Tal vez por permanecer ocultos durante gran parte del año, los pies son una de las partes del cuerpo más olvidadas. Sin embargo, su salud es fundamental, como señalan los especialistas, ya que soportan nuestro peso la mayor parte del día. Desde el punto de vista estético, unos pies cuidados, al igual que las manos, son una tarjeta de presentación. Por todo lo indicado, merece la pena dedicarles unos minutos al día.
Entre los defectos más comunes se encuentran las durezas, producidas por el roce constante con el zapato y la sequedad de la piel. Para prevenir su aparición se aconseja reducir al mínimo la causa de la presión, cambiando el calzado con frecuencia. Después, exfoliar suavemente y, finalmente, hidratar con una crema que vaya ablandando gradualmente esa piel dura. No se recomienda limarlas o cortarlas, pues lo que se conseguiría sería fortalecerlas y hacerlas más visibles.
Otro síntoma de la falta de cuidado de los pies es la sequedad, que se manifiesta con rugosidades, estrías, grietas, escamas, etc. La solución es aplicar una crema hidratante a diario y, cada semana, una crema exfoliante específica para esta zona del cuerpo.
Una afección que sufrimos todos son los pies hinchados. Podemos aliviarlos con una baño de agua templada y sal gruesa. Posteriormente, aplicar una crema descongestionante con un suave masaje.
Para evitar todas estas dolencias y lucir unos pies sanos, descansados y suaves sólo es preciso seguir unas indicaciones muy sencillas.
En primer lugar se debe tener en cuenta el calzado, uno de los principales causantes de los problemas de nuestros pies. Los tacones de vértigo, las puntas estrechas y otros diseños de moda, son muy vistosos pero tienen su lado negativo. Ante todo, hay que elegir zapatos cómodos, con un tacón ni demasiado alto ni demasiado bajo, y con la horma más adecuada a la forma de nuestro pie. Es recomendable descartar las puntas estrechas y los estilos demasiado cerrados. Asimismo, debe permitir la adecuada transpiración de la piel.
En verano, la mejor opción son las sandalias, para evitar el exceso de transpiración, la mala circulación, la retención de agua y la falta de oxigenación.
Utilizar siempre medias de fibras naturales, como el algodón o la lana, y cambiarlos a diario.
La higiene es fundamental, nos ayudará a tener unos pies hidratados y suaves. Además de la limpieza diaria, con abundante agua y jabón, una vez a la semana es conveniente realizar un baño de pies en un recipiente con agua caliente y sales durante 10 minutos. Después, frotar los talones con piedra pómez y terminar hidratando con cremas que tonifiquen intensamente la piel, a la vez que le proporciona una suavidad duradera y protección frente a la sequedad. La hidratante penetrará mejor si la aplicamos realizando un masaje, que además ayudará a activar la circulación.
Con este ritual, eliminaremos la piel seca y las impurezas, impidiendo la aparición de durezas y callos.
En el cuidado de los pies no nos podemos olvidar de la pedicura. Debe realizarse de manera frecuente para evitar el desagradable fenómeno de la uñas encarnadas. Los especialistas recomiendan recortarlas rectas, y nunca demasiado cortas, para evitar que se introduzcan en el dedo.
Verás como siguiendo estos simples cuidados conseguirás que tus pies, esas bases de nuestro cuerpo que tanto soportan, estén en perfectas condiciones.
Hidratación
No debe limitarse sólo al baño de pies semanal, hay que procurar que sea una medida rutinaria de todos los días.
Ejercicios
También ayuda a tener unos pies sanos la realización de unos simples ejercicios como andar de puntillas, hacer rotaciones de tobillo, saltar a la soga, intentar recoger objetos con los pies y hacer rodar una pelota de tenis bajo los pies, desde la punta de los dedos hasta el talón.
Mejor, descalzos
Siempre que se pueda, acudir a la playa para pasear sobre la arena; es un gran masaje para los pies. Si no existe esta posibilidad, se puede sustituir la arena por el suelo de casa o el césped.
Fuente: www.mujeresconestilo.com.
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