Tuvo un gran debut tras las cámaras hace más de medio siglo, con una aparentemente pequeña película, luego devenida en clásico: "Doce hombres en pugna", con Henry Fonda. A partir de allí, tuvo una carrera notable, en la cual dirigió a leyendas del séptimo arte como Katherine Hepburn y Richard Burton, parodió el "sueño americano" en "Tarde de perros", arremetió contra la manipulación mediática en "Network", criticó la corrupción en "Sérpico", y hasta se le animó al policial clásico en "Asesinato en el Orient Express", donde adaptó para la pantalla grande una novela de Agatha Christie.
Con la responsabilidad que implica toda esa prolífica y brillante producción, el director Sidney Lumet demostró que, pese a sus 84 años, y cincuenta años de carrera, está en plena forma. Hace pocos días, se estrenó en la Argentina "Antes de que el diablo sepa que estás muerto", última producción de este director, donde pone de manifiesto una vez más no sólo su capacidad como realizador, sino también su pasión por el arte cinematográfico en tanto un canal para reflejar historias.
Con un reparto encabezado por actores notables, provenientes de diferentes generaciones, como Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke y Albert Finney, Lumet rueda un thriller descarnado y vibrante, y logra plasmar en la pantalla de manera magistral sentimientos como la desesperación, el dolor y la impotencia (en definitiva, la complejidad humana) como pocos directores logran hacerlo en estos tiempos.
Sin apelar a escenas grandilocuentes, ni a giros efectistas, tan en boga hoy en día, Lumet demuestra cómo la experiencia, la solidez narrativa, la correcta dirección de actores y tener algo para contar, son elementos indispensables para rodar una buena película. Todos elementos que muchos de los que se dedican al cine en estos tiempos deberían observar.