En diferentes supermercados de esta capital y de otras provincias se sigue admitiendo la escasez de aceites de primera marca y sólo se comercializan aquellos de segunda y tercera marca que tienen precios acordados.
En los últimos días, en diferentes autoservicios y supermercados locales, sólo se ofrecen botellas de medio y un litro, pero se vende una sola botella por cliente.
No obstante, desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) negaron terminantemente que haya faltante de aceite en góngolas porque la industria no entregue el producto. "Estamos entregando más volumen que los meses previos; si no hay producto, deberán consultarlo con los mayoristas", indicaron a El Litoral.
Entonces, ¿qué es lo que pasa que no se encuentra el aceite en los supermercados o hayan desaparecido marcas tradicionales y se ofrezca, por ejemplo, el de soja, que no es el más consumido? Las amas de casa se quejan y no es simple llegar a una respuesta satisfactoria para informar por la situación se presenta tanto en los autoservicios barriales como en los supermercados de cadenas nacionales.
Los aceites de girasol, mezcla y soja contaron hasta mayo con un sistema de reintegros estatales que subsidiaba el precio del producto al consumidor, pero los retrasos en los retornos Äpor lo menos fueron tres mesesÄ por parte de la Oncca hicieron que los faltantes comenzaran a producirse. Esto llevó a un cambio de sistema: un esquema de compensaciones entre el sector exportador de aceites y sus productos y quienes los venden. Este nuevo mecanismo en gran medida está formulado, pero restan todavía algunos ajustes para completar su instrumentación.
Los exportadores ingresan a un fideicomiso el 1,089 por ciento del valor de cada exportación de aceite y/o de harinas oleaginosas para compensar el precio fijado en forma oficial al consumidor. Incluso, ahora, el producto lleva el precio sugerido en la etiqueta. En tanto, el aceite de maíz nunca tuvo precio oficial ni contó con subsidio del Estado y en el país, de esta especialidad, se producen entre 8.000 y 10.000 toneladas anuales, mientras que de girasol, mezcla y soja se consumen en la Argentina entre 300.000 y 400.000 toneladas anuales.
Desde la Ciara se afirma que el aceite de maíz nunca integró los acuerdos de precios ni tampoco tuvo compensaciones. Niega la entidad que los mayoristas o los supermercados que compran directamente en fábricas tengan problema de producto porque, a pesar de que el nuevo sistema no está totalmente instrumentado, las empresas han recibido aportes como adelanto.
¿Cuál es el problema, entonces, por el que persisten los vaivenes en los stocks? Al parecer, la Secretaría de Comercio de la Nación fijó un margen del 15 por ciento a repartirse entre los distribuidores y las bocas finales de expendio, que no es compensatorio para alguno de estos dos eslabones de la cadena o para ninguno. Fuentes consultadas estiman que un 7,5 % para cada uno no es un monto redituable, por lo que queda a criterio de estos segmentos de distribución hacerse de la mercadería o ir regulando las compras en fábrica.
Entonces, aparte de la intervención no feliz en el proceso de la Secretaría de Comercio de la Nación, deben buscarse también las causas de los faltantes de especialidades o de marcas tradicionales en las propias políticas comerciales de cada empresa.
En tanto, la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático (Cedeapsa) denunció que se registran faltantes de aceites y harinas en los supermercados de la comunidad china en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y responsabilizó por ello a la industria aceitera.
"En la Cámara hemos recibido el reclamo sobre la falta de mercaderías de primera necesidad como ser puré de tomate y de papa, polenta, aceite, y también harina y sus derivados", afirmó la presidenta de Cedeapsa, Yolanda Durán.
Por su parte, el secretario general de la entidad, Chen Ting, precisó que "el desabastecimiento de esos productos es generalizado".
Desde la entidad aseguraron que el acuerdo firmado entre el gobierno y el sector productor de aceite a fines del mes pasado, en el cual se establecía un valor máximo de venta para mantener estables los precios, no fue trasladado a los supermercados chinos.
"No se respetan los valores de venta y se registran grandes faltantes de mercadería", concluyó Durán.
La Comisión Europea (CE) cree que los precios de los productos agrícolas se mantendrán "altos" a medio plazo, aunque "sustancialmente" por debajo de los máximos registrados recientemente, según dos informes publicados hoy.
Bruselas comparado las perspectivas para 2017 y 2018 publicadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Instituto estadounidense para la investigación de políticas agrícolas y alimentarias (Fapri) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda).
Los informes responden a la preocupación surgida por el incremento desde 2007 de los productos agrícolas, en especial de los alimentos, que se dispararon en la primavera de 2008.
El documento señala que el repentino aumento de los precios ya es el quinto que se observa en el mercado de cereales desde la crisis del petróleo de 1973, a pesar de la tendencia a la baja del coste de los artículos agrícolas a largo plazo.
Además, indica que los costes todavía permanecen, en términos reales, por debajo de sus niveles registrados durante las crisis del crudo de 1973 y 1979.
Por productos, el informe señala que la producción mundial de trigo se mantuvo debajo de la demanda en los últimos seis años debido, por ejemplo, a las sequías en Australia o a las pobres cosechas en Estados Unidos.
En cambio, pronostica que las condiciones meteorológicas se normalizarán y que la producción de los principales exportadores aumentará, de forma que las exportaciones podrían alcanzar los 107 millones de toneladas en 2017 y los precios se rebajarán respecto de los máximos alcanzados, si bien se mantendrán altos.
El aumento de consumo mundial de maíz observado desde 2003 está impulsado principalmente por las importaciones de países emergentes como China o México, y más recientemente por el uso que hace de este cereal Estados Unidos para fabricar etanol.
Según los cálculos, las plantaciones de maíz continuarán creciendo hasta alcanzar los 163 millones de hectáreas en 2018, cuando se espera que la producción esté en línea con la demanda, aunque los precios continuarán altos.
En el Mercado
a Término de Buenos Aires (Matba), y con muy pocos negocios, la soja y el maíz sufrieron pérdidas. La mejora en el clima en los Estados Unidos indujo a una estimación de mejor cosecha. La soja para mayo 2009 perdió 3,4 dólares, hasta 292,8 U$S/TN. El trigo para enero 2009 subió 1 dólar, hasta 197,5 U$S/TN. El maíz para abril 2009 cayó 3,5 dólares, hasta 158 U$S/TN. El girasol cerró plano en 320 U$S/TN.
De la redacción de El Litoral