Concordia, Cacho tenia la lancha preparada, así que zarpamos y nos dirigimos unos cinco kilómetros río arriba, a una zona llamada Salto Chico, una isla de piedra que según la altura del río emerge y se deja ver haciendo una correntada imponente. No fue así en este caso ya que el río tenia un nivel de 4,5 metros. Esto puede variar rápidamente y depende exclusivamente de que la represa Salto Grande aumente o disminuya la producción de energía, liberando o restringiendo el caudal de agua; en pocas horas puede pasar a tener una corriente muy fuerte a verse muy tranquilo.

íA pescar!

Siguiendo con su relato, Cacho nos decía que esta era la altura ideal para pescar los dorados con carnada (morena) y al garete, deriva o camalote.

Armamos los equipos que los amigos de Armería las Colonias nos facilitaron para testear en este tipo de pesca: una caña Okuma tail Walker, de 2,10 mtrs y 20-40 libras; un reel también Okuma SD 20 L cargado con nailon de 0,40 y anzuelos mustad de 5 ceros. Encarnamos y la primera bajada no tuvo emociones. Cacho se lo atribuyó al fuerte viento que frenaba demasiado la lancha, haciendo que el desplazamiento de la morena sobre el fondo supere la embarcación. Esto formaba un arco en nuestro nailon que nos impedía tener la sensibilidad suficiente en la puntera de la caña para no enganchar en las piedras, ni sentir los piques que por la baja temperatura no son tan voraces.

En la segunda nos tiramos más para el lado uruguayo del río donde en parte la altura de la barranca nos servía de reparo. Comenzamos en la boca del San Antonio cayendo hacia Pozón de la Hoya, y el Donaban (campo del ejército), un gran remanso donde Cacho vio que "se revolcó un cabezón": así le llaman a los más grandes.

Julio, "el pizzero", fue el primero. Principiante pero, como buen pescador, "la de provenzal le sale de primera". Demás está aclarar que cumplió con la regla del debutante a la perfección: no pasaron diez minutos que dijo "me pica", medio asustado y sin entender lo que le sucedía, fija su mirada en el reel que liberaba nailon a gran velocidad. Le gritamos a coro "ííícañalo!!! y en su cara se le dibujó una sonrisa: su primer dorado estaba saltando a lo lejos y nunca más cerca de ser una realidad. Pesó alrededor de 7,5 kg. Fotos mediante y sin consultar, Cacho devolvió: si algo lo caracteriza es el compromiso con preservar el recurso, haciendo cumplir como corresponde las leyes de pesca en todas sus embarcaciones.

Anécdotas entre piques,ronquidos y enganches

Mientras transcurría el mediodía se comenzó con la picada y las anécdotas, ya que decidimos esta vez hacer la jornada de corrido, dado que el intenso frío y el día nublado así lo mandaban.

Hubo sándwiches, empanadas, pizzetas y algún aperitivo para ir refrescando la memoria, mientras los relatos vividos anteriormente en este lugar captaron la atención de todos.

-¿Te acordás, Fabio, esa vuelta que viniste con Nico (tu hijo) y el Nene Rossi? ¿Y que a pocos metros de lancha se revolcó una dorada enorme? Sí‡ que le vimos el lomo y el borbollón de agua, nos pusimos contentos, pensamos que estábamos en el lugar indicado y en cualquier momento vendría el pique. De pronto miramos río abajo y salió a flote una botella amarilla, de esas que contienen agua lavandina, y pasó una lancha a toda marcha en su busca, la levantó y en la punta del chicote estaba ese enorme dorado que habíamos visto saltar, nos acercamos para verlo y adentro tenía dos más de igual tamaño. Una mezcla de emoción, por saber que estaban allí, y de bronca, por ver la forma que lo estaban pescando, ya que todos sabíamos que "tarriar" está prohibido. Claro, son uruguayos y lo hacen como un recurso de vida, pero lo que ganan vendiendo estos pescados supera y hasta duplica un muy buen sueldo...

Esta fue una de las tantas anécdotas que sólo fueron interrumpidas por los piques, los ronquidos de la siesta de Ricardo, o los enganches en las piedras, que fueron la estrella de esta jornada.

Es necesario resaltar que en este lugar es muy difícil navegar sin un guía, o baquiano, dado a que el río cambia abruptamente su nivel y hay que conocer mucho para no romper la lancha contra las piedras.

Veda del surubí en el río Uruguay

La gran cantidad de ejemplares de surubíes que se extrajeron en los tres últimos años en esta zona, hizo que las autoridades tomen una resolución estricta con respecto a la pesca de la especie, prohibiendo de manera total su pesca en el río Uruguay, perjudicando a los que querían explotar este recurso turístico y privando así de un gran ingreso económico a la zona.

Desde la asociación de guías profesionales de Concordia y la Región de Salto Grande se envió un proyecto a la C.A.R.U. (Comisión Administradora del Río Uruguay), solicitando a las autoridades que se les otorgue permiso para practicar la pesca con devolución con turistas en el Paraje Lloveras, ubicado entre Concordia y Puerto Yeruá. "Entendemos por nuestros conocimientos que la veda, hoy vigente, es únicamente para los guías que trabajamos a conciencia con el turismo, que tanto bien le hace a nuestra región. No así para los furtivos que están yendo igual a pescar y cuando se les acerca alguien a controlarlos se retiran del lugar sin problemas, dado que los que realizan los controles en esta zona dejan mucho que deseará", confesó amargamente nuestro guía.