Lo primero que se debe tener en cuenta al elegir una tela es el uso que se le quiera dar. Por ejemplo, no se puede utilizar la misma tela o igual color en un sillón de uso diario, para una casa con chicos, que en otro dispuesto en un hall de paso. El primero requiere una tela más resistente y lavable, mientras que el segundo tolera telas más delicadas.
Otro detalle para prestarle atención, además del tipo y calidad de tejido, será su textura al tacto y su combinación dentro de la decoración general, los colores y los muebles. Para no equivocar la elección, pida retazos de muestra, y así, una vez en su casa, podrá probar cómo se verán en relación a la iluminación y en combinación con muebles y objetos.
En lo posible, solicite un vendedor o profesional especializado que tome las medidas de cortinas o muebles antes de comprar la tela, para no cometer errores de cantidad.
Por otra parte, los tejidos naturales de algodón, la seda, la lana y el lino suelen ser la mejor opción, aunque es preferible (sobre todo en tapizados) adquirir una tela con un 15 o 30 % de material sintético. Será más duradera, más fácil de lavar, menos pesada y más resistente al roce.
No deje de preguntar y saber cómo limpiar y mantener cada tipo de tela. Cómo lavarla y cómo proteger la durabilidad de los colores. Las telas con porcentaje de fibra sintética, como la loneta, la chenilla y el piqué, pueden lavarse sin miedo en lavarropas. En cambio, el terciopelo, el moaré y la mayoría de las tapicerías, son telas delicadas: requieren lavados en seco, pueden llevarse a la tintorería o contratar una empresa especializada que se encargue de hacerlo.
En la elección de telas para cortinas es preciso tener en cuenta el tipo de tejido, la caída de la tela y la forma en que la luz se filtra a través de la trama. Estos datos pueden ser concluyentes en cuanto a qué tela utilizar.
Por último, tenga en cuenta que los estampados pequeños tienen menor desperdicio. Los grandes estampados suelen dejar grandes retazos al tener que hacer combinar el dibujo. Cuando eso suceda, puede utilizarlos para confeccionar algunos almohadones.
Los nombres de los tejidos o telas no nos indican la clase de fibra que contienen, sino el método de entrelazar los hilos. Cualquier fibra o combinación de fibras puede usarse con cualquier clase de tejido. Inicialmente algunos tejidos sólo estaban asociados con una fibra determinada. Como cada fibra tiene propiedades específicas, los fabricantes de tejidos suelen hacer combinaciones y mezclas que equilibran las ventajas y desventajas de cada una, obteniendo telas con mayores cualidades.
Las fibras pueden ser naturales o sintéticas. Las primeras (algodón, lana, lino o seda) suelen ser más caras que las segundas (acrílico, nylon o poliéster). El algodón ciento por ciento o la mezcla entre algodón y lino, funcionan mejor para tapicerías y fundas. La seda, por ejemplo, va mejor para cortinados. Conviene informarnos con el vendedor sobre cómo está compuesta la tela, si tiene mezcla y en qué proporción, y cuál es la fibra que mejor se adapta a nuestras necesidades.
Fuente: estiloambientacion.com.ar. fotos de El Litoral.
Por Revista Nosotros