Nosotros: NOS-01
Día del niño
Tras ese tesoro escondido
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Regalos. En cajas coloridas y de diferentes tamaños, las variantes para regalar los mas chiquitos se reproducen en un sinfín de opciones. La clave será conocer al niño para regalarle este Día del Niño un juego que estimule sus aptitudes, con el que aprenda jugando. textos detextos de Revista Nosotros.

Por las sonrisas, por las preguntas; las corridas, las tareas o los "mamá" y "papá", esas palabritas mágicas que en sus labios suenan más dulces. En etapas de la vida en que los hijos se convierten en padres, el regalo se convierte en una excusa para provocar la risa de esas pequeñas personas que sorprenden a diario. Porque cada juego, cada gesto manifiesta una personalidad que habrá de forjarse con los años y que en los primeros se expresa sin reveses, en su forma más genuina.

En días en que el verdadero desafío es que el tiempo no se escurra entre obligaciones y el quehacer diario, los juguetes resultan un medio para acercarnos y construir momentos de risas, futuros recuerdos de la niñez.

Al sentarse a armar un rompecabezas, leer una historia o narrarla con muñecos o dibujos, más allá del entretenimiento cada juego es un instante compartido, un aprendizaje que en los años siguientes llevará la voz de quien lo supo construir. Sucede que, tanto en la mesita del té, con los bebotes y hasta en un partido de fútbol, el esfuerzo y la imaginación ayudan a aprender cómo compartir, cómo conversar y hasta el modo de unir fuerzas, de trabajar en equipo.

Cada chico es un mundo de imaginación y de expectativas diferentes. De aquí que "lo importante en la elección del regalo es saber elegir el más adecuado para esa personita, para que se divierta y aprenda al mismo tiempo". Las palabras de Gustavo Pizzico, titular de la juguetería homónima, dan cuenta del crecimiento de la industria del juguete, que de un tiempo a esta parte creció de la mano de la tecnología y hoy despierta la creatividad e ilusión de chicos, y el asombro de los grandes.

Pequeños artistas

Desde juegos para pequeños artistas que crecen con el stencil y crean sus propias imágenes, juegos ecológicos que enseñan cómo cuidar al mundo, muñecas que se caen al suelo, se paran solas y hasta piden su mamadera. Más allá de los costos y complejidades, en madera o de acrílico, electrónico o a cuerda, cada uno de ellos ocupará un lugar preciado en la vida de los pequeños.

Como antaño y para conmover a las mamás que jugaban con las valijitas de "Juliana"-, la línea Barbie lanzó una serie de valijas de arte, que contienen desde crayones chiquititos y en colores flúor hasta potes con acrílico, pinceles, stickers y lentejuelas que apuntan a ampliar el espectro plástico y estético en la utilización de técnicas mixtas en una misma hoja. En diferentes tamaños y con distintos contenidos, su valor oscila entre los 25 y los 50 pesos. Su par en versión unisex es la línea de Art Attack, de Disney, que propone desde un pizarrón vertical con forma de atril (120 pesos) hasta juegos para recortar, pintar y armar robots, fichas, personajes y tableros de sus propios juegos de mesa.

Para los más chiquitos, la novedad son pomos con jabón de color para pintar los azulejos del baño. Recomendados para chiquitos de ente 3 y 5 años, este juego "promueve ayudar al hábito de la higiene a través del juego en la bañera o ducha, para aquellos chicos a quienes les cuesta adquirir el hábito".

Para aquellos que jueguen en convertirse en artistas plásticos, Alicia Arese, titular de una librería céntrica, propone una colección para chicos que llama "Mis primeros dibujos" de editorial Paramount) que explica cómo pintar animales, personas y distintas figuras, paso a paso. "Se trata de una colección en la que los chicos pueden ir avanzando según crezcan en el arte", explicó Alicia. En formato de cuadernillos, no sólo proponen cómo dibujar figuras sino también cómo aplicar distintas técnicas como las acuarelas, óleos y lápices de colores. Cada uno aborda un tema y va de los 35 a los 39 pesos. Son importados y recomendados para chicos desde los 10 años. Para los más chiquititos, una opción clásica y entretenida son los cuentos para pintar, que muestran el dibujo de un lado e indican en la página contigua cómo pintarlos. Con tapa dura, su valor parte de los 2 pesos en adelante.

