[Cooperación entre Argentina y EE.UU.]
Argentina y Estados Unidos cooperarán en la investigación y el desarrollo de materiales nanoestructurados, organismos genéticamente modificados y biocombustibles, afirmó el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao.
Materiales especiales, como nuevas aleaciones metálicas y plásticos biodegradables para envases no contaminantes, serán parte de nuevos convenios de cooperación acordados durante la reciente visita a Washington del ministro y la responsable de Relaciones Internacionales, Agueda Menvielle.
Ambos funcionarios ofrecieron una rueda de prensa en el Ministerio, donde anunciaron la realización de dos giras en setiembre venidero, por China -centrada en agroalimentos y energías alternativas- y Sudáfrica, y otra en octubre, por Japón.
"Nuestro objetivo es consolidar cooperaciones para acortar la brecha que nos separa de países desarrollados y ofertar desarrollos en los que Argentina tenga ventaja competitiva", dijo Barañao.
La gira por Estados Unidos, la semana anterior, profundizó la relación entre Argentina y ese país, desde el Acuerdo Bilateral de Cooperación Científica y Tecnológica, en 1972.
"En el marco de acuerdos bilaterales, priorizamos con Alemania acuerdos con la sociedad Max Planck, de investigación biomédica; con España en el área de genómica vegetal, con un instituto que se va a crear en Rosario; con Francia, en astrofísica, cambio climático y un centro de supercómputo", enumeró.
El área elegida con Estados Unidos "es la nanotecnología, incluida en una carta de acuerdo firmada con el secretario Thomas Shanon", la semana pasada. Télam
[Cambios en ecosistemas y resistencia a los antibióticos]
Un aumento de antibióticos en el medio ambiente por efecto de la acción humana podría influir en la resistencia a los mismos, además de afectar a determinadas poblaciones de microorganismos, advierte el investigador español José Luis Martínez.
Según explicó a EFE Luis Martínez, cuyo trabajo ha sido publicado por la revista Science, los antibióticos y los genes de resistencia se originan en los ambientes naturales.
Por ello, la comunidad científica debería analizar si los cambios producidos por la acción humana en los mismos pueden incrementar la población de bacterias resistentes a los antibióticos, y al tiempo facilitar que éstas transfieran esas resistencias a gérmenes patógenos (que desarrollan la enfermedad) humanos.
El científico recordó que los volúmenes de antibióticos en ámbitos como la alimentación animal o la agricultura superan a los empleados en la sanidad, pero hasta el momento existen pocos estudios al respecto para saber si ello puede ser motivo de riesgo.
El investigador Martínez, miembro del Centro Nacional de Biotecnología, del Consejo Superior español de Investigaciones Científicas (Csic), advirtió de que los científicos ignoran "casi por completo" cómo los cambios derivados de la actividad humana están afectando a las poblaciones de microbios.
"No lo sabemos, y eso es importante, porque los genes de resistencia vienen del medio ambiente; están ahí, y en algún momento aparecerán", explicó el científico. EFE
[Una meta lejana]
Cerca del 40% de la población mundial carece de inodoros, otros sanitarios e infraestructuras que eviten que las aguas residuales y fecales contaminen el ambiente, según un informe de la ONU, que reconoce que el Objetivo de Desarrollo del Milenio de mejorar el saneamiento básico no se cumplirá.
En la presentación del estudio, un experto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Jamie Bartram, advirtió que, en contra del objetivo previsto, en 2015 no se habrá reducido a la mitad el número de personas sin acceso a dichos servicios sanitarios básicos en comparación con las cifras de 1990.
Según el documento, en aquel año en el mundo alrededor de 2.500 millones de personas seguirán sin tener acceso a inodoros ni dispondrán de infraestructuras sanitarias básicas, como conducciones de agua.
Bartram, teniendo en cuenta dichas previsiones, consideró que es conveniente "mirar más allá del 2015 y ver nuevos enfoques y maneras de conseguirlo".
Por otra parte, el informe destaca las mejoras conseguidas en el acceso al agua de la población mundial a pesar de que 1.000 millones de personas siguen careciendo de ese servicio básico.
Según las evaluaciones más recientes, el 87 por ciento de los habitantes del planeta -más de seis mil millones de personas-, tienen acceso a una fuente de agua potable, libre de contaminación química o fecal.
Sin embargo el documento subraya el escaso avance logrado para reducir o cerrar la brecha de desigualdad que a ese respecto existe entre las zonas rurales y urbanas.
En las primeras viven unos 746 millones de personas sin acceso a agua potable, cuatro veces más que en las ciudades, donde 137 millones de personas siguen sin poder contar con ese servicio básico. EFE