Ubicado en pleno centro de Santa Rosa de Calchines, concretamente en la esquina sudoeste formada por las calles 1º Junta y Santa Fe, el Museo Aníbal Bergallo debe su existencia a varias personas que de diferentes formas fueron sumando esfuerzos bajo la premisa de levantarlo, y luego vestirlo del pasado para que las nuevas generaciones puedan conocer de donde vienen.
En 1984, era presidente comunal de la localidad costera don Lino Favaro. Su hija, Margarita Favaro, profesora de historia, amante de la cultura de su pueblo debido a la conjunción entre inmigrantes europeos e indígenas del lugar, fue quien impulsó la construcción del museo en el pueblo. Se puso en contacto con don Aníbal Bergallo solicitándole un terreno para levantar el museo, quien asintió a la idea y donó dicha esquina para tal objetivo. Don Lino Favaro por su parte apoyó a su hija en la iniciativa, y dio comienzo a la construcción de los cimientos y de algunas paredes. Desde entonces, y por el período de diez años, la obra quedó inconclusa.
En 1994 era presidenta comunal Marta "Beba" Vázquez, quien se mostró muy interesada en continuar el sueño de Margarita; y así fue que el 30 de agosto de ese mismo año, día de Santa Rosa de Lima, fiesta patronal del pueblo, se inaugura el museo Aníbal Bergallo.
En 2000, el presidente comunal Oscar Francisco Sosa, convocó a Dora Tavárez, actual directora de Museo, para que contribuya en las tareas necesarias y asesore a la joven Romina Burguener, quien era la encargada en aquel momento.
Desde el 1º de junio de ese año, Dora Tavárez comienza a recopilar diferentes tipos de materiales y objetos para equipar al museo. Se organizó una campaña en el pueblo solicitando fotos, herramientas de trabajo agrario, vestimenta antigua, armas, boleadoras, libros, utensilios de cocina, y muchos otros elementos utilizados en años anteriores por los habitantes del lugar.
Según comentó Tavárez en ese momento había poca conciencia en los vecinos con respecto del significado e importancia de tener un museo en el pueblo. "No fue fácil lograr que la gente de la localidad se acercara, prestara objetos o los donará, pero con dedicación y profundo amor a este lugar la cosa fue cambiando" indicó, y añadió que "hoy por hoy te puedo decir que estoy orgullosa de este espacio cultural, porción del pasado enmarcado en estas cuatros paredes".
En estos años y con el auge del turismo son muchas las personas de otras ciudades, provincias y hasta de otros países las que visitan el pueblo y se acercan al museo para conocer a Santa Rosa de Calchines en forma más intima, propia y autentica.
Para los lugareños, el museo representa hoy un orgullo para el pueblo. Esta es una de las tantas manifestaciones y se podría resumir en lo que expresaron los docentes y alumnos de la escuela Nº 426 José de San Martín, en el libro de visitas cuando dicen: "después de visitar este lugar con tantas reliquias de nuestro pueblo nos damos cuenta del dicho que dice que todo tiempo pasado fue mejor".
Quien entre por primera vez al museo podrá vivenciar el pasado en el presente. Más de un visitante ha dicho al entrar a este sitio "es como entrar a la casa del pasado, a la casa de mis abuelos". Más de uno se ha emocionado al ir recorriendo cada rinconcito y descubrir ahí los pasos de un pueblo que van quedando atrás. El museo Aníbal Bergallo conserva en las huellas de esos pasos pinceladas de una mezcla de historia y cultura que le permitirán a las nuevas generaciones visualizar de donde vienen y hacia adonde van.
Nombre.
Dora Tavárez es actualmente la directora del museo Aníbal Bergallo, quien realiza su valiosa labor junto a sus fieles colaboradoras Lucia Schmidt y María Marta Riera. Asimismo, cabe recordar que el nombre de la institución, proviene del coronel Aníbal Bergallo, un estanciero de la zona y dueño de las tierras donde actualmente se encuentra emplazado el edificio.