Dos meses más tarde del asesinato a sangre fría de la joven trabajadora, Daiana Ruiz, sus padres continúan caminando por los pasillos de las dependencias públicas en busca de respuestas y siguiendo de cerca el proceso judicial iniciado contra dos muchachos del barrio Santa Rosa de Lima. Además, piden colaboración para poner en marcha una fundación sin fines de lucro, que llevará el nombre de su hija.
José Luis Ruiz contó esta mañana en Tribunales que están trabajando en la organización de la Fundación Daiana, por una vida mejor por justicia . El 11 de julio presentaron un escrito a funcionarios provinciales, sobre la integración de la asociación civil sin fines de lucro.
En resumidas cuentas, piden "seguridad, justicia, salud y educación" y entre sus fundadores figuran los padres de Daiana ÄCarmen Valpondi y José Luis RuizÄ; el psicólogo de la familia, Jorge Micozzi; y los abogados que los asisten, René Blanda y Santiago Eusebio.
Mediante la nota, piden a la provincia que, además de una colaboración inicial de $10.000, permitan la extensión de la personería jurídica a la nueva entidad, que tiene sede momentáneamente en Saavedra 2231. Con ese fin, tenían previsto reunirse esta tarde con uno de los miembros del grupo asesor de la vicegobernadora, Griselda Tessio.
A su vez, José Luis contó esta mañana que esperaba ser atendido por el juez de Instrucción Segunda, José Manuel García Porta, con quien tenía previsto dialogar acerca del devenir de la causa judicial que se tramita en su juzgado.
A Daiana la mataron de un disparo de pistola 9 mm en el pecho, el viernes 30 de mayo. Ocurrió a las 21.15, en la esquina de su casa del barrio La Florida, cuando la chica regresaba del trabajo en moto. Un delincuente armado intentó quitarle la cartera, justo en Salta y Juan Díaz de Solís, frente al Hospital de Niños, pero ella se negó.
La reacción inesperada de la chica hizo que el delincuente gatillara, provocándole una "herida de arma de fuego en el tórax, del lado izquierdo y a quemarropas, que le produjo el deceso inmediato", dijeron los médicos.
A poco de conocido el episodio, la policía rodeó la zona y pronto capturó a dos muchachos, que se refugiaban en una casa del barrio Santa Rosa de Lima. Ambos fueron procesados por García Porta, como autor del crimen el mayor; y como encubridor el más chico.