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SOCIEDAD / HISTORIAS DE VIDA
Al maestro con cariño
Julio Lallana: una memoria prodigiosa. Innumerables muestras de afecto recibió el periodista deportivo Julio César Lallana, a sus 97 años, durante un homenaje que se le realizara recientemente en el Club Gimnasia y Esgrima. En esta nota, recuerda distintos pasajes de su vida como trabajador de prensa de este diario que cumple nueve décadas de vínculo con la comunidad. textos de Marcelo Mendoza.

Suele decirse que los homenajes hacen bien, sobre todo a aquellas personas que tienen una aquilatada trayectoria en alguna actividad y que se merecen ese reconocimiento en vida. Es el caso de Julio César Lallana, otrora periodista deportivo y jefe de la sección Deportes del diario El Litoral, único trabajador de esta empresa que cuenta con 97 años y, por sobre todas las cosas, mantiene una memoria envidiable. Por esto, en estos días en que este medio gráfico cumple nueve décadas de historia, nos acercamos a él para dialogar respecto de sus comienzos como periodista de básquetbol, sus recuerdos y el apoyo que siempre brindó, desde su labor periodísticas, a las instituciones que trabajan por el crecimiento del deporte regional.

"Yo trabajaba en la sección Giros del correo, en el local que tenía en la Bolsa de Comercio. Un amigo, López Alfaro, me encontró antes de entrar al trabajo, como a las diez de la mañana, y se me acercó. Yo creía que me iba a pedir que le comprara una estampilla del Partido Comunista, como lo hacía siempre, pero esta vez no fue así. Me ofrecía escribir sobre básquet en El Litoral porque se venía el Campeonato Argentino a jugarse en Paraná. Le dije que sí, pero que me tenían que enseñar cómo era la cosa", recordó Lallana acerca de sus inicios en el oficio de periodista deportivo.

"Unos días antes del torneo comencé a practicar y me encontré con una gran persona en la sección Deportes, que entonces era el jefe, Emilio Daneri, quien me dio algunas sugerencias y me ayudó muchísimo en la redacción. Una vez preparado, cubrí el campeonato. Como anécdota, puedo contar que la cancha donde se jugaba el torneo quedaba enfrente de la casa de la familia Trevese, en Paraná, quienes entonces eran corresponsales de El Litoral en la vecina ciudad. Les señalé eso a las autoridades del diario, pero me pidieron que, aún así, siguiera cubriendo el evento".

"Más tarde me hicieron un lugar dentro de la sección y así me sumé. En esa época, el diario estaba ubicado en calle San Martín, entre Catamarca y La Rioja; al lado funcionaba el Instituto de Educación Física. Nosotros estábamos detrás de los vidrios mirando las chicas que iban a estudiar", apuntó Lallana.

El básquet de entonces

Cuando le preguntamos acerca del básquetbol de esa época, Lallana calificó de "regular" el nivel deportivo que se pudo ver durante algunos años. "La asociación funcionaba en bulevard Gálvez al 900. Tenía que ir en tranvía desde Kimberley a la sede y cuando las reuniones eran largas, tenía problemas con los horarios del transporte. Esperaba el 2, que me dejaba en calle General López, cerca de la iglesia. Después vino la época de oro del básquetbol, con Raúl Calvo, Bruno Barani, Tomás Vío, entre otros. Había unos jugadores bárbaros. Posteriormente hubo una generación que continuó los pasos de la anterior, con Crespi, Ulla, Guerrero, Peralta Barea, Osuna. Todos ellos muy buenos jugadores", enfatizó Lallana.

Con referencia al interior, señaló que "había buenos equipos y buenos jugadores en Esperanza, Rafaela y Sunchales".

Buenas compañías

De su permanencia en la redacción de El Litoral, Lallana recuerda a compañeros de trabajo como Angel José Gutiérrez, Armando Lombardi, Vivas Vitale y Pedro Oscar Roteta, entre otros. "Quien colaboraba escribiendo algunas notas de rugby era el inglés Enrique Smail. Y nosotros nos turnábamos, en un comienzo, para hacer el turf porque un día el periodista encargado de esa disciplina "cargó' a un jockey y lo "corrieron". Desde entonces no quiso ir más al hipódromo", recordó el ex jefe de Deportes de El Litoral.

Tras la jubilación del "Gallego" Gutiérrez, Julio César Lallana asumió la jefatura de la sección deportiva de este diario, cargo en el que permaneció hasta que se jubiló.

Entrega y amor por la camiseta

"Por circunstancias de la vida, sólo hice la escuela primaria -cuenta Julio Lallana-. No pude ir a la secundaria, pero siempre me gustó estar informado leyendo diarios y libros. Quizás esto suplió el hecho de que no haya ido al secundario".

Su formación autodidacta continúa hasta el día de hoy, tanto como su interés por mantenerse informado. "Siempre leo La Nación. De hecho, voy a buscarla al kiosco para leer, sobre todo, algunas informaciones deportivas o lo referente a los jubilados", apunta.

