Opinión: OPIN-02 "Mujer que sueña"

Belkys Larcher de Tejeda

En esta nueva entrega de la poetisa Estrella Quinteros ("Mujer que sueña" (elegías), publicado en la Colección Umbrales, Santa Fe, 2007) se avizoran distintos planos de interés poético, un cristal diferente desde su misma concepción.

Aquí, tanto el paisaje romantizado se oscurece por la latencia de la memoria, como las palabras son escogidas cuidadosamente -sobre todo los adjetivos- por su connotación de pérdida o lamentación dolorosa ("desmembrados... abandonados... solitario... mutilada...").

Junto con el dolor del trasfondo, la simultaneidad de una profunda serenidad que le transmite el momento. También acá la lluvia es símbolo de lo puro, de la esperanza que puede llegar. Mantiene la actitud de ventana abierta en calma expectativa con la madurez que da la fuerza para vivir un día y otro, y la continuidad de esa vida. "Sobre las láminas del viento/ vibra una cierta posible lluvia lejana/ que puede tocar lugares de espera... la recompensa llegará en nueva travesía".

El poema que da título al libro, "Mujer que sueña", entremezcla los sentimientos encontrados que sacuden a la mujer en el prosaico acto de lavar los platos cada noche: rutina, monotonía, resignación ante las obligaciones diarias. Pero a ello le opone los principios básicos femeninos de sostener la paz del hogar, a la vez que se convierte en la vía de escape hacia los sueños alimentados desde siempre. Es el mirarse hacia su propio "yo", un instante introspectivo necesario entendido como un método de defensa: "Monótona y pacífica trinchera/ de un ejército con distintos delantales..." Y agrega Quinteros: "Puede que también sea la hora/ en que cada mujer sueña/ no ser ella, mientras sostiene de pie/ este anhelo que se escapa leve/ por la ventana que tiene la cocina".

El libro tiene dos partes, en la segunda, compuesta por versos breves y contundentes, aunque subyace la Estrella Quinteros de antaño, la amante del otoño y de las hojas, surge otra visión. Se vislumbra la pena que brota con cada gota de lluvia que arrastra tras de sí a la memoria. Ella es una navegante de las horas, cual velero sin timón, llevada por los vientos de un tiempo distinto "de pequeño duelo" dice y en otro poema "sobre el día de la lluvia/ trabaja la tristeza...".

Entiendo que un poema medular es, en esta parte el número VI que termina "Es lenta la continua esperanza./ Aquieta la fatiga del rigor que tiene vivir". Lo mismo el último, que obra como cierre, no por su ubicación, sino por su mensaje de actitud dolida pero expectante ante los cambios: "Plena marcha. Cadencia de esperar".

Es esta una obra de madurez literaria, así considerada por la autora. Compromiso mayor con su accionar poético, con la faz creativa, con el rigor de las palabras y con el largo y en ocasiones espinoso proceso de asumirse como "nombrador/a" de una personal y firme perspectiva de la realidad. Libro de las pérdidas que con el andar de los días vamos reconociendo, tanto las que el tiempo invariablemente se lleva consigo, como el mundo de la infancia, de la frescura juvenil, las del mundo afectivo en particular. Esas que el presente distingue como recuerdos, como páginas pasadas de una vida bien vivida. "Todo lo conozco porque ha sido" son sus palabras.

La Estrella Quinteros de sus poemarios anteriores se solazaba en los juegos de la luz, en el vivir con autenticidad la vida simple que descubre la importancia de mimetizarse con la lluvia salvadora o con las hojas. Aquí hay otro punto de partida, aquí la mirada es la de quien ha desovillado la existencia con la fortaleza de mirar de frente ese camino por sí mismo trazado y conquistado, con el ojo interior bien abierto a la verdad, ante las distintas circunstancias, con el alma en plenitud de serenidad y de certeza.

"Mujer que sueña" obra un poco como el rico corolario de una intensa y valiosa trayectoria de quien tiene ya ganado un destacado lugar en la literatura santafesina.