Señores directores: Viviendo en un país extranjero y conociendo otros principios económicos en un mundo global, es increíble e intolerable que las autoridades presidenciales de la República Argentina continúen ignorando con ideologías personales el beneficio económico que representa respaldar la producción agropecuaria. Lamentablemente ya, y a pasos agigantados, la Argentina está perdiendo su credibilidad y calidad en su capacidad como país exportador. Hoy con tristeza escuchamos en varios reportajes locales e internacionales que Uruguay y Brasil, internacionalmente, son los países con mayor exportación ganadera y agropecuaria en Sudamérica y, al mismo tiempo, definiendo que Argentina ha perdido su credibilidad en sus exportaciones por los conflictos originados meses atrás por las elevadas retenciones descriptas como Resolución 125, inhibiendo así la producción y exportación de cereales, carnes, y otros productos agropecuarios a mercados nacionales e internacionales. Esto es incomprensible y en realidad absurdo.
En el campo educativo y, generalizando, en todas las universidades del mundo, uno de los primeros cursos de estudio básico es Economía 101. Este primer curso en su enseñanza de "Economía Aplicada", define claramente la necesidad de incentivos en su totalidad, tanto en los sectores de producción como en el laboral. No interesa si esta teoría es aplicada en la administración de industrias privadas o en la dirección administrativa de una provincia o en el gobierno administrativo nacional. Los incentivos, ya sean aplicados, en el campo laboral o en el de producción, siempre crean nuevas fuentes de trabajo, mantienen el bienestar popular e incrementan los beneficios lucrativos en todos sus niveles y ordenes. Por lo contrario, las retenciones o impuestos monetarios siempre producen efectos primarios y secundarios muy negativos en cualquier orden de su disposición, produciendo así una detención casi total del producto en producción y como consecuencia anormal, una gran disminución de los ingresos de rentabilidad. ¿Es esta teoría muy difícil de comprender? ¿O es que el sector gubernamental que ha iniciando y defiende esta Resolución 125, no ha aprobado todavía el curso básico de Economía 101?
Para una Argentina con futuros progresistas y positivos, la administración gubernamental simplemente tendría que optar por cambios fundamentales en sus decisiones y procedimientos actuales relacionados con la paralización de la industria más importante del país que es la industria agropecuaria y ganadera. Las palabras del secretario general de la CGT, Hugo Moyano refiriéndose al paro convocado por La CGT "el cese de actividades da la posibilidad de participar y llegar a tiempo a las 15 horas a la Plaza de los Dos Congresos a los trabajadores argentinos que coincidan con la necesidad de defender el proyecto nacional, popular, de industrialización, de crecimiento y de distribución del ingreso", es incomprensible y en parte irresponsable.
Por Ing. Rodolfo A. Carballo
Arizona, USA. Nacido en Llambi Campbell, Provincia. de Santa Fe, hoy residente en los Estados Unidos.