Otra de sus pasiones es el club Kimberley. "Apoyé, apoyo y seguiré apoyando a Kimberley -subraya-. De pibe vivía en el club. Le he conseguido muchas cosas yendo a Capital Federal y hablando autoridades, en su momento. Lo llevo en el corazón", dice, visiblemente emocionado.

"He apoyado las iniciativas de los clubes y de muchas instituciones desde las páginas de El Litoral, pero cuando tenía que criticar el accionar lo hacía sin ningún tipo de problemas", destacó Lallana, para quien los Campeonatos Argentinos "eran lo mejor de nuestro básquetbol en aquella época. Ahí se concentraban todas las figuras de cada provincia. Siempre se veía buen basquet. Eran tradicionales los enfrentamientos entre Provincia de Buenos Aires y Capital Federal -recordó-, pero también Santa Fe tenía lo suyo" .

Con sus anécdotas, su rico archivo y su fecundo tránsito por la vida, el "Tata" Lallana demuestra que 97 años no es nada.

Por la amistad deportiva

MEMORIAS DE UN TORNEO.

"En cierta oportunidad, las autoridades de la caja me enviaron a hacer un seguro a Sunchales. El seguro de vida se llamaba Juan Domingo Perón. La nota estaba dirigida a Sancor. Cuando le expliqué a qué venía, el empleado que me atendió se sonrió. Mire -me dijo- y me mostró un enorme cartel que decía Sancor Seguros. Llegué a las tres de la tarde y tenía que esperar a las cuatro para que me atendiera el gerente", comenzó a narrar Julio Lallana.

"Me atendió Leidel Giraudo, gerente de Sancor Seguros, con el que después tuve una larga amistad. Nos invitó a tomar el té, charlamos y, luego, también cenamos. Me preguntó qué hacía aparte de seguros y le comenté que trabajaba en el diario. Me pidió que le de una mano y le contesté que estaba a su disposición. Al otro día, por la tarde, vino a mi casa y me propuso hacer algunos torneos de básquet. Le dije que sí y al otro día me comentó su intención de hacer un torneo en el que intervengan los equipos campeones de todas las asociaciones del país. Publicamos la información en el diario y en el primer torneo hubo 40 equipos inscriptos. Esa iniciativa duró doce torneos, en los que participaron hasta 46 conjuntos en algunas ediciones".

"Hay una anécdota muy cómica -se entusiasmó Lallana-. En una de las ediciones del certamen, el equipo santiagueño se encontraba esperando el tren. Estaban medios "pasados' de alcohol y todavía con un par de litros por terminar. Los jugadores vieron venir el tren pero dijeron que iban a esperar para tomarlo porque todavía les quedaba algo en la botella. Demoraron más de la cuenta y el tren se fue. Los organizadores del torneo les tuvieron que conseguir un lugar en el gimnasio para dormir. Los santiagueños siempre fueron los más alegres, tanto en el torneo como en los campeonatos argentinos -apunta-. Fueron momentos muy gratos los que viví en Sunchales. En cierta ocasión, cuando salía en el diario el anuncio del torneo, me hablaban para que los inscribiera yo", concluyó.

Recuerdos emocionados

Julio César Lallana, ex periodista de El Litoral, hizo mucho por el deporte de la americana en las décadas del 40, 50, 60 y 70, años donde el básquetbol fue cuna en nuestra ciudad y, también, la provincia. El homenaje que se le formalizó en estos días fue iniciativa de los ex basquetbolistas Héctor Ramírez y "Pilín" Ulla, quienes junto a las autoridades del Club Gimnasia y Esgrima gestaron el almuerzo de reconocimiento a Lallana. En el encuentro, don Julio -como se lo conocía en el ambiente basquetbolístico-, o el "Tata" -en El Litoral-, animó charlas con ex basquetbolistas, ex directores técnicos, ex dirigentes y ex compañeros de trabajo.

Tiempo de cosechar

El presidente de Gimnasia y Esgrima, Ricardo Crespi, resaltó la tarea de Lallana en distintas décadas y el capitán de Regatas Santa Fe, Roberto Van Lacke, entregó una plaqueta con los escudos de los clubes que lo agasajaron. Muy emotivo fue el tributo que le brindó la Agrupación Femenina de Maxibásquetbol, encabezada por Vilma Signes.

Por amor al oficio

Enrique Miguel Cruz, ex periodista de El Litoral, recordó a Julio con estas palabras: "El "Tata' buscaba mucha información de básquet. Antes no había tantos medios ni la calidad de comunicación que hay ahora. En ese tiempo yo era cadete y cuando me veía que llegaba de buscar los diarios canjes en el correo, me esperaba. Pedía verlos y si había información muy importante se quedaba con el periódico. Siempre le gustó el básquet. Ha cosechado muchos amigos con este deporte".