Regionales: REGI-01
Entre pérdidas y asistencia requerida
Impacta en casi $ 1.200 millones la sequía en el norte provincial
Las recomendaciones del Inta sugieren preservar los campos para vacas preñadas y llevar el resto de los animales a corrales con asistencia alimentaria. Foto: Juan Manuel Fernández. 

El cálculo lo efectuó el Inta de Reconquista para la actividad agrícola-ganadera en cuatro departamentos del norte. Las pérdidas en las cosechas se estiman en algo más de $ 340 millones, y el ganado reclamaría asistencias de casi 854 millones para evitar una catástrofe productiva.

La Estación Experimental Agropecuaria del Inta de Reconquista elaboró un detallado informe sobre el impacto de la sequía en el norte santafesino, y calculó pérdidas agrícolas por $ 340,4 millones de pesos, además de necesidades de asistencia por 854,1 millones para preservar rodeos de producción de carne y de leche en el norte santafesino.

El estudio abarca a los departamentos 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Javier, y sugiere los caminos a seguir -desde el análisis técnico- para el diseño de políticas que atiendan la emergencia en la zona.

Las pérdidas globales de la presente campaña fueron estimadas respecto de los promedios históricos departamentales, es decir de los rendimientos esperables en situación climática normal. "Esto implica que son pérdidas de valor bruto; no existen datos que nos permitan estimar si las mismas corresponden a pérdidas de ganancias de costos".

En la zona analizada, los déficit pluviales van de poco más del 30 por ciento en unas pocas áreas menos castigadas, a promedios cercanos al 80 por ciento y a críticos rojos de caso 200 por ciento en las regiones más castigadas, según el análisis del observatorio meteorológico que posee la EEA Inta de Reconquista.

Caso por caso

En cuanto a las pérdidas económicas, la soja fue el cultivo que más acusó recibo por la falta de humedad. De las 182 mil hectáreas implantadas en los cuatro departamentos, se perdieron 233 mil toneladas por menores rendimientos respecto de los promedios.

En 9 de Julio, por ejemplo, los 2.300 kilos por hectárea que se cosechaban de la oleaginosa, bajaron a sólo 750 kilos por hectárea, lo que supone un significativo quebranto si se tiene en cuenta además el incremento de los costos de producción.

En cuanto al maíz, las pérdidas alcanzaron 211.200 toneladas por la merma de los rindes respecto de los promedios históricos. Las pérdidas económicas sumaron en este caso una estimación de $ 84,5 millones.

En esta especialidad, de los 4.500 kilos que se obtenían en una hectárea del departamento 9 de Julio según los promedios históricos, la productividad bajó a sólo 1.000 kilos como consecuencia de la falta de lluvias.

En cuanto al sorgo, las mermas de los rendimientos no fueron menos significativas. De los 4.000 kilos por hectárea promedio que se cosechaban en Vera, el rinde bajó a sólo 400 kilos. Para esta especialidad las pérdidas económicas se calculan en unos $ 62,6 millones.

Por último acerca de la caña de azúcar, el departamento afectado es General Obligado. De un rendimiento promedio de 30 toneladas por hectárea se bajó a sólo 20, con pérdidas económicas brutas estimadas en $ 9,075 millones.

Hoteles para ganado

De acuerdo a las estimaciones del Inta, en los departamentos 9 de Julio y General Obligado hay 2,3 millones de cabezas, de las cuales entre 40 y 45 % son vientres. Los escasos recursos de agua y pasto deberían preservarse para la "máquina de producir" que son las 510 mil vacas preñadas que se estima hay en el área referida. Las vacas vacías, junto a vaquillonas y terneras, que habitualmente se reservan en parte para reoposición, deberían "sacarse del sistema" (1.031.880 animales) para ir a corrales que contarían, a manera de servicio de hotelería en campos, con agua a disposición.

Tambos en General Obligado

La actividad tambera en el departamento General Obligado (sistemas de producción mixta) se verifica en 52 establecimientos que manejan un rodeo de 4.772 cabezas, de las cuales 2.410 son vacas y el resto conforman las demás categorías.

En diciembre último, ya se verificaba un déficit de alimentación; la falta de lluvias desde entonces se agravó e impide la producción de forrajes y pasturas naturales, que reflejan mermas del 65 %.

"También esta contingencia provocó atraso de la siembra de nuevas praderas y

verdeos de invierno. Para equilibrar la dieta, los productores deben comprar fardos o rollos como así también balanceados que por la situación propia del mercado han aumentado significativamente", dice el Inta.

Señala que los rollos de alfalfa se pagan entre $ 280 y 300. Un balanceado que aporta proteínas se cotiza en $ 670 la t y el energético vale $ 590 t, mientras que la semilla de algodón cuesta $ 460 la t.

Estima que un tambo de "punta" que para abril del año 2007 tenía una productividad promedio de 18 l/VO, en este momento se encuentra en 14 l/VO, y los tambos medianos que estaban en 15 l/VO están en 9 l/VO.

"La estrategia de los tamberos es mantener una productividad media baja por vaca y

prolongar la lactancia hasta que las condiciones climáticas se vuelvan a normalizar.

Un estimativo de requerimientos alimenticios que garantice esta estrategia y mantenga la

fertilidad promedio de los rodeos para una hipótesis de 180 días de crisis, demandaría según el Inta más de $ 1,5 millones.

Esquema de emergencia para manejar el ganado

Para afrontar los efectos en el sector ganadero, el Inta sugiere conformar Comités de Crisis Distritales integrados por los gobiernos comunales y representantes de los productores vecinos, "que instrumenten las propuestas y realicen el

seguimiento de las mismas".

"A ellos, se sumaría un Equipo Técnico Regional de Emergencia que podría estar conformado por representantes del Magic, de Colegios Profesionales y de las Entidades de productores (sociedades rurales, cooperativas, etc.)."

"Las vacas preñadas quedarían en los establecimientos y habría que diseñar mecanismos de adquisición, traslado de los alimentos y estructura de almacenamiento de los mismos.

Para las terneras, vaquillonas y vacas de descarte podrían implementarse pequeños encierres a corral ("células de emergencia" de alrededor de 500 a 1.000 cabezas cada una) distribuidos en diferentes predios en potreros de 1 a 2 ha (a razón de 20 m2 por cabeza) a nivel de distritos, para reducir al máximo posible la movilidad de los animales y reducir significativamente los costos de fletes y las complicaciones de logística.

Este sistema permitiría rápidamente instalar estructuras en campos donde no haya problemas de agua en la napa superficial que podrían brindar los servicios de hotelería necesarios, con cambio de categoría a capitalización.

El armado de los "hoteles" (infraestructura, personal, distribución de alimentos, sanidad, etc.) y el servicio de traslado de hacienda correrían por cuenta de los productores y/o prestadores del servicio. El Estado provincial debería financiar todo o parte del alimento necesario.

Aclara el informe que las cifras sólo corresponden a hembras en Vera, 9 de Julio y General Obligado. Pero la hipótesis debe ser estudiada y complementada con otras necesidades de financiación, tareas para el comité de crisis y el equipo técnico.