Opinión: OPIN-02
Al margen de la crónica
Respeto por los espacios verdes

Recuperar los espacios verdes de la ciudad es uno de los objetivos que persigue la gestión municipal de Mario Barletta con la finalidad de que vuelvan a constituir lugares para el disfrute de todas las familias. Actualmente son muy pocas las plazas de barrio que se encuentran en buen estado y se ven con chicos durante los fines de semana; por el contrario, son muchas las que pueden observarse en un avanzado estado de abandono.

Determinar si las políticas llevadas a cabo por parte de las diferentes gestiones sobre esta temática fueron buenas o malas no es el propósito de estas líneas ya que echarle la culpa a las autoridades de turno es siempre lo más fácil cómo método de justificación, lo que no quiere decir que no tengan parte de responsabilidad. En esta ocasión, lo que se pretende es reflexionar sobre el comportamiento del ciudadano a la hora de visitar un espacio público.

En otras ciudades es común observar canteros con plantas y flores, esculturas y monumentos sin ningún tipo de inscripción ni rotura, fuentes en excelentes condiciones... Pero en Santa Fe, lamentablemente, no ocurre así. Es que basta una linda flor o el busto de un prócer sano para que la mano del hombre lo arruine todo. Sin embargo, muchas veces son esos mismos hombres los que visitan ciudades como Esperanza y Rafaela y se impresionan de cómo están los espacios verdes pero sobre todo por cómo los cuida la gente, a tal punto que ni siquiera se permiten arrojar el envoltorio de un caramelo en la vía pública.

Frente a la desaprensiva actitud de muchos ciudadanos y el hartazgo de las autoridades de bregar porque una plaza esté en buenas condiciones surgió la figura del padrino, cuyo compromiso es el mismo de la Municipalidad y, a la vez, el mismo del ciudadano: cuidarla. Por todo lo expuesto, queda en evidencia que si lo que se busca es recuperar los espacios públicos lo que debe existir es un compromiso por parte de la sociedad. Caso contrario, será en vano y la presencia de un padrino no será suficiente.

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