Teresa Pandolfo
Dentro de este mes de agosto, la Mesa Productiva de Santa Fe tiene previsto hacer pública su postura, dando a conocer una serie de iniciativas y proyectos de avance, que deberían darse en la ciudad para revertir el deterioro social del aglomerado.
La Mesa está integrada por la Bolsa de Comercio, el Centro Comercial, la Unión Industrial, la Cámara de Comercio Exterior, la Sociedad Rural y la Asociación de Dirigentes de Empresa.
Sus propuestas abogan por la reconstrucción del nodo logístico de Santa Fe Ädentro de él, el Nuevo Puerto sobre el río Paraná con sus vías de comunicación viales y ferroviarias que conduzcan al mismoÄ; el Parque Comercial y Logístico del Área Metropolitana; el Trade Point para la provincia (un centro internacional de negocios); la reactivación de la Terminal de Contenedores; el desarrollo del sector frutihortícola y la planificación de actividades industriales.
Algunos de esos ejes son tema de conversación, desde hace años, en la región. Sin embargo, en la percepción de esta periodista, ni los gobiernos municipal de Mario Barletta, ni el provincial de Hermes Binner, han entendido que el meollo para revertir la situación de la capital se encuentra en llevar adelante un gran proyecto económico, que genere empleo y activación en la zona, o la articulación de varios al mismo tiempo, para darle soporte de actividad al Gran Santa Fe.
El tiempo pasa y no se observan intenciones de hacerlo posible. Los compromisos se escuchan en los discursos pronunciados en determinados ámbitos, pero los propósitos quedan allí. Una vez más, la parte económica de la ciudad aparece postergada.
Se ponen en práctica iniciativas distractivas que no revierten los índices sociales que exhibimos; aunque la belleza y los espacios libres deberían en teoría mejorar la convivencia. O se ha tenido otra información como punto de partida, o se está poniendo de relieve la impotencia gubernamental para aportar las soluciones de fondo.
No es que todo requiera de grandes capitales. La actividad económica propia que generarían esos proyectos saldaría la deuda originada para ejecutarlos. Por ejemplo, en 15 años se ha dejado de producir 2.500 hectáreas de hortalizas en el cordón cercano. Hoy sólo se implantan 1.000 hectáreas, según un trabajo elaborado por la Sociedad Rural de Santa Fe. No se ha desarrollado el Programa Frutihortícola de Santa Fe, porque el Ministerio de la Producción no cuenta con los recursos operativos necesarios Äsegún se explica en esa reseñaÄ. Este sector necesita del Estado, porque debe reconvertirse íntegramente, pero todo está muy demorado.
Ni hablar del Nuevo Puerto, para el cual las señales que aporta el gobierno de la provincia son por lo menos confusas. No hay indicios de que se avance en tomar el financiamiento ofrecido por el Fonplata.
El crecimiento de la población en los barrios con mayores necesidades es exponencial con relación al céntrico; la tasa de desocupación en el aglomerado Santa Fe se mantiene arriba del 9 %. Prácticamente, el 20 % de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, con lo que esto significa en todos los escenarios.
Pero no es necesario indagar en los índices para darnos cuenta de que lo prioritario, lo urgente, es ese salto cualitativo y cuantitativo en la actividad económica. De lo contrario, no hay empleo genuino, por más convenios que se firmen con las Naciones Unidas, o al pedirle a cualquier posible santo. El ingreso seguro es la llave para el desarrollo de todo lo que pensamos forma parte de la dignidad de las personas: educación, salud, servicios básicos. ¿Cómo pagar una contribución de mejoras si no hay salario, y cómo hacer obras de servicios desde el Estado, si no hay posibilidades de retorno desde el vecino?
Lo demás es campaña electoral, que terminó hace tiempo. "La política es creatividad para adelante", como dice Beatriz Sarlo (ADN Cultura - La Nación) cuando analiza el conflicto del gobierno con el campo y sus derivaciones.
Es hora de ir a las acciones concretas, donde aparezca el Estado articulado con los sectores privados y científico-tecnológicos. Existe hasta una saturación de reuniones, actos y puestas en escena de hechos y medidas dirigidas a objetivos parciales, pero no a los de fondo. Y sigue sin aparecer lo central: un proyecto económico para que Santa Fe pueda hacer su "clic".
Todas las proyecciones de Hermes Binner a nivel nacional serán una realidad si hace un buen gobierno en nuestro territorio. El salto a la Nación no será por "ausencia", sino por "presencia" que cambie realidades. La sociedad creció mucho y evalúa resultados. Y ya lo está haciendo respecto del gobierno de la provincia.
Mientras tanto, la Casa Gris elabora ya la letra chica de la reforma fiscal. Las malas lenguas indican que Binner asumirá el costo político de la reforma impositiva para resolver el problema financiero de la Municipalidad de Rosario; además de una cuestión ideológica propia del socialismo que plasmará en Ingresos Brutos: las empresas más grandes e importantes deberán tributar más y hacerlo también en la provincia.
En el curso de esta semana, se conocieron los avances de un intercambio tecnológico productivo, que tiene varios actores y que a futuro puede dejar réditos sociales. Se trata de la investigación sobre la alternativa de desarrollar agronómicamente la Stevia Rebaudiana Äplanta endulzante, de origen paraguayoÄ en nuestro medio. Puede utilizarse ÄademásÄ como fertilizante orgánico, en suelos para cultivos frutihortícolas.
La idea la trajo del Paraguay la firma Cedro Azul, del Ing. Daniel Oblán, que importa sus concentrados para incorporarlos a una gama de productos alimentarios diferenciados.
La Universidad Católica, por medio de su Facultad de Ingeniería, Agroecología y Medio Ambiente, ha buscado una complementación para reutilizar sus residuos industriales como fertilizante orgánico sólido. Hará su experimentación en Las Brisas, de Marcelo Vorobiof, donde se cultivan frutillas, y la Facultad de Agronomía de la UNL procurará hacer, en viveros, la selección de la especie y su seguimiento agronómico de adaptación a nuestras tierras.
¿Cuál es su futuro? El reemplazo en alimentos y en endulzantes químicos por un producto natural, y la posibilidad de obtener un fertilizante orgánico tan requerido por los países que cuidan el medio ambiente. "La Stevia es un endulzante 300 veces superior al azúcar de caña", se dice en los claustros universitarios. De ser así, los réditos económicos y sociales podrían ser muchos. Entre Ríos ya la está experimentando.