Mercedes Salas
Las negociaciones para la salvar la Ronda de Doha sobre la liberalización comercial se han animado hoy, después de cinco días, tras una reunión de los siete países clave en esta discusión, que se saldó con "señales alentadoras".
La reunión ministerial que celebra una treintena de ministros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra, sobre la que planeaba la posibilidad de un fracaso, se ha reactivado tras la sesión de los siete principales actores, considerada decisiva.
La Unión Europea (UE), Brasil, India, EE.UU., China, Australia y Japón han participado en dicha "consulta", que fue "productiva", y terminó con "señales alentadoras" sobre la continuidad de la negociación, según ha informado el portavoz de la OMC, Keith Rockwell.
Ante este acercamiento, los siete países clave van a transmitir las ideas en una nueva reunión, que acaba de empezar con un grupo más grande de naciones implicadas en la reunión que comenzó el lunes en Ginebra, con el fin de desbloquear la Ronda de Doha, puesta en marcha en 2001 para profundizar en la liberalización comercial.
En esta nueva sesión estarán Suiza y Noruega, los países pertenecientes al "Grupo de los 10", los más desarrollados y protectores de su agricultura y, por otro lado, Argentina y Suráfrica, que han protagonizado una resistencia más dura contra la apertura de los mercados industriales.
El comisario europeo de Comercio y jefe negociador de la UE, Peter Mandelson, ha declarado, no obstante, que se "trata de un progreso", no del acuerdo final.
Sin embargo, el hecho de que las reuniones, restringidas a los siete países, hayan pasado a convocatorias con un mayor número de Estados es una señal positiva.
Al principio de la intensa reunión ministerial, que se celebra por quinto día, la falta de progresos constatada por el director general de la OMC, Pascal Lamy, provocó que las tratativas se hicieran primero entre los siete países clave, una forma de negociar que criticaron muchos otros, entre ellos, algunos latinoamericanos.
En la Ronda de Doha, los países desarrollados Äencabezados por le la UE y EE.UU.Ä reclaman a los emergentes concesiones para abrir sus mercados industriales; por su parte, las naciones en desarrollo, lideradas por Brasil e India, reclaman a los ricos cesiones para reducir las ayudas y la protección a su agricultura.
El ánimo en la reunión contrasta con el del principio de la jornada, cuando los jefes negociadores de la UE, de Brasil e India se exigieron mutuamente concesiones y "flexibilidad" para superar lo que llamaron un momento crítico.
El ministro de Exteriores brasileño, Celso Amorim, dijo que creía que era "crucial" e incluso apuntó que podía "imaginar un éxito, aunque para ello hace falta tener mucha imaginación".
Según varias fuentes, aunque Brasil está manteniendo una postura fuerte en las discusiones con la UE y EE.UU., India había mostrado una actitud más dura con nuevas exigencias, lo que negó el ministro de Comercio del país asiático, Kamal Nath.
Ya dentro del contenido de la negociación, entre los asuntos en los que parece haber un acercamiento figuran aspectos relacionados con el acceso a los mercados agrícolas, pues se habla de una propuesta por la cual se reducirían en un 70 % los impuestos aduaneros más altos.
También hay aproximación con respecto a los "productos sensibles", es decir, aquellos agrícolas sometidos a una liberalización menor, pues se habla de un porcentaje comprendido entre el 4 % y el 6 %.
Dentro de la UE, se mantienen los límites sobre la oferta agrícola, aunque se piden "matices" en cuestiones como las denominaciones de origen, según ha declarado a EFE el secretario general de Comercio Exterior, Alfredo Bonet.
Bonet ha resaltado la importancia de un acuerdo, en esta reunión, para abrir los mercados industriales a las empresas españolas e impulsar las economías en desarrollo.
Los países pobres observan las negociaciones comerciales de Ginebra con dos grandes inquietudes: la de un fracaso definitivo y la de un éxito conseguido por los países ricos y las potencias emergentes a costa del sacrificio de sus ambiciones de desarrollo.
El director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, convocó esta semana a los ministros de 35 los 153 países de la entidad para salvar la Ronda de Doha, lanzada en noviembre de 2001 con la intención de finalizarla en 2004.
Esa Ronda fue apodada ""Ronda del Desarrollo" porque apuntaba a abrir los mercados agrícolas de los países ricos para compensar las fuertes desigualdades creadas por la liberalización comercial de los años '90.
Pero las cosas se arrastran hasta ahora, y son discutidas esencialmente por las siete mayores potencias comerciales ÄEstados Unidos, Unión Europea, India, Brasil, Japón, Australia y ChinaÄ, representantes de dos categorías de países: los industrializados y los grandes emergentes.
Ambos grupos invocan a menudo la causa de los más pobres.
Brasil dice que todos se beneficiarían de una apertura de los mercados agrícolas del Norte. La Unión Europea sostiene que la pérdida de las ventajas arancelarias que otorga a muchas de sus ex colonias beneficiaría principalmente a grandes terratenientes latinoamericanos.
Los países pobres que observan la partida de los grandes expresaron esta semana sus inquietudes y les pidieron que busquen soluciones y no hablen por boca de los demás.