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Las relaciones entre Colombia y Venezuela entraron en una "nueva etapa", afirmaron sus respectivos mandatarios Alvaro Uribe y Hugo Chávez, tras una reunión en la que dieron por zanjada la crisis bilateral y reimpulsaron sus proyectos de cooperación.
"Venezuela y Colombia están destinadas a estar juntas y para siempre (...) Yo respondo sí: comenzó hoy, este 11 de julio, una nueva etapa entre Colombia y Venezuela y estamos muy felices de que así haya sido", declaró Chávez tras este encuentro, celebrado en Punto Fijo (Estado de Falcón, noroeste de Venezuela)
Por su parte, Uribe aseguró que había sido una "reunión constructiva, que se había propuesto y planeado con el más positivo espíritu.
"Somos iguales, hermanos en la historia, en el presente, en el futuro y el reconocimiento de esa realidad lo facilita todo", aseguró el mandatario colombiano.
Después de meses de insultos y críticas cruzadas, los dos mandatarios se encerraron cara a cara durante más de dos horas. "Nos debíamos esa conversación", aseguró el presidente venezolano.
Fue el momento de los "reclamos", según Uribe, quien contó que Chávez le había mostrado su malestar porque no le llamó para informarle que había decidido suspender su mediación ante la guerrilla de las Farc a finales de 2007. "Y se lo acepté. Es bueno decirlo en público", aseguró el mandatario colombiano.
Uribe evitó hablar sobre una futura posible mediación de Chávez en la búsqueda de un canje humanitario con la guerrilla y se limitó a señalar que Venezuela y Cuba lo han ayudado mucho con el proceso iniciado con los rebeldes del ELN.
Además, recordó el rescate, el 2 de julio, de la franco-colombiana Ingrid Betancourt y de otros 14 rehenes de las Farc y confió en que se pueda liberar pronto "a los otros 27 colombianos" que aquéllas han "llamado canjeables y eliminar el delito del secuestro".
Sin embargo, Uribe evitó referirse al comunicado divulgado este viernes por las Farc en el que los insurgentes consideran que dos de sus líderes guerrilleros a cargo de los secuestrados los habían traicionado.
"El problema interno de Colombia es el problema interno de Colombia y nosotros sólo hemos tratado de ayudar cuando se nos ha solicitado. Si en algún momento, se nos solicitara, humildemente estaremos a la orden para tratar de ayudar", aseguró, conciliador, Chávez.
El 1º de marzo, cuando el Ejército colombiano atacó un campamento de las Farc en territorio ecuatoriano y mató al número dos de la guerrilla, Raúl Reyes, Chávez envió tropas a la frontera con Colombia y congeló temporalmente las relaciones diplomáticas.
Este viernes, los mandatarios afirmaron que habían dado órdenes a sus cancilleres para normalizar esta situación diplomática.
"A partir de hoy comienza una nueva etapa. Hemos decidido retomar el camino que vinimos construyendo desde que usted llegó a la presidencia de Colombia", insistió Chávez.
La reunión bilateral de los dos mandatarios, la primera desde finales de 2007, no concluyó con la firma de acuerdos concretos en el ámbito comercial, energético o de infraestructuras; serán concretados por los expertos de ambos países a medio plazo.
"No traíamos una agenda previa, veníamos a conversar y retomar estos temas y a relanzar nuestras relaciones humanas, políticas, sociales y económicas", declaró Chávez, manifestando su deseo de "recuperar el tiempo perdido".
Sin embargo, los presidentes citaron la necesidad de incrementar los mecanismos de cooperación fronteriza, debido sobre todo al narcotráfico; explicaron que habían conversado del proyecto de un ferrocarril transfronterizo y del impulso a los intercambios comerciales entre ambos países, que el año pasado ya significaron casi 6.000 millones de dólares.
"Tenemos el deber de ayudarnos mutuamente. Colombia puede necesitar en el futuro el gas de Venezuela. Por encima de lo que gane o lo que pierdo, hay que pensar en cómo nos ayudamos, en la cuestión de los alimentos, en el tema energético en general", declaró Uribe desde este Centro de refinación de Paraguaná, el mayor del mundo, con capacidad para procesar 940 millones de barriles diarios, según cifras oficiales.
