En la víspera, el presidente de Brasil, Luis Inacio Lula Da Silva, y la mandataria argentina Cristina Fernández estuvieron a solas en la Casa Rosada, casi dos horas ayer, antes del encuentro trilateral con Hugo Chávez.
En la primera de las reuniones, la mandataria argentina reprochó que Brasil se alineara con los Estados Unidos en la ronda Doha de la OMC, para apurar la reducción de aranceles de productos industriales.
Además, pidió por las industrias del calzado y la textil de nuestro país; se analizó la posibilidad de complementar en Córdoba parte de la producción aeronáutica brasileña de Embraer y se evaluó la construcción conjunta de un vehículo estratégico (el Gaucho) de uso militar común.
Cristina Fernández planteó el problema en el precio de los fertilizantes (el fósforo que llega de Brasil es vital para el agro argentino) y la construcción de petroleros y otras embarcaciones también formaron parte de la agenda.
"Lo más saludable para la Argentina es que el gobierno interfiera lo menos posible en la economía", dijo ayer Paulo Skaf, el titular de la Federación Industrial de San Pablo (FIESP), al evaluar el encuentro entre los empresarios de ambos países.
"Propuse volver a colocar la idea del Gasoducto del Sur, creo que es momento de retomarlo", señaló por su parte Chávez, en una improvisada rueda de prensa, tras el encuentro tripartito que se extendió por una hora en el Palacio San Martín.
El venezolano también informó que "hemos coincidido en la necesidad de crear empresas estatales (con capitales de los tres países) en sectores como el petroquímico y el energético".
El canciller Jorge Taiana confirmó que los mandatarios acordaron volver a reunirse el próximo 6 de setiembre en la ciudad brasileña de Pernambuco, para analizar cuestiones referidas a "energía y producción de alimentos".