Mientras el gobierno de Cristina Kirchner todavía se mantenía en silencio tras la derrota en el Senado de la Nación, los principales referentes de la cadena agroindustrial esbozaban sus primeras impresiones sobre el giro que le imprimió al conflicto con el campo el voto del vicepresidente Julio Cobos.
En la Bolsa de Comercio de Rosario, su titular, Jorge Weskamp, ensayó algunas apreciaciones en las que resaltó el renacimiento de la esperanza para la actividad agroindustrial y la necesidad de retornar a un esquema fijo de retenciones para hacer viables los mercados de futuros.
"Esperamos un retorno a la normalidad lo más pronto posible, no sólo por nuestra actividad que tiene intereses directos, sino de toda la economía del interior que ha estado parada en una actitud de resguardo y prudencia de sus recursos porque el futuro se presentaba muy incierto; entonces lo de ayer (por el debate del miércoles) es una luz de esperanza muy importante para recomenzar la actividad", señaló el directivo de la entidad en donde se comercializan tres cuartas partes de la cosecha argentina.
Era el mediodía y apenas habían pasado algunas horas tras el impensado desenlace, por lo que no existían elementos que permitieran hacer pronósticos sobre la reacción oficial. Sí se dio por seguro que difícilmente el Ejecutivo acepte mansamente derogar las retenciones móviles sin apostar a otra regulación: un nuevo proyecto en el Congreso u otra resolución ministerial.
En tal sentido, Weskamp remarcó que un esquema fijo permitiría "el traslado directo de los movimientos de precios en el exterior al mercado local para que los jugadores del mercado tomen sus posiciones a futuro sabiendo exactamente qué es lo que va a pasar y qué precios van a recibir, y pudiendo fijar sus costos con anticipación". Si llegara a gestarse una alternativa, "lo ideal sería que salga de un consenso previo y de un diálogo para que no volvamos a meter la pata", reclamó el titular de la Bolsa rosarina.
A diferencia de lo ocurrido en Diputados, el debate en la Cámara Alta dejó como saldo varios proyectos alternativos que podrían influir al momento de encontrar alternativas. Uno de ellos es el que presentó Carlos Reutemann y que, a grandes rasgos, propone retenciones fijas para trigo y maíz de 22% y para el girasol del 30%; móviles para la soja pero con un máximo de 40% en caso que el valor FOB alcance los u$s800 y segmentadas para pequeños productores de manera que no aporten más de 30%; deducción del 70% en la compra de fertilizantes y reducción del IVA a 10.5% para semillas, herbicidas, insecticidas, fungicidas o inoculantes.
Para Weskamp, lo más interesante de esta propuesta es el cómputo a cuenta de ganancias del diferencial a compensar para quienes cosechen hasta 1.500 toneladas, así como las desgravaciones en la compra de insumos. De todos modos, insistió en que "hay tres o cuatro proyectos y lo ideal es que se alcance un consenso".
En tanto, los cuatro meses de crisis han tenido su impacto. "En el caso de los granos, como se comercializan en el tiempo, tarde o temprano van a pasar por el circuito. Lo que no se repone es todo aquello derivado del comercio de granos. El que no vendió un tractor no lo vendió o no lo fabricó. En cambio los granos están, tarde o temprano iban a pasar", agregó.
Cautela entre los operadores de granos
En el mercado de granos se tomaron un tiempo para digerir las noticias. Tanto en la rueda del jueves, día en que se conoció la negativa del Congreso a las retenciones móviles, como en la del viernes, cuando desde el Ejecutivo se anunció la derogación de la norma, los operadores evitaron hacer negocios sobre soja, trigo y maíz a la espera de que lo anunciado se publique en el Boletín Oficial el lunes próximo.
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