Confieso que vi jugar poco a los Matadores del "68. Tenía apenas 11 años y eran los tiempos del partido adelantado de los viernes y algunas pocas imágenes los lunes en el noticiero del canal estatal. Pero los recuerdos de aquél gran equipo tienen que ver con los domingos en mi casa escuchando lo que nos contaba el "Gordo" Muñoz , los comentarios de Dante Zavatarelli diciéndonos lo bien que jugaban el "Sapo" Villar y el Tucumano Albrecht, la tremenda calidad del mediocampo que integraban Rendo, Telch y Cocco (íCómo será que Tojo y el Bambino Veira eran suplentes!), el toque de distinción del jugador que yo más quería, el Toti Veglio, y de ese animal del gol que era el Lobo Fischer.
Eran los Matadores, los que no perdieron nunca, los que me llenaban de orgullo con los pibes del barrio y la escuela, los que aquel domingo de agosto de 1968 me hicieron sentir por primera vez campeón... Primer campeón invicto de la historia del fútbol argentino, para muchos el mejor de todos los tiempos, que injustamente debió jugar una final con Estudiantes de La Plata en la cancha de River, cuando al mismo rival, en la fase regular, le había sacado 12 puntos de ventaja.
San Lorenzo ganó ajustadamente, con goles de Veglio y Fischer que grité en la cocina de la casa junto a mis viejos. Recuerdo mi alegría inmensa y la de ellos por verme feliz a mí. Y para festejar, me llevaron al Hollywood Park, que estaba instalado en la Feria Rural, donde di mi primera vuelta olímpica en la "Vuelta al Mundo" del Parque de Diversiones. Yo también, aquel frío día de 1968, me sentí un Matador. En la semana compré, como siempre, El Gráfico, la revista Goles y, por supuesto, El Ciclón, que llegaba los viernes a Santa Fe. Además, junté todos los pósteres y figuritas que aparecieron, y cualquier cosa que hablara de San Lorenzo, de los jugadores, de mi equipo del alma, el que me hace gozar y llorar hasta el día de hoy, el mismo que hace 40 años atrás me hizo ganar el primer título de mi vida...
(*) Fana de San Lorenzo.