César Miño
La mera enunciación estadística indica que el sábado 9 de agosto a las 10 (hora de nuestro país), en el Coca Cola Stadium de Johannesburgo se medirán los Seleccionados de Rugby de Sudáfrica y Argentina, en el marco de los festejos por el nonagésimo cumpleaños de Nelson Mandela, acontecimiento que oportunamente mereció que el célebre Tri Nations tuviese un impasse temporario, ya que este fin de semana carecerá de actividad por ese motivo.
Obviamente, el rugby no podía estar exento del reconocimiento que su nación tributa al líder negro que tanto contribuyó para el "final anunciado" de la política separatista que imperó durante más de cuatro décadas en ese multifacético país del continente africano.
El "Tribute to Madiba", como se presenta oficialmente el test-match que mañana tendrá lugar en el emblemático estadio de la ciudad más cosmopolita del país, contará con el referato del inglés Wayne Barnes, quien será secundado por los australianos Stuart Dickinson y Matt Goodard como jueces de touch, y constituye también una muestra más de la acérrima relación que el rugby argentino posee con el sudafricano.
Un vínculo que encuentra sus raíces en la mítica gira de 1965, pergeñada el año anterior por el sudafricano Isaac van Heerden, quien tras observar el Campeonato Argentino 1964, pensó que "los bravíos rugbiers argentinos serían capaces de afrontar un tour" por la tierra de los por aquel entonces inalcanzables Springboks.
Fue así que tras las primeras presentaciones de la extensísima tournée, un periodista de aquella nación bautizó al Seleccionado Argentino con el nombre de "Pumas", aludiendo que "la bravura demostrada en los campos de juego, condecía con el felino (yaguareté) que desde siempre predominó en el escudo de la UAR, ubicado a la altura del corazón en la clásica camiseta a rayas horizontales celestes y blancas.
Justamente, en aquel inolvidable 19 de junio de 1965, el Ellis Park de Johannesburgo (el mismo donde se jugará mañana, que ahora posee un nombre comercial y que por aquel entonces poseía enormes tribunas de madera) fue testigo de una de las hazañas memorables del rugby argentino: el triunfo sobre los Juniors Springboks, por 11 a 6.
El que no pudo considerarse test-match, por tratarse de un equipo alternativo sudafricano. Lo propio ocurrió el 3 de abril de 1982, cuando en Bloemfontein (en un estadio con gradas separadas para negros y blancos), el combinado denominado Sudamérica XV (integrado en su totalidad por argentinos) venció a los Springboks por 21 a 12, con 21 tantos de Hugo Porta.
En esa ocasión, tampoco hubo match oficial, ya que debido al apartheid, el representativo de nuestro país concretó la tournée con la denominación citada, con un plantel en el que había algunos rugbiers chilenos y uruguayos.
Más allá de todo lo expuesto, vale citar que el partido de mañana también es una especie de tributo al rugby argentino a través de Los Pumas. Lo que no debería extrañar, atendiendo que la South African Rugby Football Union ha sido un "aliado incondicional" de la Unión Argentina de Rugby.
Apoyo que en este nuevo siglo permite soñar con el - ¿inminente? -ingreso a la máxima competición que posee el Hemisferio Sur (el Tri Nations) y también al actual Super XIV.
Pero detrás de estas cuestiones que poseen relevancia institucional, está el contexto eminentemente deportivo, que refleja una realidad absolutamente dispar: mientras los Springboks están en el cenit de la temporada, por su participación actual en el Tres Naciones, Los Pumas llegan con una semana de trabajo y mayoría de rugbiers que acaban de disfrutar su merecido descanso, tras la culminación de los principales certámenes europeos.
Si a esto se suma la sustanciosa cantidad de ausentes por lesiones o impedimentos reglamentarios (negativa de sus clubes europeos, por no ser fecha IRB): Juan Martín Hernández, Ignacio Corleto, Martín Scelzo, Gonzalo Tiesi, Francisco Leonelli, Marcelo Bosch, entre otros..., las posibilidades argentinas se acotan en forma sensible.
También podría sumarse a este caudal de dificultades, que será la primera vez que los argentinos jugarán con 13 de las 26 nuevas reglas, a las cuales sus adversarios ya están acostumbrados, por haberse implementado en las dos competiciones antes aludidas.
Sin embargo, como en forma coincidente expresan coaches y rugbiers: "Más allá de que no es un momento oportuno para enfrentar a los Springboks, es una ocasión ineludible, que debe ser aprovechada con creces..."
Por ende, amén de cierta "falta de equivalencias" en este sentido, está claro que se trata de un compromiso de alta exigencia para ambos, en la que cada uno intentará dejar su prestigio lo más alto posible.
En síntesis, la de mañana es una magnífica forma en la que el deporte más importante de esa inmensa nación tributará un reconocimiento más a su querido "Madiba"..., el diminuto negro que pagó con 17 años de cárcel su inconmensurable valentía; la que tanto propendió para terminar con la segregación de su raza.
En el match de mañana se repetirán trece de los rugbiers que estuvieron presentes en la recordada semifinal de la VI Rugby World Cup, en la que los Springboks se impusieron por 37 a 13: siete, por el lado argentino y seis, por el sudafricano.