Para este domingo, a las 19, en el Centro Cultural Provincial de Junín 2457 se anuncia la muestra de danzas árabes de Racksa. Participarán alumnas de todos los niveles y edades, mostrando diferentes variedades de bailes árabes y estilos, con dirección general de Jorgelina Yamile Abraham. Las entradas anticipadas cuestan $ 8 y el día del espectáculo $ 10. Los interesados pueden llamar a los Tels. 4536027 ó 156-155521.
Desde la producción se anticipa que se trata de uno de los bailes más sensuales y femeninos. Su costado espiritual lo convierte en una excelente forma de alcanzar la plenitud emocional, además de otros beneficios que otorga al cuerpo.
La "danza del vientre", así conocida popularmente en Occidente, tuvo sus orígenes aproximadamente hace 4.000 años, y se cree que comenzó en el antiguo Egipto, en una época donde los antepasados intentaban comprender y representar a través del baile todos los aspectos de la existencia humana: el misterio de la vida, la naturaleza, el nacimiento, la muerte y los ciclos de la fertilidad.
El vientre femenino guardaba la vida, por lo tanto, la mujer tenía el poder de la perpetuidad de la especie y la maternidad era atribuida a manifestaciones divinas. Era la "gran madre" que actuaba sobre su cuerpo.
La diosa Isis representa la fertilidad en la cultura egipcia; así, las sacerdotisas bailaban en rituales sagrados, haciendo movimientos ondulatorios, circulares y rítmicos del vientre que celebraban la vida. En esa época, la danza sólo era bailada en templos religiosos, luego fue incorporada a las festividades de los palacios, donde sólo los acaudalados tenían acceso. Después de mucho tiempo, se convirtió en un baile popular transmitido de generación en generación hasta el fin del imperio egipcio.
Existen dos grandes estilos en la danza del vientre: el Raks Sharki (danza oriental) y el Raks Baladi (danza del pueblo).
Hay diferentes estilos que fusionan la técnica moderna con danzas provenientes de distintos países árabes o de otros géneros musicales: español, hindú, hip-hop, etc. También existen otras en las que participan hombres, pero ya no con movimientos de cadera. No cuentan ni la edad ni el peso para este arte que sintetiza el bienestar físico, espiritual y emocional.
La danza del vientre es una oportunidad "única" para la mujer de aprender sobre su propio cuerpo y rescatar los orígenes de los aspectos sagrados y sensuales de la feminidad.
Al ser una danza de cultura que perdura y se mantiene viva en la actualidad, es importante respetar sus orígenes y ejecutarla teniendo en cuenta la admiración de estos pueblos hacia su música y bailes.
De la redacción de El Litoral