Señores directores: El lunes 4 de agosto se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Raoul Wallenberg, el diplomático sueco desaparecido por parte de los soviéticos, en enero de 1945, luego de rescatar de una muerte segura a decenas de miles de judíos húngaros condenados al exterminio por el nazismo.
La fecha es una buena ocasión para reflexionar sobre la importancia que la participación ciudadana tiene en cualquier sociedad que pretenda ser democrática. Solidaridad y coraje cívico son los pilares que sostienen las conductas de hombres y mujeres comprometidos con la suerte de sus semejantes.
Como Wallenberg, 106 ciudadanos croatas pusieron en riesgo sus vidas durante el Holocausto salvando al prójimo perseguido. Una exhibición especial, organizada junto a la embajada de Croacia y a la Subsecretaría de Patrimonio Cultural de la ciudad de Buenos Aires, los recuerda en la Sala Ana Díaz, de la Casa de la Cultura, Av. de Mayo 575, hasta el 17 de agosto.
Señores directores: Yo era joven, vale decir hace muchos años, y entre los más destacados gramáticos de esta ciudad se estableció si se escribía "santafesino" o "santafecino".
Hubo sendas publicaciones de ambas posiciones, largas solicitadas, cada vez en forma más airada, dando los fundamentos técnicos de cómo debía escribirse.
El tema se hizo público y participó toda la sociedad, especialmente aquellos que nos creíamos más o menos cultos. Se llenó mucho espacio de los diarios de la época y la polémica se generalizó.
Los más conciliadores aconsejaron, para dar término a un conflicto sin solución, dejarlo en manos del presidente de la Sociedad de la Lengua Castellana, residente en Madrid (España), a quien se lo invitó especialmente para hacer de juez definitivo del entuerto.
Prometieron todos, al igual de como lo hizo recientemente el Poder Ejecutivo en el Congreso Nacional, en la Cámara de Senadores Äseguro de que ganabaÄ, aceptar el voto definitivo del ilustre catedrático lingüista español, cualquiera fuera su definitiva opinión.
Pero el eminente juez resultó, para ambas partes que creían ganar, lo mismo que al Poder Ejecutivo Nacional le hizo Cobos, el presidente del Senado; porque luego de analizar exhaustivamente todos los argumentos presentados por cada sector en lucha, luego de largos días de estudio, finalmente votó que santafesino o santafecino no se escribe ni con "s" ni con "c", sino "santafeino".
De modo que en lugar de dos, fueron tres los que entraron en la discusión. Al igual que el conflicto actual del gobierno versus campo, tampoco no se aclaró en aquella ocasión el problema: si va con "s" o con "c".
¿Tiene esta anécdota algo de parecido con lo que ocurre en el país?
Prof. M. Carlos Visentín
DNI. 2.389.173.