Muy dada a reflexionar sobre sí misma, estudiosa de temas filosóficos admira a Juan Bautista Alberdi en sus postulados políticos-, su formación es amplia, ya que ha transitado textos que van desde la concepción de izquierda hasta la de derecha, pasando por el pensamiento aristotélico, el tomista, el agustiniano y las especulaciones políticas de Niccol Machiavelli.
Ha estudiado también la Doctrina Social de la Iglesia y, como ella misma define, "he tratado de tomar contacto con todas las líneas de pensamiento para hacer mi propia síntesis", con lo que llega hoy a sostener con absoluta convicción que "lo importante es no olvidarse del ser humano como una unidad única e irrepetible y posibilitar que cada hombre alcance su máximo desarrollo y perciba su propia dignidad". Así se revela la ítalo-argentina (y santafesina) Susana Colombo, que tras haber ganado varios premios en ensayos -entre ellos uno en el Concurso sobre Humanismo Latino (organizado por la Fundación Cassamarca de Treviso y la Unión Latina en el Mundo-Argentina) con un trabajo titulado "Desde la globalización y el hombre, hacia un ambiente humano"- ha obtenido recientemente un galardón en poesía nada menos que en Italia.
Se trata del premio especial Citt di Roma, en el certamen nacional Premio Castello convocado por el Circolo Artistico Culturale La Carica (Fenalc) -a cargo de Carlo Rigoni- y Citt Villafranca di Verona-Regione Veneto. "Era un concurso destinado a italianos y a aquellos que tienen doble ciudadanía", explica la escritora, a la vez que comenta que la obra distinguida es una poesía que ella tenía ya escrita en castellano y que tradujo al italiano para presentarla en aquel evento, donde fue galardonada con la medalla "Citt di Roma" y un diploma.
"Lamentablemente no pude asistir al acto de entrega del premio, pero lo hizo mi esposo Franco en mi representación. Según él me relató fue una ceremonia muy pomposa -realizada en el castillo de Villafranca- en la que dos actores teatrales recitaban las poesías ganadoras, acompañados al piano por un músico de renombre. Estuvieron presentes autoridades de la ciudad y de la Universidad de Verona, y la entrega de los galardones la hizo un juez muy afamado por su lucha contra la corrupción".
El poema premiado, titulado "Al niño del carro", se refiere a esos hombres-niños -como ella los define- que andan sobre sus carros, generalmente de noche, hurgando para tratar de encontrar algo entre la basura de otros. "Y digo hombres-niños porque es una edad sin tiempo, son niños sin infancia y hombres a la vez".
Susana Colombo confiesa que esta poesía la escribió mientras transitaba en su auto, de noche, despacito, detrás de uno de esos carros de cirujas, y al ver el trajín de estos niños se emocionó y la empezó a esbozar en su celular. "Yo observaba cómo el niño subía y bajaba de su carro, buscaba cosas y lo imaginaba como un vaivén de ilusiones de hombres que no jugaron los juegos que juegan los niños, sin muñecas, sin autitos, andando y deteniendo el caballo... y ese vaivén yo lo iba viviendo. Nostalgias de vidas no vividas...; arena y barro, porque me parece que siempre esta gente está mezclada entre la arena que se disuelve y el barro. Está también la esperanza de encontrar algo más que cartón: la de hallar un pasado y un futuro, porque ellos son sólo presente" .
Evidentemente, la escritora santafesina supo poner su emoción y sensibilidad social en palabras sobre algo muy real y muy nuestro. Aquel primer intento esbozado en el celular lo trabajó luego en su PC y, una vez finalizado, lo puso a consideración de un amigo escritor, "al que le gustó; y fue entonces cuando lo traduje y lo mandé a Italia".
Susana reconoce que sus primeros contactos con la poesía los tuvo con Alfonsina Storni, y que luego, ya adulta, lo fueron Teresa Guzzonato -cuyos poemas admira por partir desde y hacia la belleza-; Horacio Rossi -su gran referente y maestro-; y Oscar Agú -por la dulzura que trasunta aun en el dolor-; y Norma Battú -quien con sus historias "ayuda a vivir". Más allá de Santa Fe prefiere a Fortunato Nari, Hugo Mujica y los relatos de Juan Sasturain.
Y, por supuesto, también tiene sus preferencias entre los italianos: las poesías de Montale ("Poesía ya nadie lee supo decir en un reportaje el ilustre vate-; nos escuchamos entre nosotros") y Ungaretti.
Y un último pensamiento (surgido de la propia experiencia) de esta escritora premiada: "Que la gente que escribe, siga haciéndolo y se anime a mostrarlo. Yo sé que es un proceso largo y siempre inacabado. Pero la vida misma también es un proceso. Lo triste y oscuro que pueda sucederme en mi vida he tratado de transformarlo en luz a través de la escritura; y a veces uno cree que algo es significativo sólo para uno, pero puede también representar algo y llegar a alguien en un momento determinado, porque las palabras, a cada persona, le llegan de determinada manera y en determinado momento".
Vas con tu carro.
Vaivén de ilusiones
de arena y barro.
Desde niño
sin los juegos
que juegan
los niños
(sin muñecos
ni autos)
Con juegos
de adultos
bajando-subiendo
del carro,
deteniendo-marchando,
el caballo.
Hurgando entre aquello
que a los demás sobra
con esperanza
de hallar fortuna.
Vaivén de nostalgias
de tiempos no vividos,
esperanza de alcanzar
nostalgias futuras...
(Susana Estela Colombo
10 de noviembre de 2006)
En busca de las raíces
Susana Colombo no se considera escritora ni poeta, sino "en proceso de desarrollo". Para ella, escribir tiene vínculos con sus raíces italianas, "aun cuando no siempre escribo sobre esas raíces, pero de algún modo relaciono la escritura con mis ancestros itálicos, de allí que esta medalla que me otorgaron tiene una doble significación, o sea por lo que representa en sí misma y porque es una reafirmación de mis orígenes".
Un acto íntimo
Ya desde pequeña Susana "escribía mentalmente"; luego en el secundario continuó haciéndolo, pero como algo muy privado y sentía mucha timidez en mostrarlo, ya que "era desnudar mi intimidad, pues finalmente uno escribe desde algo que le sucede y le toca hondo. Con el transcurrir del tiempo uno logra mayor objetividad. Son pasos, y cada uno de ellos tiene su tiempo".
Textos de Graciela Daneri