Región: REG-11
Un lamento de tradición

La 122´ edición de la exposición rural de Palermo vibra con los tiempos de la política en medio de un país agitado. La actitud de cauto optimismo del sector se evidenció en la monolítica unidad demostrada por las entidades, que luego de cuatro de meses de lucha en conjunto se reflejó en un stand compartido por las cuatro agrupaciones sindicales del campo.

Por el otro lado, la orden impartida desde la Casa rosada fue clara: retirar de la muestra la presencia del Estado nacional y de las provincias oficialistas. El Inta, la secretaría de Agricultura y el Senasa dejaron baches que a última hora pudieron reemplazarse, sólo en algunos casos. La ausencia de los granaderos a caballo condimenta amargamente la "revancha" del Gobierno.

Desafortunadamente, la cosa no queda allí. De hecho, las primeras declaraciones del flamante secretario Cheppi evaporaron cualquier pronóstico optimista respecto a una eventual solución a la crisis. Desautorizar a la Mesa de Enlace como interlocutor del campo es, luego de semejante conflicto, otra demostración de torpeza política. Por otro lado, los rumores acerca de otro aumento de retenciones para la soja, demuestran que la tendencia oficial es inflexible. A largo plazo, el plan asoma como una clara tendencia a destruir la operatoria de los mercados a futuro como paso previo a una posible estatización del mercado granario, tal como hizo el IAPI en las décadas del 40 y 50 en la Argentina.

A esta altura de las circunstancias, decir que el país ya no es el mismo de entonces resulta una verdad de perogrullo, pero es necesario aclarar que políticas pensadas para ese entonces poco pueden hacer para solucionar un problema en esa intrincada red de conocimiento y comercio, como lo es hoy el funcionamiento del mercado de granos. La Junta Nacional de Granos se creó en los años 30 para poner precios mínimos que garanticen una renta al productor. Ahora se pretende limitar con topes máximos que no eleven los precios internos. Argentina exporta hoy granos a más de 100 países, subproductos a 60 y aceites a 90, y no hay organismo capaz de explotar con eficiencia en semejante operatoria.

Palermo es, desde hace más de cien años, la vidriera del campo argentino, en donde se exponen los mejores ejemplares de razas bovinas, equinas, porcinas y ovinas, logradas por el hombre de campo de todas las regiones del país. Desde entonces, la presencia del primer mandatario nacional en el día de apertura, rubrica el apoyo que el sector ha tenido desde siempre por parte del Estado nacional. Hoy, la ausencia de funcionarios nacionales desnuda un inexplicable encono, incomprensión y hasta aversión con el sector más ligado a la tradición productiva. Como los invictos granaderos a caballo, quienes tuvieron que desensillar hasta que aclare. Cuando usted lea estas líneas, la Presidenta habrá brindado la primera conferencia de prensa de su gestión. Es de esperar que anuncie las medidas que el país necesita.