En voz alta

Para estimular el aprendizaje de texturas, tamaños y colores, entre otras enseñanzas, existen libros para chicos desde el año. Son de tapa dura y contienen piezas de goma y tela. Para más grandecitos (de 4 a 6 años) están también los cuentos para que les lea un mayor, pero también aquellos que se leen solos: se trata de historias que, al apretar un botón en un compartimento el libro, narran en voz alta historias de la Sirenita, Plaza Sésamo y El Rey León (entre 70 y 90 pesos). Para quienes se iniciaron en la lectura, Alicia recomendó "elegir un libro diferente para cada chico, según su nivel de lectura, su experiencia, sus gustos y afinidades. Muchos papás vienen a la Librería a buscar historias clásicas que leyeron cuando eran chicos, pero los tiempos cambiaron y ahora esos libros se leen cuando son más grandes". En este sentido, Arese comentó que las historias más solicitadas son las de Luis María Pescetti; y para consuelo de muchos papás-, "Mi planta naranja lima" que, escita por José Mauro de Vasconcelos en 1968 , "es un clásico para todas las edades".

De película

Como cada año, las vedettes de estos meses son los personajes de películas. Así, el robot Wall.E y Kung Fu Panda se reproducen en diferentes formatos, para distintas edades y todos los bolsillos.

En muñecos de plástico o articulados, linternas, peluches y juegos de mesa, estos personajes de la pantalla grande se ofrecen en perfiles propios. Kung Fu Panda, por ejemplo, infiere una picaresca ternura en muñeco de peluche para los más chiquitos (70 pesos); al tiempo que el robot Wall.E es articulado y, según cuan sofisticado sea, enciende luces, se maneja con control y hasta reproduce el tema original de su película. La variante más económica es una linterna (20 pesos), y la más cara el robot con radiocontrol (400 pesos); y en el centro una amplia escala de variantes y precios que también incluye a otros personajes de ambas películas.

Para los más grandes, tanto el panda como el pequeño robot se proponen en juegos de mesa, que van desde los 25 a los 60 pesos. Se trata de versiones de juegos clásicos como el ludo, juegos de ingenio y de recorrido que acercan a los chicos a través de los personajes.

Más allá de las variantes, Pizzico insistió en que "los juguetes son sólo una excusa, una herramienta para compartir momentos y aprender a través del juego. Jugar con nuestros hijos es una experiencia maravillosa que puede constituir minutos mágicos, porque la diversión compartida se convierte en un recuerdo inolvidable, para nosotros y para ellos".

Juegos y gestos, todos los días

"Más allá de lo lúdico, cada juego implica un aprendizaje que los chicos muchas veces incorporan de modo inadvertido y que puede potenciar, impulsar el desarrollo de sus intereses, sus capacidades". Las palabras de Gustavo Pizzico, titular de la juguetería que lleva su apellido, dan sentido al sinfín de cajas de colores, de muñecos, pizarras, robots y disfraces que atesora en sus estanterías. Este juguetero que a sus treinta y pico está pronto a celebrar el medio siglo de la juguetería familiar, opinó que "más allá del regalo, el espíritu de esta fecha es estar con los chicos, jugar con ellos, compartir su mundo y sus intereses, estimular sus capacidades y sembrar risas. Porque, aún en los primeros años de vida, cada chico es un ser con personalidad definida, carácter e intereses claros que manifiestan y afianzan en el juego".

Es que, para este empresario que encabez la segunda generación de una empresa familiar avocada al mundo lúdico infantil, "el Día del Niño es sólo una excusa para pasar tiempo con los chicos, para construir momentos que se convertirán en recuerdos de una niñez feliz. La experiencia de jugar con nuestros chicos, ya sea enseñándole aquello que nos entretuvo de chicos o compartiendo un mismo deporte o un juego, más allá de los momentos diarios, constituye minutos mágicos, porque la diversión compartida se convierte en un recuerdo inolvidable".

Más allá de una fecha, Pizzico rescató que todo el año "debe llenarse de momentos compartidos, juegos y gestos que deberíamos tener todos días. Los momentos compartidos, las risas y los juegos con nuestros niños deben estar siempre, más allá de su día".