Ingrid, en Lourdes.
Ingrid Betancourt se recogió hoy junto a su familia en la gruta de Lourdes ante varios miles de peregrinos, agradeciendo con emoción a la virgen María su reciente liberación y rogando por los demás cautivos.
"Gracias, María; gracias por mi liberación, gracias por la vida", declaró ante un micrófono Ingrid Betancourt al lado de Jacques Perrier, arzobispo de Tarbes y Lourdes, en el sudoeste de Francia.
"Te suplico, mi María querida, te quiero tanto, cuida de quienes quedaron tras de mí, te necesitan, tienen necesidad de tu fuerza, de tu esperanza y de tu luz", añadió con el rostro radiante, con un rosario entre los dedos.
La guerrilla colombiana de las Farc aseguró que fue la traición de dos de sus miembros lo que permitió la liberación de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes la semana pasada, al tiempo que reiteró su voluntad de buscar un canje de rehenes por rebeldes presos.
"La entrega de los 15 prisioneros de guerra el pasado miércoles 2 de julio fue consecuencia directa de la despreciable conducta de César (Gerardo Aguilar) y Enrique (Alexander Farfán), que traicionaron su compromiso revolucionario y la confianza que en ellos se depositó", aseguran las Farc en su primera reacción oficial al rescate.
En el documento divulgado en Internet, el Secretariado Äla cúpula de siete miembrosÄ de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) señala que asume el hecho como un "un episodio inherente a cualquier confrontación política y militar donde se presentan victorias y reveses".
En el documento con fecha del 5 de julio, la guerrilla asegura que mantiene "vigente nuestra política por concretar acuerdos humanitarios que logren el intercambio y además protejan la población civil de los efectos del conflicto".
Igualmente, advierte que, "de persistir en el rescate como única vía, el gobierno debe asumir todas las consecuencias de su temeraria y aventurera decisión".
La política colombiana Betancourt, que también tiene la nacionalidad francesa, fue rescatada, después de más de seis años de secuestro, junto a tres estadounidenses y 11 militares y policías colombianos en lo que Bogotá aseguró fue un operativo incruento realizado por un comando de la inteligencia militar.
Según la versión oficial, Aguilar y Farfán son dos experimentados mandos rebeldes cercanos al jefe militar Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy", que fueron engañados para que permitieran trasladar a los rehenes en un helicóptero de una supuesta misión humanitaria.
Ambos fueron capturados tras el operativo y ahora se encuentran en una celda de la sede de la Fiscalía en Bogotá, a la espera de que el gobierno colombiano defina si acepta el pedido de extradición presentado por Estados Unidos el miércoles.
Washington solicitó la entrega por cargos de secuestro y terrorismo de los dos jefes rebeldes, descritos por sus rehenes como ""carceleros", "despiadados" y "verdugos".
Los abogados de Aguilar y Farfán dijeron que éstos les dijeron que no recibieron pago alguno y que fueron engañados.
Hace una semana, la Radio Suiza Romance aseguró Äcitando una fuente "cercana a los acontecimientos"Ä que los dos dirigentes guerrilleros habían recibido unos 20 millones de dólares para liberar a los 15 rehenes.
Los gobiernos de Colombia, Estados Unidos y Francia han negado el pago de una suma para obtener la liberación, mientras que Betancourt dijo en París dudar de que la operación haya sido un montaje.
"No llego a creer que Gafas haya estado simulando... Tenía una mirada de desesperación y de odio que expresaba que había perdido", dijo en Francia, a donde viajó tras su rescate.
Semanas antes del operativo, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, anunció públicamente que su gobierno había destinado un fondo de 100 millones de dólares para pagar a los guerrilleros que custodiaban a los rehenes, si desertaban y entregaban a los cautivos.
Uribe también dijo que su gobierno se comprometía a respetar la libertad de los guerrilleros que decidieran aceptar su oferta y tramitar para ellos su acogida en un país extranjero.
AFP/EFE