Luego de reconocer la autoría de los golpes que causaron la muerte a su hijo de 9 años, la Justicia ordenó detener a los padres, que se encuentran en esa situación desde el sábado 26 de julio, cuando ocurrió la tragedia. En los próximos días el juez de Instrucción de Reconquista tiene que resolver la situación procesal de la pareja, que se mostró consternada y arrepentida por lo sucedido.
Mientras esto ocurre, la comunidad aborigen de Paraje El 94, del departamento San Javier, busca la manera de canalizar el dolor que causó la muerte de uno de sus miembros y retomar sus actividades cotidianas. Para la mayoría resulta inexplicable dado que se trata de una familia considerada "unida y trabajadora".
"Nunca son agresivos, cuidan a los chicos y son bien educados", dijo el presidente comunal de Durán, Ariel Romano, que consultado sobre la causa, aseguró desconocer los detalles dado que "está bajo secreto de sumario". Sin embargo, existe el rumor de que "el juez habría cambiado la carátula, porque entendió que no fue con intención sino una desgracia".
El juez de Instrucción Penal, Virgilio Palud, los indagó el miércoles pasado bajo el cargo de "homicidio calificado por el vínculo", en grado de "autor - el padre- y partícipe -la madre-". No obstante, el hecho de haber reconocido los actos que le costaron la vida a su hijo Norberto y dar claros signos de arrepentimiento, además del buen concepto con el que cuenta la familia en su comunidad, haría cambiar las cosas para el matrimonio.
Sandra, de 30 años, podría recibir la "falta de mérito" y recuperar su libertad, mientras que su esposo Eligio, de 36, encuadraría dentro de la figura penal del "homicidio preterintencional", que es cuando se producen efectos de mayor gravedad que los que se pretendían causar, lo que hace a la pena menos dura.
"Hemos visitado a la familia que sigue consternada y silenciosa", declaró Héctor Catori, director de la escuela intercultural-bilingüe Nº 6173 Manuel Belgrano, y maestro de la etnia Mocoví. Esa "labor de contención" la asumió la institución pedagógica, que diariamente recibe 50 alumnos de la zona.
Para el docente, "es un caso extremo que nos dejó una lección de vida muy grande. Cuando sucede esto se queman los libros y nos quedamos sin palabras", afirmó Catori, que contó que el hombre que está preso colaboró incluso colocando un cerco para la escuela de sus hijos.
Algo similar dijo la maestra Alejandra Siam la semana pasada al referirse a esta muerte que "nos marca, nos toca y no es ajena a lo social".
Ese sábado, en horas del mediodía, Norberto hizo una travesura que enojó a sus padres. Cuando obedeció la orden de entrar a la casa recibió un cintazo que le dio la madre, y al intentar escaparse, el papá le arrojó una vara de madera que lo lastimó en la cabeza. El golpe le provocó un coágulo y pronto tuvo convulsiones. De inmediato dieron aviso a un familiar que llamó a la ambulancia. Lo trasladaron inconciente a Romang, donde llegó sin vida.
Los padres acusados pertenecen a la comunidad mocoví Llalec lava, que significa "hijos de la tierra". Se trata de un grupo de unas 130 personas que viven en el Paraje El 94, un asentamiento del distrito Durán, fundado en 1988. Está a 6 km de la cabecera (Durán) que a su vez dista 50 km de Romang.