Mucho se especuló en las últimas semanas sobre las razones que llevaron a cada diputado y a cada senador a votar de manera afirmativa o negativa ante el proyecto para ratificar la resolución 125 en el Congreso de la Nación.
La mayoría de los legisladores nacionales tiene sobrados fundamentos políticos para justificar su voto y tal vez existan algunos que tuvieron razones de peso a la hora de votar y será su conciencia la encargada de juzgarlos.
Pero es interesante detenerse en cómo algunos otros decidieron su voto más allá de los dimes y diretes de los pasillos parlamentarios.
En el caso de Julio Cobos y de Emilio Rached se asegura que en la definición jugaron un papel muy fuerte los lazos familiares que les fueron advirtiendo sobre la situación que vivía el interior del país. Para Cobos sus hijas fueron una referencia ineludible. Ya tuvieron fuerte incidencia a la hora de redactar la famosa carta en la que pidió abrir el tema al diálogo y al Parlamento. Aseguran que las hijas hicieron ver al padre el malestar de gran parte de la sociedad con el gobierno por las retenciones móviles. El vice entonces escribió una carta que le significó la bronca del kirchnerismo. Cobos sabía lo que pasaba en el interior y en la madrugada del jueves sus familiares se lo recordaron.
En el caso de Rached su madre le recordó su origen y la necesidad de seguir perteneciendo a un distrito santiagueño que vive de la agricultura y la ganadería. El senador había sido varias veces intendente de Pinto, localidad cercana a Santa Fe, a la que hermanó con una ciudad española y desde la cual trajo inversores para fomentar aún más la actividad ligada a la tierra. Aseguran que en Pinto no se dudó de su voto pese a la fuerte presión que el gobernador Zamora ejerció pidiéndole un cambio de voto.
Las hijas de Cobos y la madre de Rached hicieron lo suyo y fueron dos votos decisivos en el Senado para decirle no a las retenciones móviles y a una forma de hacer política que agobia a gran parte de la sociedad.